El talón de Aquiles

Los puntos débiles de España que Argentina buscará aprovechar en la final del Mundial 2026

El seleccionado dirigido por Luis de la Fuente llega con una racha de 38 partidos invicto y tras haber desplegado uno de los mejores niveles futbolísticos del torneo
España vuelve a disputar una final del Mundial después de 16 años y buscará conquistar su segundo título. (@SEFutbol)
Julián Castro 17-07-2026
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España llega a la final del Mundial 2026 como uno de los equipos que mejor fútbol mostró a lo largo del torneo. El seleccionado dirigido por Luis de la Fuente combina la histórica cultura de la posesión que caracteriza al fútbol español con una versión mucho más vertical, agresiva y dinámica. Ya no se trata únicamente de un equipo que monopoliza la pelota, sino que también acelera cuando detecta espacios, presiona alto, recupera rápido y lastima con transiciones de pocos pases.

Ese cambio de identidad, impulsado por una nueva generación de futbolistas, le permitió construir una impresionante racha de 38 partidos sin derrotas (31 victorias y siete empates, con 98 goles a favor y solo 26 en contra), superando el mejor invicto de una selección europea y llegando a la definición con la confianza por las nubes.

El recorrido reciente explica ese presente. España conquistó la UEFA Nations League 2023, ganó la Eurocopa 2024, fue finalista de la Nations League 2025 y atravesó las Eliminatorias y el Mundial con autoridad. En la fase eliminatoria de la Copa del Mundo dejó en el camino a Portugal, Bélgica y Francia y alcanzó la final con un dato que resume su solidez: apenas recibió un gol en todo el campeonato.

El sello de este equipo está en su funcionamiento colectivo. De la Fuente consolidó un 4-3-3 o un 4-2-3-1 que respeta los principios del juego de posición, pero con mucha más profundidad que las versiones españolas del pasado. El equipo busca ocupar racionalmente los espacios, generar superioridades por las bandas y acelerar apenas detecta una ventaja.

Más que depender de una figura, España funciona como un engranaje en el que cada futbolista ofrece siempre una línea de pase, formando constantes triángulos para darle continuidad a la circulación. Esa movilidad permanente y la velocidad con la que mueve la pelota explican por qué el propio De la Fuente definió a su equipo como "el mejor equipo" del Mundial, incluso frente a selecciones con mayores individualidades como Francia.

La evolución del equipo también pasó por las decisiones del entrenador. Pedro Porro le ganó la pulseada a Marcos Llorente y terminó adueñándose del lateral derecho, Fabián Ruiz desplazó a Pedri en el mediocampo durante la fase decisiva y Álex Baena se consolidó por el extremo izquierdo por encima de Nico Williams. Ninguno de esos cambios debilitó a España; por el contrario, potenciaron un funcionamiento colectivo que hoy parece aceitado.

A ese funcionamiento se suma un desequilibrio individual que pocas selecciones tienen. Lamine Yamal representa la principal amenaza ofensiva, aunque incluso sin haber mostrado su mejor versión en el torneo sigue siendo un futbolista capaz de definir un partido con una acción. Del otro lado, Baena aporta inteligencia táctica, asociaciones constantes y libera el carril izquierdo para las proyecciones de Marc Cucurella, quien suma garra y temperamento a la defensa española. Dani Olmo, por su parte, se mueve con libertad detrás de Mikel Oyarzábal, retrocede para participar en la elaboración y muchas veces termina ocupando posiciones de falso nueve, una de las variantes que más incomodan a las defensas rivales. Además, abre espacios y permite que Olmo, Yamal o Baena ataquen el área desde atrás.

Rodri sigue siendo el verdadero termómetro del equipo. El mediocampista, recuperado de la lesión que lo marginó durante varios meses, es quien ordena la salida, regula el ritmo del partido y define cuándo acelerar o cuándo dormir el juego. Su rendimiento fue de menor a mayor durante el Mundial hasta volver a convertirse en el equilibrio de una selección que ataca con muchos hombres sin perder solidez defensiva.

