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Reutemann, el día que domó el Infierno Verde y se recibió de maestro

Bajo un calor infernal y con una rueda al límite, Lole ganó en Nürburgring. Medio siglo después, su hazaña sigue siendo pura leyenda.
Aquel Nürburgring era un laberinto de asfalto casi infinito con sus 22,8 kilómetros y 182 curvas. EE
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"Quien al menos ganó una vez en Nürburgring puede considerarse un maestro"
-Alberto Ascari, campeón mundial de Fórmula Uno 1952 y 1953

 

Era casi otro mundo. Noventa días antes, Estados Unidos había abandonado su embajada en Vietnam del Sur, cediendo ante la ofensiva  del Vietcong comunista: derrota militar. En lo deportivo, la Fórmula Uno casi no ofrecía medidas de seguridad en aquella temporada 1975, más allá de los cascos y los buzos antiflama, obligatorios recién desde ese año. La mente y la habilidad del piloto hacían mucha más diferencia que hoy, época telemétrica al detalle. Y en el Infierno Verde, como se denominaba al circuito de Nordschleife de Nürburgring, Carlos Alberto Reutemann, el Lole de Santa Fe, conquistaba el Gran Premio de Alemania y tenía posibilidades de ganar el campeonato mundial. Fue el domingo 3 de agosto. Pasaron 50 años.

Aquel Nürburgring era un laberinto de asfalto casi infinito con sus 22,8 kilómetros y 182 curvas. Por su extensión, el Gran Premio (GGPP) se corría a 14 giros -tan lejos de los 78 que se dan en Montecarlo en estos años-. ¿Cómo memorizar el trazado? ¿Cuánto daño causaban las incontables "lomas", que hacían que los autos volaran en distintos puntos?

No se exageraba con el apelativo de "Infierno Verde", tal como lo bautizó el gran Jackie Stewart: en 1954 se mató allí el argentino Onofre Marimón. Y Peter Collins (1958), Carel Godin de Beaufort (1964), John Taylor (1966) y Gerhard Mitter (1969) corrieron la misma desgracia en los Grandes Premios de esos años. Para la carrera de 1970, los pilotos exigieron reformas en el trazado. Los cambios no estarían listos y el GGPP se corrió en el circuito de Hockenheim, para volver al Nordschleife de 1971 a 1976.

Ejemplo de capacidad conductiva, piloto de pruebas notable, esta era la primera carrera que Carlos ganaba en 1975. En los diez GGPP previos del año, al mando del Brabham BT44B Ford Cosworth DFV 3.0 V8, Lole había sumado puntos en seis, con un cuarto puesto en Países Bajos, terceras ubicaciones en Argentina, España y Bélgica; y segundos lugares en Sudáfrica y Suecia. Y sólo se había retirado en la carrera previa, en Silverstone (Gran Bretaña). La victoria en Alemania fue "con la cubierta delantera izquierda al borde de la explosión", según el propio Lole. Había ganado ante 250 mil espectadores, con 48 grados centígrados en el asfalto.

La pole position la había marcado Niki Lauda con 6:58 minutos al volante de la Ferrari 312T. El austríaco lideró la carrera hasta la vuelta 9 cuando se le pinchó una cubierta. Además de la suya, hubo otras 31 que no resistieron la exigencia del Nordschleife.

Con la detención Lauda, Lole tomó la delantera para no dejarla hasta la bandera a cuadros. Había largado en la décima posición, por los 7:04 minutos que había marcado en la clasificación. Tras el inicio, Reutemann su ubicó rápidamente en el sexto puesto y cuando se cumplió el primer giro ya estaba cuarto.
Su obra le insumió a Lole 1 hora, 41 minutos y 14 segundos, en las que completó los 14 giros previstos para totalizar 319 kilómetros. El podio lo completaron Jacques Laffite con su Williams-Ford (quedó a 1:37 minutos de Lole) y Lauda (a 2:23 minutos), en una muestra de su calidad y de la capacidad de la 312T, que fue un auto superior al resto en ese año. El record de vuelta lo marcó el suizo Clay Regazzoni, con la otra Ferrari: realizó los 22 kilómetros en 7:06 minutos.

El de Reutemann fue el cuarto triunfo de un piloto argentino en Nürburgring: Juan Manuel Fangio, el GOAT, había ganado en 1954, 1956 y 1957 con tres equipos y autos distintos: Mercedes-Benz, Ferrari y Maserati respectivamente (no hubo GGPP alemán en 1955). La de 1957 fue la mítica carrera de los 9 récords de vuelta y la última victoria del Chueco en la categoría y le valió su quinto título mundial.

También Jackie Stewart, campeón del mundo en 1969, 1971 y 1973, ganó tres veces en el circuito más exigente y extenso de la historia de la Fórmula Uno: allí sólo triunfaban los grandes.

De acuerdo a Alberto Ascari, uno de los grandes rivales de Fangio, Reutmann ya podía considerarse un maestro, tras haber sorteado las 2548 curvas totales del Infierno Verde.

Si se quiere, era el segundo "Master" que obtenía un deportista en menos de un año: en diciembre de 1974, Guillermo Vilas había ganado sobre el césped de Melbourne el Masters del circuito de tenis y comenzaba a popularizar el deporte en el país.

  • Lole había ganado sus primeros GGPP en 1974 en Sudáfrica (circuito de Kyalami), Austria (en el actual Red Bull Ring, pero que se llamaba Österreichring, más veloz y extenso que el actual,) y en Estados Unidos (en Watkins Glen, Nueva York).

Pese a los tres triunfos (número más que deseable para cualquier piloto -Mike Hawthorn en 1958 y Keke Rosberg en 1982 fueron campeones con sólo un GGPP ganado en su temporada triunfal-), Lole finalizó sexto en el campeonato mundial de pilotos (totalizó 32 unidades frente a las 55 del campeón Emerson Fittipaldi). Una clave del resultado final de Reutemann es que debió retirarse en 6 de las 15 carreras, y que en otras 4 no sumó unidades.

Después del triunfo alemán de 1975, Lole quedaba segundo en el campeonato de pilotos: lideraba Lauda con 51 unidades, Reutemann sumaba 34 y Fittipaldi 33. Y con tres carreras por correrse (Austria, Italia y Estados Unidos) con un máximo de 27 puntos posibles, Carlos tenía concretas chances de conquistar el título del Mundo, más si se considera que había ganado en dos de esos tres circuitos. Pero sumó únicamente tres unidades en Monza, con su cuarto puesto. Lauda ganó su primer título (64,5 puntos), y Fittipaldi (campeón en 1972 y 1974) terminó segundo (45 unidades). Con 37 puntos, Lole era superado sólo por los campeones mundiales.

También meritorio: tras la carrera en el Infierno Verde, el equipo Brabham se ubicaba segundo en el campeonato de Constructores con 51 puntos, gracias al desempeño del compañero de Reutemann, el brasileño Carlos Pace (había ganado en Brasil). El team comandado (ni más ni menos) que por Bernie Ecclestone estaba sólo 3 puntos por debajo de Ferrari (Lauda + Regazzoni), pero en las tres carreras finales, el equipo de Maranello estiró la diferencia y ganó la copa de Constructores: sumó 72,5 frente a los 54 puntos de Brabham. En aquel año, para la copa de equipos sólo se tomaba el mejor resultado por carrera de un solo piloto de la escudería.

Lole comenzaba a malacostumbrar a los hinchas argentinos, que tal vez sólo pretendían festejar eventuales títulos del mundo. Mucho más para festejar no había: en esos meses, la presidente de la Nación, María Estela Martínez Cartas, viuda de Juan Domingo Perón (había fallecido en julio del año anterior) abrumada por la tendencia descendente de la economía (devaluación y "Rodrigazo" de julio de por medio) y por el espeso clima político y social, se retiraba a descansar 32 días en Ascochinga, Córdoba, acompañada por las esposas de los tres comandantes de las fuerzas armadas, Jorge Videla, Emilio Massera y Héctor Fautario. Los peores años para el país estaban a la vuelta de la esquina.

