Algo raro está pasando en Vaca Muerta
Mientras Vaca Muerta alcanza niveles históricos de producción, el sector enfrenta una crisis laboral con cientos de despidos y dificultades para cubrir la demanda energética del norte argentino durante el invierno.
En un contexto de récords de producción en Vaca Muerta, la paradoja del sector petrolero argentino se hace evidente: mientras se extrae más hidrocarburos que nunca, se multiplican los despidos y las advertencias sobre la imposibilidad de cubrir la demanda invernal de gas en el norte del país.
La semana pasada el secretario general del Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Marcelo Rucci, denunció la desvinculación de 700 trabajadores, a pesar del auge de la producción en la formación neuquina.
En una asamblea celebrada el 9 de abril, advirtió también sobre atrasos salariales, pagos fraccionados y condiciones laborales irregulares impuestas por nuevas operadoras que, según indicó, no respetan los convenios colectivos ni las normas básicas de seguridad.
El gremio también relacionó los despidos con el retiro de empresas internacionales como Petronas y Exxon, que iniciaron procesos de venta de activos en Argentina.
Rucci fue enfático al advertir que la presión sobre las pymes proveedoras de servicios podría generar una ola de cierres. "Exigirles rebajas es firmarles el certificado de defunción", sentenció.
Hay que pasar el invierno
A la crisis laboral se suma un panorama preocupante en materia energética. Según fuentes del sector, la producción de Vaca Muerta no alcanzará para cubrir los picos de demanda de gas natural que registrarán las provincias del NOA durante el invierno, estimados en más de 22 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/d).
Aunque se avanza en las obras de reversión del Gasoducto Norte, que permitirán aumentar la capacidad de transporte de 15 a 19 MMm³/d, se requerirán importaciones desde Chile y el uso de combustibles líquidos o energía eléctrica desde países vecinos para compensar el faltante.
En este contexto, las empresas distribuidoras también enfrentan incertidumbre por la Revisión Quinquenal Tarifaria, clave para determinar los costos reales del servicio y la posibilidad de trasladarlos a tarifa.
Un punto crítico es el contrato vigente entre Enarsa y Cammesa, que asigna en condición firme 21 MMm³/d del Gasoducto Néstor Kirchner exclusivamente al sistema eléctrico por 35 años, dejando sin disponibilidad a las distribuidoras del norte.
La solución estructural podría llegar con la ampliación del Gasoducto Centro Oeste, obra actualmente en evaluación con financiamiento privado. El proyecto permitiría transportar hasta 10 MMm³/d adicionales hacia el norte y habilitar exportaciones a Brasil, en línea con el acuerdo bilateral firmado entre ambos países en 2024. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar