River volvió a perder cuatro partidos seguidos como local y alcanzó una marca inédita en el Monumental
River volvió a sufrir un golpe histórico. El equipo dirigido por Marcelo Gallardo cayó 1-0 ante Gimnasia de La Plata en el estadio Monumental y no solo profundizó su crisis futbolística, sino que alcanzó una racha inédita: cuatro derrotas consecutivas como local, algo que no ocurría desde hace 99 años. Es la primera vez en la era profesional que el club atraviesa una seguidilla semejante en Núñez, un dato que refleja la magnitud del mal momento.
La derrota, coronada con un penal desperdiciado por Miguel Borja en tiempo de descuento, dejó al "Millonario" con 21 puntos y ocho caídas en los últimos diez partidos, un derrumbe que lo complica seriamente en la lucha por clasificar a la Copa Libertadores 2026. El plantel se fue entre silbidos e insultos de una hinchada que colmó el estadio y dejó en claro que la paciencia se agotó.
Luego la eliminación en los cuartos de final de la Libertadores, el rendimiento del equipo no paró de caer y la seguidilla de derrotas comenzó ante Palmeiras (1-2), y continuó con las caídas frente a Deportivo Riestra (1-2), Sarmiento (0-1) y finalmente Gimnasia (0-1). Nunca había ocurrido desde que se inauguró el Monumental el 26 de mayo de 1938 y, en total, debieron pasar 1.809 encuentros en Núñez para que se diera este hecho sin precedentes.
El registro es demoledor. Solo tiene dos antecedentes similares en la era amateur del fútbol argentino. En 1926, River perdió cuatro partidos consecutivos jugando en el antiguo estadio de Alvear y Tagle (frente a San Lorenzo, Racing, Sportivo Palermo y Sportivo Buenos Aires, aunque el último no llegó a disputarse). Y entre 1905 y 1906, en la cancha de Dársena Sur, el equipo cayó siete veces seguidas como local.
El contraste con los años de fortaleza en Núñez no podría ser mayor. El Monumental, que durante el ciclo de Martín Demichelis y el regreso de Gallardo volvió a ser un bastión, hoy refleja el desconcierto total del equipo. En apenas 46 días, River pasó de disputar los cuartos de final de la Copa Libertadores a encadenar una de las peores rachas de su historia.
La derrota ante Gimnasia marcó un punto de quiebre: la paciencia de los hinchas se agotó y el descontento se hizo sentir con silbidos y cánticos de fuerte repudio. El único que pareció quedar al margen del enojo fue Gallardo, quien decidió suspender la conferencia de prensa y llamarse a silencio tras el partido. En las tribunas, en cambio, volvieron a escucharse viejas canciones que reflejaron el fastidio generalizado: "Jugadores, la con... de su madre, a ver si ponen huevo, que no juegan con nadie", "Movete, River, movete", "Pongan más huevo, pongan más corazón" y "Que se vayan todos, que no quede ni uno solo" retumbaron durante buena parte del segundo tiempo.
El panorama no da respiro. El próximo partido de River será nada menos que el Superclásico ante Boca en la Bombonera, con un valor doble. No solo se juega el orgullo, sino la posibilidad de asegurar un lugar directo en la Libertadores. Con Rosario Central ya clasificado, el "Millonario" necesita ganar para mantenerse segundo y evitar el repechaje.