Un informe revela la lentitud de la transición energética en el país

Argentina, entre el gas y el dilema verde: solo 17% de su energía proviene de fuentes limpias

El 83% de la energía que consume Argentina sigue siendo de origen fósil, según un estudio de Argendata, el nuevo observatorio de datos de Fundar. Aunque el gas natural reduce parte del impacto ambiental, el avance de las renovables es mucho más lento que en el resto de América del Sur.
Según el informe, el gas natural representa casi la mitad de la matriz energética (46,8%), mientras que el petróleo explica el 34,8%. (Archivo)
Daniel Barneda 29-10-2025
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La energía es el motor invisible de toda economía moderna: sin ella no hay industria, transporte, salud ni comunicación. Sin embargo, la forma en que se produce y se consume define buena parte del futuro ambiental del planeta. En ese contexto, Argentina enfrenta un desafío estructural: avanzar hacia una matriz energética más limpia sin frenar el desarrollo.

Un nuevo informe elaborado por Argendata, la plataforma de análisis estadístico y visualización de datos de la fundación Fundar, ofrece una radiografía precisa de la situación energética del país y su desempeño frente al mundo. El documento, titulado "¿Qué tan limpia es nuestra energía?", revela que el 82,6% de la energía que utiliza Argentina proviene todavía de fuentes fósiles, principalmente gas y petróleo.

Según el informe, el gas natural representa casi la mitad de la matriz energética (46,8%), mientras que el petróleo explica el 34,8% y el carbón apenas el 1%. Esta estructura —más limpia que la de países que dependen del carbón— ubica a la Argentina en una posición intermedia: con una matriz "menos sucia", pero aún lejos de los estándares internacionales de descarbonización.

A diferencia de otras naciones, la "gasificación" de la economía local fue un fenómeno deliberado. Desde el descubrimiento de grandes yacimientos en Neuquén, como Loma de la Lata primero y Vaca Muerta después, el gas se consolidó como el combustible dominante, desplazando al petróleo desde mediados de los años '90.

Si bien el gas emite un 50% menos de dióxido de carbono que el carbón, sigue siendo un combustible fósil. Por eso, los expertos de Fundar advierten que su protagonismo, aunque beneficioso a corto plazo, no constituye una solución de fondo para alcanzar la neutralidad de carbono.

Energías limpias: un avance más lento que en la región

Argentina cuenta con una participación de solo el 17,4% de energías limpias en su matriz, compuesta principalmente por fuentes hidroeléctricas, eólicas, nucleares y solares

A modo de comparación, en Sudamérica el promedio alcanza el 39%, con casos destacados como Chile, Uruguay y Brasil, que impulsaron políticas más agresivas para el desarrollo de renovables.

El informe de Argendata recuerda que el mayor salto en energías limpias del país se produjo hace casi cuatro décadas, con la construcción de represas y centrales nucleares. Luego, el impulso se estancó hasta mediados de la década de 2010, cuando el programa RenovAr permitió incorporar parques eólicos y solares. Aun así, el ritmo de crecimiento fue insuficiente para igualar a la región.

El estudio también advierte sobre una paradoja central: el estancamiento económico argentino de los últimos años mantuvo las emisiones estables, pero no por eficiencia energética, sino por falta de expansión.

  • "Si la economía vuelve a crecer sin cambiar su matriz, las emisiones aumentarán en proporción directa al PIB", señala el informe.

El desafío, entonces, es doble: crecer y, al mismo tiempo, contaminar menos. Para lograrlo, Fundar plantea dos caminos complementarios: mejorar la eficiencia energética, es decir, producir más con menos consumo, y avanzar en la descarbonización de la matriz, apostando por energías renovables y tecnologías más limpias.

Argentina tiene recursos naturales, conocimiento técnico y una base industrial capaces de liderar una transición energética regional. Sin embargo, la falta de inversiones sostenidas y de un marco de políticas estables limitan el ritmo de cambio.

"Crecimiento y sustentabilidad no deben ser objetivos opuestos, sino parte del mismo camino", concluye el informe de Argendata. En ese dilema se juega buena parte del futuro energético y económico del país.

Argendata es una plataforma lanzada por Fundar, un centro de investigación independiente que promueve políticas públicas basadas en evidencia. Su objetivo es poner datos abiertos, verificables y visualmente accesibles al servicio del debate público sobre temas estratégicos como energía, productividad, educación y desarrollo sostenible.

El portal ofrece dashboards interactivos y bases de datos actualizadas que permiten comparar la evolución de la matriz energética argentina con la de otros países y regiones. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar