Soledad no deseada: el mal invisible que golpea a jóvenes, adultos mayores y personas con discapacidad
En los últimos años, España ha sido el país que más atención ha prestado a la problemática de la soledad no deseada: esto es, la percepción subjetiva de que no se cuenta con vínculos de calidad y profundidad que generen la confianza necesaria o impliquen una red que resulte interesante, suficiente o atractiva para quien la padece.
Este aislamiento puede ser simbólico o emocional, aunque la persona que lo percibe se encuentre rodeada de muchas personas.
Algunos antecedentes importantes a considerar respecto a esta temática es el surgimiento de la Estrategia para la soledad en Reino Unido en el año 2018 nombrando un ministro específicamente para ocuparse de este fenómeno, la creación en 2021 en Japón del Ministerio de la Soledad y el Aislamiento y, en España, la creación en 2022 del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, conocido como SoledadES.
Otros países como Australia, Dinamarca, Austria e Irlanda, entre otros, también cuentan con atención estatal al respecto, lo cual indica la importancia creciente de la Soledad No Deseada en las diferentes regiones.
Es interesante resaltar que, si bien es un fenómeno que fácilmente se asocia a los adultos mayores, las estadísticas en España informan que el 25,5% de los jóvenes de entre 16 y 29 años se encuentran en situación de Soledad No Deseada.
Además, calculan que el 20% de la población general la padece y en el grupo de personas con discapacidad, el 50,6% se encuentran afectados por esta problemática. También la Organización Mundial de la Salud en su Informe titulado De la soledad a la conexión social: trazar el camino hacia sociedades más saludables aborda estadísticas alarmantes por las que da cuenta de que en el mundo, aproximadamente 1 de cada 6 personas se siente sola.
Entre las causas de la Soledad No Deseada, mayormente se mencionan factores agrupados en distintas categorías:
- Factores Individuales: cambios vitales, estado de salud y/o expectativas sociales.
- Factores comunitarios y ambientales: falta de espacios públicos accesibles, urbanismo desconectado por falta de accesibilidad o medios de transportes, deficiente infraestructura social y las desigualdades territoriales.
- Factores sociales y estructurales: dados por las desigualdades socioeconómicas, la discriminación y exclusión, los estigmas relacionados a la edad, la soledad y las crisis sociales.
- Cambios tecnológicos y culturales: tales como la automatización de servicios, el uso de la IA y redes sociales, el aumento de hogares unipersonales y aceleración del ritmo de vida.
Como consecuencias de la percepción de Soledad No Deseada se calcula que, en el mundo, entre 2014 y 2019, se produjeron más de 871.000 muertes relacionadas con la soledad, ya que este fenómeno está asociado a la aparición de cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, hipertensión, diabetes, depresión, ansiedad, pensamientos sobre autolesiones y/o suicidios además de aumentar el riesgo de sufrir problemas de memoria, demencia y Alzheimer.
Entre los jóvenes que refieren sentir soledad no deseada, se calcula un 22% mayor de probabilidades de obtener calificaciones más bajas.
La Organización Mundial de la Salud ha propuesto una agenda de 5 prioridades a través de la Comisión de Conexión Social de cara a abordar esta problemática, a saber:
- Políticas: Tomarse más en serio la conexión social. En este eje se insta a los gobiernos a crear una política nacional que fomente la conexión social, así como a intercambiar ideas y a la creación de una plataforma en línea para la formulación de políticas en común.
- Investigación: Comprender mejor la conexión social. La OMS se responsabiliza por brindar orientaciones claras de base científica para reducir el aislamiento social y pide acelerar las intervenciones y ampliar su alcance en todos los países.
- Intervenciones: ampliar las intervenciones eficaces en función de costos. En este punto, la OMS especifica que cada 5 años los expertos deben decidir sobre cuáles son las preguntas de investigación más importantes y derivar fondos para su estudio, así como también solicita reforzar la capacidad de investigación mundial para mejorar el conocimiento sobre esta temática y poner en marcha una iniciativa de grandes desafíos en la conexión social para fomentar la innovación y la labor de equipo.
- Medición y datos: disponer de mejores datos mundiales sobre la magnitud del problema y a quién afecta. Esta prioridad señala la importancia de crear un índice de conexión social mundial para comparar y medir el grado de conexión de las personas en diferentes países en los próximos 10 años y pide a los países el compromiso de recopilar mejores datos y con mayor frecuencia.
- Participación: lograr la participación de todos los agentes fundamentales para que la conexión social se convierta en una prioridad. En este último punto, la OMS invita a convertir a la conexión social en una prioridad en la política internacional llevando a cabo grandes campañas de sensibilización en todos los países y estableciendo un trabajo interseccional y obtención de fondos continuada.
Así, puede verse como el fenómeno de la soledad no deseada se ha convertido en una epidemia silenciosa, capaz de abordarse desde la prevención en salud de manera conjunta. Considerando que en países como España su tratamiento implica más del 1% del PBI anual, podemos fácilmente comprender por qué es importante instalar el tema en la agenda social: cada individuo desde su lugar puede convertirse en un agente de salud de cara a la Soledad No Deseada asistiendo a personas de su entorno y generando espacios comunitarios de encuentro y apoyo mutuo. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar