Cuenta regresiva

El oleoducto que abrirá la puerta a US$15.000 millones en exportaciones entra en su recta final

El proyecto Vaca Muerta Oil Sur ya registra un avance del 73% y permitirá despachar crudo en buques de gran porte desde comienzos de 2027. El Gobierno asegura que será clave para eliminar los cuellos de botella y potenciar las exportaciones.
El oleoducto, cuya fecha de inicio podría ser mediados de 2026, promete inversiones por más de US$ 3000 millones. (Archivo)
Daniel Barneda 01-07-2026
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La construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), considerado una de las obras de infraestructura más importantes para el desarrollo del shale argentino, ingresó en su etapa final. 

Con un avance del 73%, el proyecto se perfila como la pieza clave para ampliar la capacidad de transporte de petróleo desde la cuenca neuquina y destrabar el crecimiento de las exportaciones.

El dato fue confirmado por el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, quien aseguró que el ducto permitirá comenzar a operar con buques de gran porte a partir de enero de 2027, una vez finalizadas las obras.

"Tenés el oleoducto Vaca Muerta Sur, una obra con un grado de avance del 73% que va a permitir, a partir de enero, empezar a cargar los barcos más grandes de crudo", afirmó el funcionario en declaraciones radiales.

El VMOS unirá la producción de Vaca Muerta con una nueva terminal de exportación sobre la costa atlántica de Río Negro, aumentando significativamente la capacidad para evacuar el petróleo que hoy encuentra limitaciones logísticas para llegar a los mercados internacionales.

El proyecto representa una inversión cercana a los US$3.000 millones y es considerado estratégico para acompañar el fuerte incremento de la producción de shale oil registrado en Neuquén, que recientemente permitió a la Argentina superar por primera vez los 900.000 barriles diarios de producción de crudo.

Según el Gobierno, una vez que el sistema opere a plena capacidad, las exportaciones de petróleo podrían incrementarse en alrededor de US$14.000 a US$15.000 millones por año, convirtiendo al sector energético en uno de los principales generadores de divisas del país.

"La obra va a tener un impacto enorme sobre la balanza comercial. Cuando ese caño esté funcionando plenamente, las exportaciones de petróleo cambiarán la escala del sector", sostuvo González.

El funcionario también destacó que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) fue determinante para concretar el financiamiento del proyecto.

Según explicó, las entidades financieras condicionaron el otorgamiento de los créditos necesarios para ejecutar la obra a la existencia de un marco regulatorio que brindara previsibilidad a largo plazo.

"Era un proyecto identificado desde hacía tiempo, pero no se hacía. Los bancos dijeron que el financiamiento estaba disponible, pero sujeto a una condición: que existiera el RIGI", señaló.

En ese sentido, sostuvo que el nuevo esquema de incentivos, junto con las reformas económicas impulsadas por el Gobierno, aceleró el ritmo de inversiones tanto en infraestructura como en nuevos desarrollos dentro de Vaca Muerta..

Desde el Gobierno sostienen que el crecimiento conjunto de la energía y la minería permitirá alcanzar una balanza comercial superior a los US$ 50.000 millones en los próximos años, con Vaca Muerta como principal motor de ese proceso.

En ese escenario, el VMOS aparece como una infraestructura decisiva para transformar el potencial geológico de la formación neuquina en mayores exportaciones, generación de divisas e inversiones, al eliminar uno de los principales cuellos de botella que limitan el desarrollo de la producción petrolera argentina. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar