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Se firmó un compromiso para frenar los despidos hasta marzo de 2017

24-11-2016
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En un marco signado por la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y la caída de la actividad, se concretó ayer la segunda mesa del Diálogo para la Producción y el Trabajo, que reunió a funcionarios nacionales, empresarios y la indigencia de la CGT. Pese al escenario complejo, lo único acordado por los sectores fue un compromiso “político” de los empresarios para no despedir personal hasta marzo de 2017, que admite las suspensiones como recurso de emergencia.

Fue el punta pie que permitió la negociación posterior del Gobierno con los jefes de los bloques parlamentarios.

“Empezamos a trabajar en una agenda y una metodología para el trabajo en favor de la producción y el empleo en el mediano y largo plazo”, dijo ayer el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, en una conferencia de prensa posterior a la reunión, que se realizó por la mañana en el Museo de la Casa Rosada. El encuentro fue encabezado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y contó con las presencia de ministros nacionales, sindicalistas y representantes del Grupo de los Seis (la Unión Industrial, la Sociedad Rural, las Cámaras de Comercio y de la Construcción, la Bolsa de Comercio y ADEBA.

Entre los temas de coyuntura primó la preocupación por el empleo. En ese marco, se avanzó en un compromiso para “mantener los puestos de trabajo hasta marzo de 2017, poniendo énfasis en la generación de nuevos”.

Si bien el compromiso consta en un acta firmada por los presentes, no establece penalidades para quienes no lo cumplan. Según pudo saber este diario, en la mesa se dio un debate por la redacción del documento, que finalmente terminó excluyendo la línea que extendía el compromiso a las suspensiones. “Se planteó que la suspensión es, de algún modo, un mal menor; una solución consensuada con el sindicato. Se acordó permitir la suspensión ante una situación de emergencia antes que el despido”, dijeron fuentes empresariales.

Se trata, en definitiva, de una pacto de cumplimiento voluntario, similar al firmado en mayo pasado entre el Gobierno y los titulares de grandes empresas del país (la CGT, que aún no estaba reunificada, se mantuvo al margen). Cabe aclarar que, en algunos casos el acuerdo no se cumplió, lo que se evidencia incluso en los datos oficiales: según los registros del SIPA, de mayo a junio se perdieron 17.331 en el sector privado registrado.

Además, en esta ocasión se suma le hecho de que el compromiso fue contraído por los titulares de cámaras patronales y no por los empresarios de cada firma, lo que genera dudas de cómo podría articularse la directiva hacia abajo.

Comisiones y bono

El secretario de Coordinación Interministerial, Mario Quintana, que participó de la conferencia de prensa junto a Triaca, anunció además la constitución de siete mesas de trabajo tripartitas destinadas a “ir discutiendo los temas estructurales que hacen a la competitividad de la economía argentina”.

Cuatro de las mesas serán temáticas: una estará destinada a analizar el desarrollo de proveedores, otra a la creación de empleo para jóvenes y segmentos más necesitados de trabajo, otra a la capacitación laboral y otra a la formalización del empleo en negro. Las mesas sectoriales, por otra parte, estarán destinadas una al sector de la construcción, otra al agropecuario y otra al de logística.

En el primer encuentro del Diálogo para la Producción y el Trabajo, que tuvo lugar el pasado 19 de octubre, las partes se comprometieron a discutir sector por sector la entrega de un bono de fin de año del orden de los $2.000. Si bien en el sector público las negociaciones dieron algunos frutos (varias provincias ya anunciaron que lo pagarán, e incluso con montos mayores en algunos casos), en el sector privado el bono es todavía un concepto difuso. Ayer no hubo nuevas definiciones sobre el tema, sólo algunos reclamos aislados de los representantes de la CGT a los industriales.

Según precisaron Quintana y Triaca, algunos sindicalistas sí mencionaron que no estaban de acuerdo con algunos puntos de la reforma de Ganancias ?enviada al Congreso por el Ejecutivo el martes pasado? y pusieron sobre la mesa también “el tema de la revisión de los convenios colectivos”, pese a que no estaba en agenda. Este último tópico fue planteado por el presidente Mauricio Macri, que durante su discurso en la 22º Conferencia Industrial clamó por la “renovación” de la conducción gremial y la adaptación de los convenios vigentes “al siglo XXI”.

Utilizando una metáfora recurrente del presidente, Quintana justificó que para crear empleo hay que “seguir la estrella de la productividad y trabajar juntos para encontrar sector por sector cuales son las trabas”. “Tenemos que poner la productividad como una batalla de todos ?concluyó?, no de unos contra otros”.

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