Denuncia

Una científica argentina presa en Brasil: la impactante acusación

Una científica argentina quedó en el centro de un caso por la desaparición de virus peligrosos en Brasil, desatando un fuerte debate sobre bioseguridad y controles.
Escándalo en Brasil: científica argentina y virus bajo sospecha
30-03-2026
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La científica argentina Soledad Palameta Miller, de 36 años, quedó en el centro de una investigación judicial en Brasil tras ser señalada como sospechosa de la sustracción de material biológico peligroso en la Universidad Estatal de Campinas. 

  • La investigadora, oriunda de Rosario, fue detenida en febrero de 2026 y posteriormente liberada, mientras avanza la causa que generó fuerte preocupación en la comunidad científica.

Palameta Miller se desempeñaba como coordinadora del laboratorio de Virología y Biotecnología de los Alimentos en la Unicamp. Según la investigación, la desaparición de muestras incluyó virus gripales H1N1 y H3N2, además de otros agentes patógenos de alto riesgo manipulados en un laboratorio de bioseguridad nivel 3 (BSL-3).

Con una sólida trayectoria académica, es licenciada en Biotecnología por la Universidad Nacional de Rosario y doctora en Ciencias por la Unicamp. Su perfil profesional incluye trabajos en desarrollo de vacunas, vigilancia epidemiológica y terapias innovadoras. Además, entre 2017 y 2022 trabajó en el Centro Nacional de Investigación en Energía y Materiales, participando en proyectos de ingeniería viral, inmunoterapia y anticuerpos monoclonales.

La causa se inició el 13 de febrero, cuando se detectó la falta de material biológico dentro del laboratorio. La Policía Federal brasileña la imputó por robo, fraude procesal y transporte irregular de virus modificados genéticamente. Las muestras fueron recuperadas dentro de la universidad —algunas en otros laboratorios y contenedores de residuos— y no se registró contaminación externa. Actualmente, la científica permanece en libertad provisional, con restricciones para salir de Brasil o ingresar a la institución.

El caso también alcanza a su esposo, el veterinario Michael Edward Miller, con quien comparte una empresa vinculada a biotecnología. Mientras la defensa evita declaraciones públicas, la Unicamp abrió una investigación interna y colabora con las autoridades. El episodio reavivó el debate en Brasil sobre los controles y la seguridad en laboratorios que manipulan agentes biológicos sensibles.

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