Transición bajo la lupa

El recurso que Argentina dejó dormir...y ahora podría cambiarlo todo

La transición energética global pone al uranio en el centro de la escena. Expertos advierten que producirlo localmente no solo fortalece la soberanía energética, sino que puede generar desarrollo económico y tecnológico
La minería del uranio es sorprendentemente eficiente: "Solo se requieren alrededor de 59.000 toneladas al año para abastecer la demanda global" (Archivo)
09-12-2025
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El uranio, un recurso estratégico que alimenta los reactores nucleares en todo el planeta, vuelve a ser protagonista en la agenda energética argentina. La oportunidad de producirlo localmente y reducir la dependencia de importaciones fue uno de los temas centrales de la segunda jornada de Argentina Oro, Plata y Cobre 2025, cumbre anual organizada por Panorama Minero en el Golden Center Eventos.

Luis López, referente en Recursos de Uranio de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), destacó que "producir uranio en Argentina no es solo una cuestión de política energética; es un paso fundamental para fortalecer la economía local, proteger el medio ambiente y asegurar un suministro estable para nuestras centrales nucleares".

Según explicó López, la minería del uranio es sorprendentemente eficiente: "Solo se requieren alrededor de 59.000 toneladas al año para abastecer la demanda global, lo que demuestra que se trata de un recurso manejable y sustentable si se aplican buenas prácticas ambientales".

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Actualmente, la Argentina cuenta con tres centrales nucleares operativas —Atucha I, Atucha II y Embalse—, cuya capacidad instalada representa aproximadamente el 4% de la matriz energética nacional. Sin embargo, este porcentaje podría duplicarse con una estrategia de producción nacional, transformando al uranio en un motor de generación eléctrica constante y confiable.

El especialista recordó que la producción de uranio en Argentina se detuvo en 1997 y desde entonces el país depende de importaciones provenientes de Canadá, República Checa y Kazajstán, con un gasto anual de entre U$S 60 y U$S 70 millones. "Es hora de diseñar una nueva estrategia que reactive proyectos históricos como Cerro Solo, Ivana y Sierra Pintada, y explore nuevos depósitos con potencial en Mendoza, Río Negro y Chubut", señaló López.

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Además, destacó que la Argentina tiene la oportunidad de posicionarse estratégicamente en un mercado global altamente concentrado. Mientras países como Kazajstán controlan la mayor parte de la oferta mundial, naciones consumidoras dependen de importaciones costosas y de un mercado internacional fluctuante. Hoy, el kilo de uranio se cotiza alrededor de US$ 200, y la demanda seguramente crecerá a medida que se acelere la transición energética global.

El evento organizado por Panorama Minero también puso el foco en la sustentabilidad del ciclo uranífero, que incluye la participación comunitaria, el cuidado ambiental y la incorporación de buenas prácticas mineras. Según López, la minería de uranio puede realizarse con bajo impacto, aprovechando métodos como el procesamiento de uranio como subproducto de otros minerales, proyectando aumentos de producción sin afectar el ecosistema.

Con un mundo que busca energía limpia, segura y económica, y con reservas nacionales identificadas que alcanzan las 33.650 toneladas, Argentina enfrenta una oportunidad histórica: reactivar la producción de uranio, consolidar su soberanía energética y convertirse en un actor clave del mercado internacional. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar