Ventana de oportunidad

El reloj del GNL ya corre: Argentina tiene solo cinco años para jugar en la liga global

En un webinar organizado por MEGSA, especialistas advierten que el mercado global de GNL entra en una fase crítica de sobreoferta y alta competencia, y que Argentina debe actuar rápido para no perder su lugar en la carrera.
Argentina podría producir entre 20 y 30 millones de toneladas de GNL por año (NA)
21-10-2025
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En un contexto de reconfiguración acelerada del mapa energético mundial, Argentina tiene una oportunidad estratégica para entrar al mercado global de gas natural licuado (GNL), apalancada en el potencial del shale gas de Vaca Muerta. Pero la ventana es estrecha y se cierra pronto: entre 2026 y 2030.

Así lo advirtieron analistas energéticos durante un webinar organizado por MEGSA, en el que se abordaron las perspectivas del mercado global de gas y GNL, el impacto geopolítico de la guerra en Ucrania y los desafíos específicos que enfrenta la Argentina para transformarse en un actor relevante del comercio internacional de energía.

"La guerra en Ucrania obligó a Europa a diversificar sus fuentes de energía, disparando la demanda de GNL. Pero Asia, y en particular China, está desacelerando su consumo gracias a inversiones en producción local y mayor eficiencia en plantas de carbón", explicó Nazareno Ferrero, uno de los panelistas.

El otro factor clave es la expansión de capacidad exportadora en Estados Unidos, que podría generar un escenario de sobreoferta hacia finales de la década. Esto abre una oportunidad de corto plazo, pero también intensifica la competencia global.

Argentina: un jugador con potencial, pero en desventaja

"Vaca Muerta puede ser una pieza clave del nuevo mapa energético, pero necesita resolver ya sus cuellos de botella: infraestructura de licuefacción, financiamiento sostenido y una estructura de costos que permita competir con Qatar o EE. UU.", afirmó Lucas Boacnin.

En ese sentido, también se destacó el mercado regional como vía de ingreso. "Brasil puede ser un destino viable, pero el gas argentino deberá sortear barreras logísticas, altos costos de transporte y peajes de tránsito por Bolivia", advirtió Boacnin.

Más allá del GNL, los especialistas sugirieron que el gas de Vaca Muerta podría utilizarse como palanca para desarrollar industrias de transformación, como plantas de urea y fertilizantes, fortaleciendo así la cadena de valor energética e industrial del país.

La conclusión fue clara: la ventana para entrar al juego global del GNL no va a durar mucho. Con varios proyectos ya avanzados en países competidores, Argentina tiene menos de cinco años para tomar decisiones clave, atraer inversiones y desarrollar la infraestructura que le permita aprovechar el boom energético.

"El mundo no va a esperar a Argentina. Si no se acelera la ejecución de proyectos, el tren del GNL va a pasar de largo", sintetizó Victor Uchoa, otro de los expositores.

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