Nación y provincias sellan el fin de las retenciones al crudo convencional y reactivan la pulseada con el shale
El Gobierno y la provincia de Chubut dieron un paso decisivo para modificar el mapa energético argentino: firmaron un acuerdo para eliminar las retenciones aplicadas a las exportaciones de petróleo convencional, un tributo del 8% que llevaba más de dos décadas vigente.
El entendimiento, rubricado el 18 de noviembre, será replicado en los próximos días en otras jurisdicciones productoras y constituye el primer capítulo de un nuevo régimen fiscal para las cuencas maduras.
El gobernador Ignacio Torres definió el entendimiento como "el primer acuerdo de baja de presión fiscal entre Nación, la provincia, los gremios y las operadoras petroleras", un mensaje político que busca marcar diferencia respecto de la concentración de inversiones en Vaca Muerta, donde la competitividad del shale superó ampliamente a los desarrollos convencionales.
La firma contó con la presencia del ministro de Economía, Luis Caputo; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el secretario de Energía y Minería, Daniel González; y el presidente de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), Carlos Ormachea.
El compromiso central del pacto es avanzar en la eliminación del esquema móvil de derechos de exportación, que fija la alícuota en 8% cuando el barril supera los US$ 60.
Con los precios actuales, la medida implicará que las exportaciones de petróleo convencional dejen de pagar retenciones por completo. En paralelo, Chubut reducirá sus regalías del 12% al 8% y eliminará sellos y gravámenes para la constitución y capitalización de empresas.
El esquema prevé esfuerzos compartidos:
- El Estado nacional ajustará el régimen de exportación.
- Las provincias revisarán regalías y cargas locales.
- Las operadoras garantizarán continuidad productiva e inversiones.
- Los sindicatos se comprometen a mejorar la competitividad en los yacimientos.
Según Torres, "este convenio representa cuatro puntos menos de regalías y una señal clara para reactivar equipos y sostener empleo".
La advertencia de la CEPH
La CEPH aportó un diagnóstico contundente: la inversión en yacimientos convencionales pasó del 64% del total en 2015 al 27% en 2024, y todo indica que continuará cayendo en 2025.
Aunque la inversión petrolera global creció —de US$7.000 millones en 2018 a US$12.800 millones en 2024—, casi todo ese capital se concentró en el desarrollo no convencional, especialmente en la cuenca neuquina. Las cuencas maduras, pese a recibir más fondos que entre 2017 y 2019, no lograron frenar el declino estructural del 6% anual.
La CEPH alertó que el deterioro no solo afecta la producción sino también la rentabilidad: los costos operativos del convencional oscilan entre US$ 35 y US$ 45 por barril, frente a un shale neuquino cada vez más competitivo.
A pesar de su retroceso, el petróleo convencional continúa siendo un pilar esencial del sistema energético: representa el 46% de la producción total de crudo (2024), y el 37% del gas natural del país.
Además, abastece principalmente al mercado interno y sostiene gran parte del parque de refinación. La cuenca del Golfo San Jorge concentra el 58% del petróleo convencional, seguida por la cuenca neuquina (31%) y la austral (41% del gas convencional).
Figueroa respalda el cambio
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, celebró la decisión nacional. Aseguró que la eliminación de retenciones para el crudo convencional con precios menores a US$ 65 "mejorará la sustentabilidad y competitividad de la actividad hidrocarburífera".
Figueroa recordó que Neuquén ya había reducido regalías e Ingresos Brutos para la producción convencional para sostener empleos e inversiones. Y pidió que el modelo se replique en todas las jurisdicciones productoras. Según el mandatario, el nuevo marco fiscal "amplía las herramientas para recuperar la producción convencional y equilibrar la competencia con Vaca Muerta".
Efecto sobre empresas y mercado
El analista de Adcap Grupo Financiero, Matías Cattaruzzi, explicó que la medida favorece especialmente a operadoras medianas y pequeñas con fuerte exposición al convencional —como Aconcagua, CGC, PECOM o Capex— y mejora las perspectivas de valorización de activos maduros.
"La baja de retenciones mejora las economics de estos yacimientos. En el caso de YPF, que espera desprenderse de áreas maduras por entre US$ 1.000 y U$S 1.500 millones, esto puede mejorar los precios de salida", sostuvo.
El Gobierno estima un costo fiscal de US$ 73 millones anuales, pero proyecta que el alivio tributario permitirá reactivar pozos, recuperar infraestructura subutilizada y evitar un escenario crítico: la importación de crudo pesado en los próximos tres años, lo que habría presionado al alza el precio de los combustibles.
En la próxima semana, Nación buscará cerrar acuerdos con el resto de las provincias productoras. Una vez finalizada esa ronda, el Ejecutivo publicará el decreto que formalizará la eliminación de retenciones para todo el petróleo convencional del país.
El sector petrolero atraviesa un punto de inflexión: mientras Vaca Muerta concentra el capital y la atención global, las cuencas maduras enfrentan un desafío de supervivencia. El nuevo acuerdo intenta equilibrar esa brecha y dar oxígeno a regiones que llevan más de medio siglo produciendo. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar