Preocupación en Boca: qué le pasó a Miguel Ángel Russo y cuál es su estado de salud
El estado de salud de Miguel Ángel Russo atraviesa su momento más crítico y genera una profunda preocupación en todo el fútbol argentino. Boca emitió un comunicado oficial confirmando la delicada situación del entrenador de 69 años, que permanece bajo un estricto seguimiento médico en su domicilio.
"El Club Atlético Boca Juniors informa que Miguel Ángel Russo se encuentra cursando una internación domiciliaria con pronóstico reservado, recibiendo atención permanente de su equipo médico y del cuerpo médico del Club. Acompañamos a Miguel y su familia en este momento", expresó la institución.
El anuncio puso fin a varios días de incertidumbre y ratificó la gravedad del cuadro, que mantiene en vilo a la comunidad futbolística. Este episodio ocurre pocas semanas después de que Russo fuera internado durante cuatro días en el Instituto Fleni por una infección urinaria, su tercera hospitalización en un mes. En aquel momento los médicos le administraron antibióticos y suero, y lo mantuvieron bajo observación.
Esa internación le impidió dirigir los entrenamientos en su tercer ciclo al frente del club, aunque volvió brevemente el 5 de ese mes, antes del viaje a Rosario para enfrentar a Central. Tras el empate 1-1, Russo respondió a los rumores sobre su salud: "Hubo muchos que dijeron tonterías. El que sabe sobre su salud es uno mismo", dijo con visible molestia.
Después de aquel encuentro y de su emotivo reencuentro con los hinchas "canallas", Russo no volvió a estar en el banco durante los siguientes partidos, incluido el 5-0 ante Newell's, donde el equipo quedó a cargo del ayudante de campo Claudio Úbeda. Su último partido al frente de Boca fue el 2-2 ante Central Córdoba en La Bombonera.
La preocupación se había encendido días antes, cuando una foto suya aparentemente dormido durante el encuentro ante Aldosivi en Mar del Plata se viralizó en redes. Su histórico colaborador Hugo Gottardi, con quien compartió tres décadas de trabajo y la conquista de la Copa Libertadores 2007, expresó entonces: "Lo veo demacrado, cansado; viene de una enfermedad que le dejó secuelas".
Russo, que en 2017 superó un cáncer de vejiga y próstata mientras dirigía a Millonarios de Colombia, enfrenta ahora un cuadro de salud más frágil. En los últimos meses fue hospitalizado varias veces por infecciones y cuadros de deshidratación, complicaciones derivadas de su enfermedad de base.
Aunque allegados intentan transmitir calma y aseguran que la internación domiciliaria es preventiva, el contexto deportivo agrava la tensión. Boca atraviesa un momento decisivo del torneo y la ausencia del entrenador, símbolo del club y último campeón de la Copa Libertadores, se siente profundamente en el plantel.
Este martes, los jugadores se entrenaron en Ezeiza con el ánimo visiblemente afectado, bajo la conducción de Úbeda, quien junto al cuerpo técnico visitó a Russo el lunes. A pesar del clima de preocupación, hubo algunas buenas noticias: Carlos Palacios y Edinson Cavani volvieron a practicar con normalidad, y Ander Herrera se perfila como reemplazante de Leandro Paredes, convocado por la Selección Argentina.
El próximo desafío de Boca será ante Barracas Central el sábado 11 de octubre a las 14:30, con una formación probable integrada por Agustín Marchesín; Juan Barinaga, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa, Lautaro Blanco; Brian Aguirre, Ander Herrera, Rodrigo Battaglia, Alan Velasco; Milton Giménez y Miguel Merentiel.
Mientras tanto, todo el fútbol argentino sigue con atención y afecto la evolución de uno de los técnicos más queridos y respetados del país, enviando mensajes de apoyo y esperanza a Russo y su familia.