Vuelven a aumentar las retenciones: ¿qué hará el campo a partir de julio?
Lejos de las expectativas del sector agropecuario, la advertencia formulada por el presidente Javier Milei en abril pasado sigue en pie. "Dijimos que las rebajas eran transitorias, así que avísenle al campo que liquide ahora porque en julio vuelven las retenciones", había dicho en una entrevista radial tras la presentación del régimen de bandas cambiarias.
Sin ninguna señal desde entonces que haga prever un cambio de postura, todo indica que a partir del 1° de julio las alícuotas de los derechos de exportación volverán a los niveles de enero. Con eso, las retenciones para el poroto de soja pasarán del 26% al 33%; las del aceite y harina de soja, del 24,5% al 31%; las de maíz y sorgo, del 9,5% al 12% y las del girasol, del 5,5% al 7%. Solo el trigo y la cebada mantendrán el beneficio de la rebaja temporaria de retenciones hasta el 31 de marzo de 2026.
El incremento de los derechos de exportación para buena parte de los cultivos amenaza con dejar en niveles muy ajustados los márgenes de rentabilidad del sector agropecuario. "Gracias a la rebaja temporal de las retenciones, la porción que se lleva el Estado de la renta agrícola se redujo del 64% en diciembre del año pasado al 58% en marzo", dijo a El Economista Antonella Semadeni, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA). "Si se vuelven a elevar las retenciones en julio, la proporción crecería al 70% dado que, además, en los últimos meses los costos siguieron elevándose y los precios cayeron", agregó.
Según un reciente informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, con la suba de las alícuotas de los derechos de exportación la rentabilidad de la producción de granos registraría a partir de julio una caída de entre 11% y 12% en la zona núcleo (sudeste de Córdoba, sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires), y de entre 21% y 74% en la región extra pampeana (Norte de Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, centro-norte del país), donde se registran menores rendimientos y mayores costos logísticos.
¿Qué pasará con la liquidación? La rebaja temporaria de las retenciones anunciada en enero tuvo como principal objetivo acelerar una liquidación de exportaciones que venía demorada. De acuerdo a los registros de FADA, mientras en el promedio de las últimas campañas en enero se había vendido el 15% del total producido, este año esa proporción solo había llegado al 7,4%. Tras la reducción temporal de las alícuotas, la liquidación ya se ajustó al nivel de los años anteriores en el caso del maíz y acortó mucho la brecha en la soja.
De hecho, ante la falta de señales en torno a una prolongación de la rebaja temporaria de las retenciones y sin expectativas de mejoras significativa en los precios internacionales para los próximos meses, la liquidación se ha venido acelerando en las últimas semanas.
Según CIARA (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina)-CEC (Centro de Exportadores de Cereales), el ingreso de divisas en mayo fue de U$S 3.054 millones, un aumento del 21% con respecto a abril.
Ya en la primera semana de junio, se alcanzó el mayor volumen de pricing (fijación de precios) del año, con un alza del 30% con relación al promedio de mayo, según SioGranos, un sistema unificado de información obligatoria de las operaciones de compraventa de granos. Todo indica que el ritmo de liquidación seguirá acelerándose en los últimos días de junio.
El interrogante es qué sucederá a partir de julio. "Los productores solo van a ir liquidando en la medida que necesiten cumplir con sus compromisos; en muchos casos se endeudan para cubrir los insumos, y una vez que cosechan pagan esa deuda", señaló Semadeni. "El timing de la baja temporal de las retenciones no fue el acertado porque no abarcó el ciclo productivo en su totalidad: se anunció cuando ya prácticamente toda la cosecha gruesa estaba sembrada y se quitó ese beneficio cuando aún no se terminó de comercializarla".
En todo caso, el gobierno estará muy atento en las próximas semanas al ritmo de ventas del campo, el sector que aporta la mayor fuente de divisas. Una eventual menor liquidación de las exportaciones a partir de julio podría coincidir con el aumento de la demanda estacional de dólares por las vacaciones de invierno y con el inicio de la clásica cobertura previa a cada elección. Con más demanda por delante, si se retrajera la oferta del campo, el piso del tipo de cambio subiría al menos un escalón.
Justamente esa probabilidad de una mayor volatilidad cambiaria, lo que pondría en riesgo el principal objetivo del gobierno dirigido a sostener una tendencia descendente de la inflación antes de las elecciones parlamentarias, es lo que abre en sectores del campo la expectativa de que finalmente la rebaja temporaria de las retenciones sea prolongada más allá de junio.
El otro factor que mantiene encendida alguna esperanza está relacionado con los incentivos políticos del gobierno: la rebaja de las retenciones les otorgaría a los candidatos oficialistas un argumento de peso para pedir el voto rural en el interior bonaerense y en provincias clave como en Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.
No obstante, hay otras variables que juegan en contra de las expectativas del campo. El restablecimiento de las alícuotas de los derechos de exportación acercaría más recursos para cumplir con la meta autoimpuesta por el gobierno de un superávit fiscal primario del 1,6% del PIB para este año, un objetivo incluso más exigente que el 1,3% acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
IERAL estimó que si a mediados de año quedara por comercializar la mitad del saldo exportable de maíz, el 60% del de soja y el 20% del de trigo del ciclo 2024/2025, el incremento de las alícuotas de las retenciones aportará, a los precios internacionales esperados, un alza de la recaudación cercana a U$S 930 millones.
Entre esas sumas y restas, la única certeza es que la promesa de campaña formulada por Milei de eliminar por completo las retenciones deberá seguir esperando.
"Se nota un cierto desánimo entre los productores porque la medida de rebaja temporaria de las retenciones anunciada en enero y extendido solo hasta fines de junio es no entender el ciclo productivo", dijo Semadeni, de FADA. "Sin embargo, la postergación de la rebaja en las alícuotas al trigo y la cebada reactivó cierto optimismo y la esperanza de que antes del comienzo de la próxima cosecha gruesa el gobierno baje nuevamente las retenciones", agregó. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar