Djokovic se metió en el mundo del fútbol como inversor de un club francés: los dos ex pilotos de F1 que también compraron acciones
Novak Djokovic, leyenda del tenis y ganador de 24 títulos de Grand Slam, sorprendió con un movimiento inesperado fuera de las canchas: ingresó en el mundo del fútbol como inversor y copropietario del Le Mans FC, equipo francés que actualmente milita en la Ligue 2, la segunda categoría. El serbio se asoció con el fondo brasileño OutField Capital y, en un cruce inédito de disciplinas, lo acompañan dos ex pilotos de Fórmula 1.
La operación busca relanzar al club y devolverlo a la élite del fútbol galo, tras años de crisis institucional y deportiva. Le Mans, ubicado a unos 200 kilómetros de París, tuvo su apogeo entre 2003 y 2010 en la Ligue 1 y supo ser semilleros de figuras como los marfileños Didier Drogba y Gervinho, pero en la última década sufrió un fuerte declive institucional y deportivo. Ahora, con capital fresco y un proyecto ambicioso, pretende volver a recuperar terreno tras más de una década de ausencia.
El movimiento sorprendió por la variedad de mundos que reúne: el tenis, el automovilismo y el fútbol. Djokovic, de 38 años y aún en el top ten de la ATP con 100 títulos en su carrera, aporta su perfil de atleta global y su pasión declarada por el fútbol, deporte que sigue de cerca desde su infancia. En la inversión también están Felipe Massa, histórico piloto de Ferrari, que fue subcampeón mundial en 2008 y suma 11 victorias y 41 podios en la Fórmula 1, categoría en la que se retiró en 2017, y Kevin Magnussen, que disputó casi 200 Grandes Premios y hasta 2023 corrió para Haas.
"Massa y Magnussen ayudarán a crear un puente entre el fútbol y el automovilismo, una fortaleza distintiva de la marca Le Mans", aseguró la dirigencia del club francés.
La inyección de capital llega justo cuando Le Mans FC celebra sus 40 años y busca consolidar el regreso a la Ligue 1, tras vencer 1-0 a Grenoble en la fecha 7 de la Ligue 2 y ubicarse en la decimosegunda posición con ocho puntos, a nueve del líder Saint-Étienne.
El presidente del club, Thierry Gomez, explicó que la prioridad será invertir en infraestructura y crear un nuevo centro de entrenamiento homologado, con el objetivo de volver a ser un referente nacional en formación.
"Esta nueva alianza nos brinda los medios para crecer responsablemente. Nuestra prioridad inmediata: invertir en nuestra infraestructura y crear las condiciones para un nuevo centro de entrenamiento aprobado por la DTN, con el fin de volver a ser un referente nacional en formación a medio plazo", explicó el propietario del Le Mans FC.
El consorcio también lo integra Georges Frangulis, fundador y CEO de OakBerry, la cadena brasileña de açaí bowls con presencia en más de 40 países, junto con OutField Capital, que asegura haber invertido ya más de 500 millones de euros en distintos proyectos deportivos, con un diferencial: asociar atletas de élite a sus inversiones para dotarlas de mayor impacto mediático.
El desembarco de Djokovic en el fútbol no es un caso aislado. Cada vez más figuras deportivas diversifican en clubes: LeBron James es accionista del Liverpool, David Beckham fundó el Inter Miami y hasta Roger Federer tiene vínculos en el desarrollo del tenis base en Suiza. Sin embargo, la novedad aquí es la mezcla de disciplinas: raquetas, motores y pelotas confluyen en un mismo proyecto.
El Le Mans FC se convierte así en un experimento único dentro del deporte europeo: un club que busca renacer con capital internacional, uniendo la disciplina del tenis, la velocidad de la Fórmula 1 y la tradición futbolera francesa. Una apuesta arriesgada, pero con un potencial mediático enorme.