Más barriles, más dólares: Vista duplicó exportaciones y amplió su poder de fuego
El 2025 fue el año en que Vista Energy dejó atrás el traje de productor en expansión para calzarse el de exportador puro. La compañía más que duplicó sus ventas externas de crudo: despachó 22,2 millones de barriles, un salto interanual del 109%, y generó más de U$S 1.400 millones en ingresos por exportaciones.
El dato no es menor: el 61% del petróleo que comercializó terminó en mercados internacionales. Hace un año, ese peso era sensiblemente menor. El mix cambió y los dólares también.
Detrás del salto exportador hubo volumen. La producción total promedió 115.479 barriles equivalentes por día, un 66% más que en 2024. La expansión se apoyó en una inversión de U$S 1.331 millones destinada, principalmente, al desarrollo no convencional en Vaca Muerta, donde perforó 74 nuevos pozos en el año.
El crecimiento operativo se tradujo en resultados financieros: ingresos totales por USD 2.444 millones (+48% interanual), EBITDA ajustado de U$S 1.596 millones (65% de margen) y una utilidad neta de U$S 719 millones.
En el cuatro trimestre de 2025 la foto fue todavía más elocuente: producción total de 135.414 boe/d (+59%), exportaciones equivalentes al 64% de las ventas de crudo e ingresos por U$S 689 millones. El EBITDA trimestral alcanzó los U$S 444 millones.
La escala también empezó a sentirse en los costos. El lifting cost bajó a U$S 4,1 por barril equivalente en el último trimestre y promedió U$S 4,4 en el año, por debajo de 2024.
Con reservas probadas que crecieron 57% hasta 588 millones de barriles equivalentes y una reducción del 23% en la intensidad de emisiones, la compañía combina expansión con eficiencia.
Pero el mensaje de fondo es otro: Vista ya juega decididamente en la liga exportadora. En un contexto donde el shale necesita mercado externo para sostener su crecimiento, la empresa no esperó a que el mercado interno traccione. Fue a buscar los dólares afuera —y los encontró.
El dato estructural que deja 2025 es claro: Vista ya no es solo una petrolera en expansión, sino un jugador exportador de peso. Con más producción, costos contenidos y una cartera de reservas en crecimiento, el desafío ahora pasa por sostener competitividad y garantizar infraestructura para evacuar volúmenes crecientes.