Para Reutemann, vendría una temporada 1976 en la que el BT44B casi no recibió actualizaciones, y el BT45 no implicó ningún salto de calidad. El nuevo motor, Alfa Romeo, tampoco estuvo a la altura del desafío. A fin de año pasó a Ferrari, después del accidente casi mortal de Niki Lauda en el mismísimo Infierno Verde (nunca más se corrió en el trazado con esa configuración: el actual Nürburgring tiene 5,1 kilómetros y 15 curvas). Los dos compartieron el año 1977, Lauda hizo valer su peso interno y ganó con comodidad su segunda corona para antes de fin de año irse enojado de Ferrari.

En 1978 se sumó Gilles Villeneuve, y Carlos ganó con Ferrari cuatro Grandes Premios, para finalizar tercero en el campeonato, detrás de los pilotos del fantástico Lotus 79, Mario Andretti (campeón) y Ronnie Peterson, que falleció por el accidente en la largada de Monza.

Reutemann había desarrollado la adaptación de Ferrari a las gomas Michelin, pero apostó por Lotus en 1979. El equipo, que había arrasado en año anterior, fue superado en diseño y prestaciones por otros equipos (el santafesino diría que vio a Lotus "aburguesado" tras el gran año anterior), y Jody Scheckter, el piloto que reemplazó a Lole en Ferrari, ganó el título gracias, en gran parte, a las Michelin.

Para 1980, Carlos rompió el contrato con Lotus (puso mucho dinero de su bolsillo para compensar al equipo del mítico Colin Chapman) y pasó a Williams, escudería que había dominado la segunda mitad de 1979. Alan Jones era el número uno de la escuadra y Reutemann fue un leal escudero (ganó el GGPP de Mónaco). Aquella actitud de Carlos no le fue retribuida a lo largo de 1981, cuando estaba primero en el torneo y Jones tercero lejos, pero reclamaba para sí las principales mejoras en el auto. Historia por demás conocida.

Lole arrancó 1982 con un segundo puesto en Sudáfrica pero se retiró tras el GGPP de Brasil, en marzo, cuando ya se había iniciado el conflicto con los chatarreros argentinos en las islas Georgias del Sur, usurpadas por Gran Bretaña. El clima no era el ideal para desempeñarse en un equipo inglés, y Carlos había tenido un gran golpe anímico tras ver cómo se le había escurrido el título el 17 de octubre de 1981 en Las Vegas, por sólo un punto ante Nelson Piquet, que manejaba, como quizás no podía ser otra de manera, un Brabham (esta vez, el BT49C). Para completar la ironía, en 1982 el campeón era Keke Rosberg, de Williams, que tomó el lugar de piloto líder que había dejado Lole.

Tras el retiro de Carlos Alberto Reutemann vendrían las experiencias de los argentinos Oscar Poppy Larrauri en EuroBrun en 1988 y 1989 (clasificó a 8 de las 21 carreras en las que lo intentó); los cuatro GGPP de Norberto Fontana en Sauber en 1997; los años completos de Esteban Tuero y Gastón Mazzacane en Minardi en 1998 y 2000 respectivamente, y las cuatro competencias de Mazzacane en el equipo Prost a principios de 2001. En total, 49 carreras sin suma de puntos (se otorgaban hasta el sexto puesto) para los cuatro pilotos. Nula cosecha hasta la llegada de Franco Colapinto a Williams en el aún tibio 2024, que deparó la sorpresa de 5 puntos (ya con reparto de puntos hasta la décima ubicación en carrera). Todos magros desempeños como segundos pilotos en autos y equipos poco competitivos.

Cincuenta años atrás las cosas eran distintas. Era casi otro mundo pero en rigor, era y es el mismo. Lole Reutemann ya se había recibido de maestro. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar