Símbolo de gloria y custodia extrema

¿Cuánto pesa, de qué material está hecha y quiénes pueden tocar la Copa del Mundo?

Desde su creación hasta el protocolo que solo permite a los campeones tocarla sin guantes, los secretos y la historia técnica de la pieza más codiciada del deporte
El trofeo de la Copa del Mundo tiene un valor material y simbólico único.
20-02-2026
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La Copa del Mundo es mucho más que un trofeo deportivo, es el símbolo máximo del fútbol y uno de los objetos más reconocibles del planeta. Su diseño, su historia y hasta las reglas que determinan quién puede tocarla están cuidadosamente regulados por la FIFA, lo que le otorga un carácter casi ceremonial. Cada cuatro años concentra la atención global y representa el sueño de millones de jugadores, pero detrás de esa imagen icónica hay datos técnicos, decisiones históricas y protocolos estrictos que la convierten en una pieza única.

A pesar de su tamaño relativamente pequeño, la Copa del Mundo impresiona por su presencia. Mide 36,8 centímetros de altura, tiene una base de unos 13 centímetros de diámetro y pesa poco más de seis kilos. El diseño muestra a dos figuras humanas elevando el planeta Tierra, una metáfora de la universalidad del fútbol y del triunfo colectivo. 

Está fabricada en oro de 18 quilates y, aunque suele decirse que es maciza, en realidad no lo es completamente: si estuviera hecha íntegramente de oro sólido sería mucho más pesada e imposible de manipular durante los festejos. Su base está recubierta de malaquita, una piedra semipreciosa verde que aporta contraste y elegancia, y en la parte inferior se graban los nombres de los países campeones luego de cada edición.

El trofeo actual nació en 1974, después de que la histórica Copa Jules Rimet quedara en poder definitivo de Brasil al conquistar su tercer título en 1970. La FIFA organizó entonces un concurso internacional para elegir un nuevo diseño: participaron 53 propuestas y la ganadora fue la del escultor italiano Silvio Gazzaniga, director artístico de la firma Bertoni, en Milán. Desde entonces, la compañía italiana -hoy conocida como Bertoni GDE- es la encargada de elaborar los trofeos que se entregan a los campeones, siempre tomando como modelo la copa original que se conserva bajo estricta custodia en la sede de la FIFA en Zúrich.

Silvio Gazzaniga, creador del trofeo de la Copa del Mundo, falleció en 2016 a los 95 años

La primera selección en levantar este nuevo trofeo fue Alemania Federal en el Mundial de 1974, cuando venció a Países Bajos en la final. Desde entonces pasó por las manos de grandes leyendas del fútbol mundial: Franz Beckenbahuer, de Alemania Federal, en 1974; Daniel Passarella, de Argentina en 1978; Dino Zoff, de Italia, en 1982; Diego Maradona, de Argentina, en 1986; Lothar Matthäus, de Alemania, en 1990; Dunga, de Brasil, en 1994; Didier Deschamps, de Francia, en 1998; Cafú, de Brasil, en 2002; Fabio Cannavaro, de Italia, en 2006; Iker Casillas, de España, en 2010; Philipp Lahm, de Alemania, en 2014, Hugo Lloris, de Francia, en 2018, y, más recientemente, Lionel Messi, quien la alzó tras la consagración de Argentina en Qatar 2022. En la base del trofeo original figuran grabados los nombres de todos los campeones desde 1974, lo que refuerza su condición de pieza histórica irrepetible.

Existe, sin embargo, una diferencia importante entre el trofeo original y el que finalmente queda en manos del campeón. La Copa auténtica permanece bajo resguardo de la FIFA y solo sale en ocasiones puntuales: la gira previa al Mundial, algunas ceremonias oficiales y la final del torneo. El capitán del equipo ganador la levanta en el momento más icónico, pero luego vuelve al ente que regula el fútbol mundial. La selección campeona recibe una réplica oficial, con el mismo diseño y peso, bañada en oro y con el nombre del país grabado en la base, que es la que permanece en el país ganador.

La protección de la Copa del Mundo responde a estrictos protocolos de seguridad. No cualquiera puede tocar el trofeo original. Según las normas de la FIFA, solo están autorizados los jugadores y entrenadores campeones, algunos jefes de Estado o autoridades oficiales en ceremonias especiales y determinados funcionarios del organismo. Fuera de esos casos, quienes la manipulan durante traslados deben hacerlo con guantes blancos y colocarla inmediatamente en su vitrina protectora. Por eso, en eventos promocionales o exhibiciones públicas suele mostrarse una réplica, evitando riesgos de daño o robo.

Más allá de su valor económico, estimado en cientos de miles de euros por los materiales que la componen, su verdadero peso es simbólico. La Copa del Mundo representa décadas de historia, rivalidades, gestas deportivas y emociones colectivas. Cada edición suma nuevos nombres grabados en su base y nuevas imágenes que quedan en la memoria del fútbol. Pequeña en tamaño, pero inmensa en significado, sigue siendo el objeto más codiciado del deporte mundial y el instante en que un capitán la levanta continúa siendo, para cualquier futbolista, la definición misma de la gloria.

Los ganadores pueden tocar la Copa del Mundo. Por eso, generó sorpresa que Lionel Scaloni debiera sostenerla con guantes durante el sorteo del Mundial 2026, un gesto que luego llevó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a pedirle disculpas públicas.

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