Energía limpia, política sucia: la brecha entre el discurso verde y la realidad latinoamericana en la COP30
América Latina y el Caribe llegan a la COP30, que se celebrará en noviembre de 2025 en Belém do Pará (Brasil), con un doble rostro: por un lado, la región ostenta la matriz eléctrica más limpia del mundo, pero por el otro, enfrenta serias limitaciones estructurales que frenan una transición energética profunda, justa y sostenible.
Según el último Informe de Transición Energética 2025 elaborado por la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), desde la firma del Acuerdo de París en 2015, América Latina elevó la participación de fuentes renovables en su matriz eléctrica del 53% al 70%, impulsada por un crecimiento explosivo de la energía solar —que pasó de 1 GW a casi 80 GW instalados— y de la energía eólica, que ya supera los 60 GW.
"La región ha demostrado una capacidad notable para incorporar energías limpias, pero sigue limitada por desafíos estructurales y una fuerte dependencia de los combustibles fósiles, especialmente en el transporte", señaló Andrés Rebolledo, secretario general de OLADE.
Avances desiguales y vulnerabilidad climática
El informe advierte que la región solo aprovecha una fracción de su potencial energético: el 30% del hidroeléctrico, el 10% del eólico y apenas el 2% del solar. La subutilización responde a falta de infraestructura, marcos regulatorios desactualizados y barreras financieras.
A esto se suma un factor preocupante: el cambio climático está afectando las fuentes tradicionales de energía limpia. Las sequías prolongadas y lluvias extremas amenazan la generación hidroeléctrica, que históricamente ha sido el pilar energético de países como Brasil, Colombia y Paraguay.
"Las olas de calor, las crisis hídricas y la variabilidad climática están tensionando un sistema que depende demasiado del agua. Si no se diversifica la matriz, el riesgo de crisis energéticas aumentará", advierte OLADE.
Pese a los progresos, más de 16 millones de personas en América Latina y el Caribe todavía no tienen acceso a electricidad confiable o asequible, y millones más dependen de combustibles contaminantes para cocinar o calefaccionar sus hogares.
En paralelo, los sistemas de transporte y las industrias intensivas en energía siguen anclados en el consumo fósil: el 38% de la energía final de la región proviene del petróleo y sus derivados.
El informe subraya que, aunque la eficiencia energética ha mejorado en la última década, sigue por debajo del promedio mundial, y que la movilización de financiamiento climático no está alcanzando los niveles necesarios para transformar la infraestructura.
Antecedentes: del Acuerdo de París a la COP30
Desde la firma del Acuerdo de París (2015), los países latinoamericanos se comprometieron a reducir sus emisiones y aumentar la participación de renovables. Sin embargo, los avances han sido asimétricos: mientras naciones como Chile, Uruguay y Costa Rica se acercan a la carbono-neutralidad, otras aún dependen del gas y el petróleo para sostener su crecimiento económico.
En la COP27 (Egipto) y la COP28 (Dubái), América Latina reclamó mayor financiamiento internacional y transferencia tecnológica. Pero la falta de coordinación regional ha limitado su capacidad de negociación en bloque.
La COP30, con la Amazonía como símbolo global, será la oportunidad para relanzar una agenda climática latinoamericana unificada, centrada en la integración energética, la transición justa y la creación de empleo verde.
De cara a la cumbre, los gobiernos de Brasil, Chile, Colombia y México impulsan la creación de un Mecanismo Regional de Inversión Climática, que busca canalizar recursos hacia proyectos de energías limpias y adaptación. También se prevé reactivar la Iniciativa SIEPAC (Sistema de Interconexión Eléctrica de América Central) y fortalecer el Mercado Andino Eléctrico.
"El futuro energético de la región depende de pasar del potencial a la acción concreta, con políticas claras, financiamiento estable y una regulación moderna que priorice la inclusión social", concluyó Rebolledo. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar