¿Por qué Neymar es suplente en Brasil?
La vuelta de Neymar se convirtió en la gran historia de Brasil en el Mundial 2026. El máximo goleador histórico de la selección llegó a Estados Unidos lesionado, se perdió los dos primeros partidos de la fase de grupos y, mientras la "Canarinha" atravesaba dudas futbolísticas, pasó de ser una ausencia preocupante a transformarse en la gran esperanza de un país que lleva 24 años sin conquistar la Copa del Mundo.
La pregunta se repitió desde el inicio del torneo: ¿por qué Neymar no juega en Brasil? La respuesta es una lesión muscular de grado II en el gemelo derecho que sufrió el 17 de mayo durante un partido del Santos por el Brasileirao. La molestia apareció apenas semanas antes de la lista definitiva de Carlo Ancelotti y puso en duda su presencia en la Copa del Mundo.
Pese a ello, el entrenador italiano decidió incluirlo en la convocatoria. La decisión dividió a Brasil. Mientras una parte de la prensa y varios exfutbolistas cuestionaron que viajara sin estar en plenitud física, otros defendieron su presencia por el liderazgo que ejerce dentro del grupo y su influencia sobre los jugadores más jóvenes.
José Boto, director deportivo de Flamengo, fue uno de los críticos más duros. "No entiendo cómo alguien que jugó dos partidos en los últimos dos meses va al Mundial", sostuvo tras la convocatoria, en una discusión que incluso llegó al ámbito político.
La lesión obligó al delantero a perderse el empate 1-1 frente a Marruecos y la victoria 3-0 sobre Haití. Durante esos días permaneció realizando trabajos diferenciados junto al cuerpo médico de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), alternando sesiones de fisioterapia, fortalecimiento muscular y ejercicios específicos bajo la supervisión del preparador físico Cristiano Nunes y el fisioterapeuta Rafael Martini.
Mientras tanto, Neymar comenzó a desempeñar un rol inesperado dentro del plantel. Desde el banco de suplentes se lo vio dando indicaciones a Vinicius Junior, Bruno Guimarães y otros futbolistas durante el encuentro ante Marruecos. El propio Ancelotti avaló esa función de "segundo entrenador", convencido de que su experiencia podía ayudar a un equipo todavía en formación.
La relación entre Ancelotti y Neymar se fortaleció desde el primer día de concentración en la Granja Comary. Pese a no haber trabajado nunca juntos, ambos mantuvieron largas conversaciones privadas y el técnico italiano encontró en el atacante a un referente para los más jóvenes del plantel, como Endrick y Rayan.
Además, dentro de la delegación brasileña destacan una versión distinta del futbolista: más comprometida, más cercana a sus compañeros y completamente enfocada en la Copa del Mundo. Incluso les pidió a familiares y amigos que permanecieran alejados durante el torneo para concentrarse exclusivamente en la recuperación y el objetivo del hexacampeonato.
Después de semanas de rehabilitación, Ancelotti confirmó que Neymar ya recibió el alta médica y está disponible para el partido frente a Escocia. Sin embargo, el técnico evitó garantizar su titularidad.
"Neymar está disponible, trabajó bien esta semana y estamos contentos porque está de vuelta", aseguró el entrenador italiano en la conferencia previa al encuentro. Todo indica que el delantero comenzará en el banco de suplentes y sumará minutos durante el segundo tiempo para evitar una recaída.
La necesidad de administrar físicamente al número 10 también está vinculada con el historial de lesiones que lo persigue en los Mundiales. En Brasil 2014 sufrió la fractura de una vértebra ante Colombia y se perdió la semifinal del recordado 7-1 contra Alemania. En Rusia 2018 llegó tras una fractura en el metatarso y en Qatar 2022 padeció una lesión ligamentaria en el tobillo que lo obligó a ausentarse durante gran parte de la fase de grupos.
Ahora, a los 34 años, Neymar afronta lo que probablemente sea su última Copa del Mundo. Desde su último partido con la selección, disputado en octubre de 2023 ante Uruguay por las Eliminatorias, pasaron más de dos años marcados por lesiones, operaciones y dudas sobre su futuro. Con 13 partidos mundialistas, ocho goles y dos asistencias entre Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022, el ex Barcelona y PSG busca finalmente dejar la huella que siempre le faltó en las Copas del Mundo.
La presencia de Neymar también adquiere mayor relevancia por el contexto que atraviesa Brasil. La selección acumuló en los últimos años derrotas ante Argentina, Uruguay, Colombia, Paraguay, Japón y Senegal, resultados que deterioraron la imagen del equipo y profundizaron la sensación de crisis.
Brasil no gana un Mundial desde 2002. Desde aquella generación integrada por Ronaldo, Ronaldinho, Rivaldo, Cafú y Roberto Carlos, la "Canarinha" no logró volver a disputar una final y la presión por recuperar el prestigio histórico se transformó en una obsesión nacional.
La llegada de Ancelotti renovó la ilusión. El italiano, que afronta su primera experiencia mundialista como entrenador después de conquistar Europa con Milan, Chelsea, PSG, Bayern Múnich y Real Madrid, asumió el desafío de devolver a Brasil a la cima del fútbol. "No tengo miedo de decir que podemos ganar el Mundial", afirmó el técnico al presentar la lista definitiva.
El encuentro frente a Escocia puede marcar el regreso de Neymar después de casi tres años sin vestir la camiseta de Brasil. Su presencia todavía será administrada con cautela, pero el escenario parece ideal: una selección necesitada de liderazgo, un país aferrado a la nostalgia del jogo bonito y un futbolista que sabe que esta puede ser su última oportunidad de conquistar la Copa del Mundo.
Porque, más allá de la lesión y de todas las polémicas, Neymar sigue siendo para millones de brasileños el último gran símbolo de la magia que históricamente identificó a la "Canarinha".