“Una empresa con empleados que sufren no es productiva”

02-01-2017
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Entrevista a Julio César Neffa, Investigador superior en temas laborales

Julio César Neffa es investigador superior del Conicet en el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL) y profesor universitario. Cuenta en su haber con múltiples publicaciones, la más reciente es un libro que ahonda en los riesgos psicosociales en el trabajo. En diálogo con el El Economista, analiza algunos puntos centrales de las discusiones laborales actuales y advierte sobre la necesidad de integrar la dimensión de la salud al debate.

¿Qué opina sobre esa idea tan alentada por el Gobierno de que es necesario aumentar la productividad de los trabajadores?

Es un enfoque tradicional y un poco en desuso en el mundo. El tema de la productividad es el resultado del trabajo de la empresa, no sólo de los trabajadores, pero es cierto que en Argentina la productividad es baja. La OIT hace un listado de los factores de los cuales depende, y aparece que la mayoría es de responsabilidad empresarial. Se forman muy poco los empresarios en esta materia, tienen miedo de asumir riesgos, hay poca innovación en los productos ?la prueba es que en Argentina hay muy pocas patentes?. También para estimular a que los trabajadores sean más productivos habría que adecuar los salarios, lo que llamamos los salarios de eficiencia. Está además el tema de que se incorporan nuevas tecnologías, pero sin formar previamente a los trabajadores, entonces quedan subutilizadas. Nos falta también una buena ley de educación permanente, para que los trabajadores se puedan formar en tiempo de trabajo y sin perder salario.

El presidente Mauricio Macri dijo que tenemos “convenios laborales del Siglo XX, que no sirven para el Siglo XXI”. ¿Está de acuerdo?

La mayoría de los actuales convenios colectivos fueron firmados en los años 74 y 75 y predominaba en aquel momento un enfoque taylorista, que no promueve la participación de los trabajadores sino la disciplina, y subestima la capacidad creativa de los trabajadores. En la empresa hay una especie de división donde el saber lo tienen los gerentes o los supervisores y los trabajadores tienen que ser simples ejecutores. Además, se le da muy poca importancia a las condiciones de trabajo, es decir, a la salud. Tampoco a estos nuevos riesgos de tipo psicosocial en el el trabajo, que son una pandemia según las investigaciones que estamos haciendo. Entonces, yo diría que hace falta reactualizar los convenios colectivos, pero no en el sentido en que amenaza el Gobierno, porque ello llevaría al fracaso y a un aumento terrible de los conflictos laborales.

¿Qué lugar juegan los sindicatos en el escenario actual?

La mayoría tratan de defender el empelo, afectado por la recesión y por las amenazas de volver a la flexibilización, como parece ser la política que le han dado para aplicar a los nuevos funcionarios de Economía. Y tratan de hacer funcionar las obras sociales mediante una disputa por los recursos, para compensar el déficit del sistema de salud pública. Por otro lado, trata de utilizar los convenios para evitar que caiga el salario real, pero hasta ahora no tuvieron mucho éxito: el salario real en la Argentina ahora está por debajo de lo que era 1974.

Recién mencionaba las “amenazas de flexibilización”. ¿Cree que se trata sólo de amenazas o que ha comenzado a tomar forma?

Creo que el Gobierno ha dado pasos en esa dirección todavía muy débiles y tímidos, pero que esa es su orientación. El otro día escuchaba de un ministro decir que Argentina tiene 1 millón de empleados públicos demás, una barbaridad. El problema es que para atacar el déficit fiscal, que es fuerte y elevado, podría empezar por otro lado. Multiplicaron por dos el número de ministerios, de secretarías, asesores, autos, etcétera. Si hay que hacer un ajuste empecemos desde arriba.

Usted señala que se le da poca importancia a las condiciones de salud de los trabajadores. ¿Qué opina del proyecto de reforma del Sistema de Riesgos del Trabajo propuesto por el Ejecutivo, que ya tiene media sanción del Senado?

En la reforma la preocupación del Gobierno no es la salud de los trabajadores, sino la litigiosidad. Por eso ponen la condición de que haya primero un veredicto de las comisiones médicas. Ahí hay varios problemas. No todos los médicos están formados en la medicina del trabajo y, por la orientación que le han dado en la universidad, lo primero que piensan cuando un trabajador va a consultarlo es que está fingiendo para que le de algún día de resposo. Creo que tendría que haber una reforma de la ley, pero siguiendo la orientación de la OIT.

Por otro lado, se creó un sistema para supervisar las ART, que es la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, que ha dado dispositivos importantes pero que no se cumplen. Por ejemplo, piden que los médicos del trabajo y los ingenieros del trabajo actúen de manera coordinada buscando la prevención, pero eso no ocurre: el médico está recluido en su oficina tratando de ver si los trabajadores que piden algo están mintiendo en vez de recorrer la fábrica o las oficinas para ver dónde hay riesgos. En nuestro país hay más de un tercio de trabajadores no registrados. ¿Cómo afecta esta situación, en la vida de los trabajadores? Más allá de los problemas formales ?falta de contribuciones, obra social, seguro de vida y de desempleo, etcétera? si un persona no está contratada tiene una sensación de inseguridad, está expuesta a perder el trabajo de un momento a otro. Esa situación los hace sufrir y eso termina siendo somatizado. Estamos descubriendo que la mayor parte de las úlceras, por ejemplo, son provocados por los riesgos psicosociales en el trabajo. Además, nos consta que trabajadores que tienen un trabajo muy estresante, que tienen poca autonomía o están obligados a hacer cosas con las que no están de acuerdo pueden desarrollar problemas gastrointentestinales. También cuanto más intenso es el trabajo, la gente más se automedica: toma vitaminas, ibuprofeno. Tenemos aquí una tarea educativa y de formación pendiente y esperamos que nuestras publicaciones puedan despertar el interés en empresarios y trabajadores. Sabemos que una empresa donde la gente sufre no va a tener ni una elevada productividad, ni la gente va a hacer un trabajo de calidad.

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