La línea defensiva tiene nombres consolidados. Unai Simón continúa siendo el arquero titular pese a la competencia de David Raya; Porro y Cucurella ocupan los laterales; mientras que Pau Cubarsí y Aymeric Laporte conforman una zaga que combina una limpia salida desde el fondo con una defensa muy adelantada. Cubarsí, con apenas 19 años, se consolidó como una de las revelaciones del torneo, mientras que Laporte recuperó un nivel altísimo pese a su paso por el fútbol saudí.

Rodri, el cerebro de España, es el encargado de marcar el ritmo del equipo. (Foto: Daniela Porcelli/Getty Images)

Las debilidades de España

España también presenta puntos débiles que Argentina buscará aprovechar. El principal aparece en las bandas debido a su postura ultraofensiva. Tanto Porro como Cucurella se proyectan constantemente para darle amplitud al equipo, mientras que extremos como Yamal y Baena no siempre completan el retroceso defensivo. Cuando esto ocurre, los mediocampistas quedan obligados a cubrir demasiado terreno y aparecen pasillos libres para las proyecciones de los laterales y extremos argentinos.

Otra vulnerabilidad surge en los instantes posteriores a la pérdida de la pelota. La "Roja" defiende con las líneas adelantadas, lejos de su arquero, y necesita algunos segundos para reorganizarse cuando el rival supera su presión alta. Si el equipo de Lionel Scaloni recupera de forma limpia, la precisión de Alexis Mac Allister, Enzo Fernández, Leandro Paredes o Rodrigo De Paul será determinante para lanzar pases entrelíneas

En ese escenario de transición rápida, delanteros como Julián Álvarez, Giuliano Simeone, Nicolás González o el propio Lionel Messi podrán correr a campo abierto y forzar a los centrales españoles a retroceder corriendo hacia su propio arco, una zona donde la velocidad no es precisamente su principal fortaleza.

Lamine Yamal es indescifrable en el uno contra uno y tiene una pegada excelsa desde media distancia. (@SEFutbol)

España también puede sufrir frente a defensas muy cerradas. Aunque domina la posesión durante largos pasajes, no siempre encuentra espacios cuando el rival logra compactarse cerca de su área. En esos contextos depende mucho del talento individual de Yamal, Baena o Williams para romper el equilibrio. Si Argentina mantiene el orden defensivo y evita que Olmo o Pedri reciban cómodos entre líneas, obligará a España a atacar por afuera y aumentará sus posibilidades de recuperar para salir de contraataque.

Por último, el juego aéreo asoma como una oportunidad. Si bien España mejoró notablemente en este aspecto, todavía concede desatenciones en la pelota parada, un factor donde la potencia de Cristian Romero, Lisandro Martínez o Nicolás Otamendi puede resultar letal. Si Scaloni consigue que el partido se juegue de área a área y no en campo propio, esos desajustes pueden volverse determinantes.

La final promete un verdadero duelo de estilos. España intentará adueñarse de la pelota, instalarse en campo rival y desgastar a la Argentina mediante la circulación constante. El equipo de Scaloni, en cambio, buscará alternar momentos de presión alta con bloques más compactos, cerrar los circuitos del mediocampo español y aprovechar cada transición ofensiva.

Como anticipó Messi, será "un partido muy igualado". Si España consigue imponer su control territorial, aumentará sus opciones de quedarse con la Copa del Mundo. Pero si Argentina logra romper la primera presión, explotar los espacios detrás de los laterales y convertir el encuentro en un intercambio de transiciones, tendrá argumentos de sobra para lastimar a una selección brillante, aunque lejos de ser invulnerable.

Mikel Oyarzabal es el máximo goleador de España en el Mundial 2026, con cinco tantos. (@SEFutbol)
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