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Murió Ramiro Agulla: quién fue el creativo que revolucionó la publicidad en Argentina

Murió Ramiro Agulla, el genio detrás de las publicidades que marcaron a generaciones de argentinos
Murió Ramiro Agulla, el publicista que cambió la publicidad argentina y marcó una época
09-07-2026
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Ramiro Agulla, uno de los publicistas más influyentes y disruptivos de la historia de Argentina, murió este jueves a los 66 años y dejó detrás una obra que cambió para siempre la manera de hacer publicidad en el país. Creador de campañas que atravesaron la pantalla para instalarse en el lenguaje popular, fue uno de los grandes responsables de una verdadera revolución creativa durante las décadas de 1990 y 2000. Su nombre quedó asociado a comerciales inolvidables, personajes que se convirtieron en fenómenos culturales y una forma de comunicar que llevó a la publicidad argentina a ocupar un lugar de referencia internacional.

  • El publicista falleció hoy a las 4 de la madrugada, luego de su estado de salud se agravó por una neumonía. Según informó Infobae, el cuadro empeoró luego de su internación y la evolución derivó en un shock séptico.

Uno de los primeros en despedirlo fue su histórico socio, Carlos Baccetti, con quien formó una de las duplas creativas más importantes de Iberoamérica. "Un prócer que se fue un 9 de julio. Hasta eligió bien la fecha", escribió Baccetti. Juntos construyeron una sociedad profesional que comenzó en Young & Rubicam durante los años 90 y que terminaría transformando para siempre la industria publicitaria argentina.

La dupla que revolucionó la publicidad argentina

Agulla y Baccetti fundaron la emblemática agencia Agulla & Baccetti, desde donde desarrollaron campañas para algunas de las mayores empresas del país. Pero su verdadero diferencial fue otro: lograron que los comerciales dejaran de ser simples vehículos para vender productos y se convirtieran en pequeñas piezas de entretenimiento, con personajes, historias, humor y frases que millones de argentinos incorporaron a su vida cotidiana.

Entre sus trabajos más recordados aparece "La llama que llama", la campaña de Telecom protagonizada por una familia de llamas que realizaba bromas telefónicas y que se transformó en uno de los grandes fenómenos de la televisión argentina de fines de los 90. También estuvieron detrás de "Gueropa", para Renault Clio, y de numerosas campañas para Coca-Cola, Quilmes, OCA, Banco Itaú e YPF, entre muchas otras marcas. Su principal fortaleza, según especialistas de la industria, fue el storytelling: la capacidad de contar historias memorables en apenas unos segundos.

El impacto de Agulla & Baccetti trascendió las fronteras. La dupla fue reconocida como una de las más exitosas de la creatividad argentina y su trabajo influyó en la publicidad de toda Iberoamérica. Pertenecieron a una generación que convirtió a Buenos Aires en una de las grandes capitales creativas del mundo y demostró que una publicidad podía ser, al mismo tiempo, popular, masiva, sofisticada y provocadora.

Del mundo de las marcas al poder político

A fines de los años 90, Agulla desembarcó de lleno en el marketing político y creó una de las campañas electorales más famosas de la democracia argentina. En 1999 estuvo detrás de "Dicen que soy aburrido", el histórico spot con el que Fernando de la Rúa convirtió en virtud aquello que sus adversarios señalaban como una debilidad y buscó contrastar su figura con los años del menemismo. La campaña acompañó al candidato de la Alianza hasta la Presidencia y se convirtió en un caso de estudio de la comunicación política.

Su relación con la política continuó después de las elecciones. Agulla llegó a desempeñarse como asesor presidencial de De la Rúa y mantuvo influencia en la comunicación del Gobierno, aunque posteriormente decidió alejarse de la estructura formal del poder. Su incursión en ese terreno confirmó algo que ya había demostrado en la publicidad comercial: su capacidad para detectar el clima de una época, encontrar una idea simple y convertirla en una imagen difícil de olvidar.

De la publicidad a la televisión: la aventura de Mosca & Smith

La creatividad de Agulla también trascendió definitivamente el mundo de la publicidad. Junto a Carlos Baccetti creó Mosca & Smith en el Once, la serie policial y humorística que debutó en Telefe en 2004, protagonizada por Fabián Vena y Pablo Rago y dirigida por Diego Kaplan. El ciclo, una suerte de versión argentina, absurda y políticamente incorrecta de los policiales estadounidenses de los años 70, fue la primera gran apuesta de Agulla & Baccetti TV, la productora con la que la dupla decidió desembarcar en la creación de contenidos televisivos.

Ambientada en el barrio porteño de Once, la serie seguía las desventuras de dos policías poco convencionales y trasladaba a la ficción muchas de las marcas distintivas que habían convertido a Agulla y Baccetti en referentes de la publicidad: una estética potente, humor irreverente, personajes extravagantes y una permanente vocación por romper las reglas. Su primer episodio alcanzó los 31 puntos de rating y, con el tiempo, Mosca & Smith se convirtió en una serie de culto y en otra muestra de la capacidad de Agulla para llevar sus ideas mucho más allá de los tradicionales avisos de 30 segundos.

Una carrera marcada por las ideas y la provocación

Nacido en Río Gallegos y criado en Buenos Aires, Agulla estudió publicidad y comenzó su carrera en distintas agencias antes de formar equipo con Baccetti. Su personalidad, su velocidad creativa y su vocación por romper convenciones lo convirtieron en una de las figuras más reconocibles de una industria que rara vez producía celebridades fuera de sus propios límites. Era publicista, pero también personaje público, provocador y observador permanente de la cultura argentina.

Tras más de 15 años trabajando por separado, Agulla y Baccetti volvieron a unir fuerzas en 2022, demostrando que la sociedad creativa que había marcado una época todavía conservaba intacta su potencia simbólica. Ese mismo año volvieron a trabajar juntos alrededor de uno de sus mayores íconos, "La llama que llama", y retomaron públicamente una sociedad profesional que había dejado una huella difícil de igualar.

La muerte de Ramiro Agulla representa la despedida de uno de los grandes nombres de la cultura popular argentina de las últimas décadas. No solo vendió teléfonos, autos, bebidas o candidatos: creó personajes, frases e imágenes que sobrevivieron a las marcas para las que habían sido pensadas. Su legado está en esos comerciales que todavía pueden ser reconocidos con apenas una frase y en una generación de publicistas que aprendió que, para vender algo, primero había que tener una gran idea. Como resumió Carlos Baccetti al despedirlo: "Un prócer que se fue un 9 de julio. Hasta eligió bien la fecha".

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