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Negociar ley por ley, el destino del Gobierno

Diferencias entre Nación y PBA.

13-06-2016
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Negociar ley por ley parece ser el destino del Gobierno en el Congreso. Si bien en este momento el interbloque de Cambiemos es el más numeroso, está lejos de poder aprobar leyes sin el aporte del massismo y el Bloque Justicialista. Cuando estos bloques lo apoyan, sus iniciativas avanzan como ocurrió con el tema holdouts y como ocurrirá con el blanqueo. A su vez, si estos sectores acompañan las propuestas del Frente para Victoria le imponen su criterio al Gobierno como se demostró con la ley antidespidos. Dentro del oficialismo y entre los analistas políticos hay quienes entienden que negociar ley por ley es muy desgastante y que debería lograrse un esquema de alianzas más estable. Para esos sectores, debería tomarse el ejemplo de la provincia de Buenos Aires en donde la alianza entre Cambiemos y el Frente Renovador asegura que se aprueben los proyectos más relevantes en la Legislatura.

Sin embargo, existen diferencias notables entre ambas situaciones:

En la Legislatura bonaerense el acuerdo entre Cambiemos y el Frente Renovador conforma la mayoría en ambas cámaras. Mientras que en el Congreso Nacional un eventual acuerdo entre esas fuerzas no asegura la mayoría en Diputados y en el Senado tendría muy poco peso.

Son más fáciles de lograr acuerdos en torno a una agenda provincial que en el caso de los temas nacionales que tienen una mayor carga ideológica. En el plano local suelen haber demandas al Gobierno Federal que son compartidas por todos los sectores políticos. María Eugenia Vidal tiene el apoyo de todos los partidos en su reclamo para que la provincia no siga siendo discriminada en la coparticipación federal de impuestos.

En Buenos Aires, además, la negociación con Sergio Massa puede ser más amplia e incluir diversos temas porque además de tener peso en la Legislatura, cuenta con intendentes y una gran cantidad de concejales. En el plano nacional, su fuerza se concentra en la Cámara Baja.

También las características de los actores políticos tienen su importancia. Vidal, por necesidad, estilo y convicción favorece el diálogo con una actitud poco confrontativa. Y esos mismos rasgos políticos los tiene Jorge Sarghini que preside la Cámara de Diputados como producto del acuerdo entre Cambiemos y el FR.

De todas maneras, a medida que se acerquen las elecciones legislativas, puede crecer la tensión entre Cambiemos y el FR porque competirán por el voto popular. De todas maneras, es prematuro para saber si Massa será candidato, y en cualquier caso, deberá definir si su discurso se tornará crecientemente crítico o si intentará preservar el perfil de opositor constructivo que le está redituando en las encuestas de imagen.

Para fortalecer su estrategia actual, a Massa le conviene la negociación de leyes caso por caso en el Congreso Nacional y no acuerdo más estable con el oficialismo. Pero es una estrategia que debe manejar con mucha precisión porque puede significarle éxitos como los cambios que logró introducir en el despacho de la ley de blanqueo pero también fracasos como en el caso de la ley antidespidos en la que no pudo hacer valer su iniciativa dado que finalmente el escenario se polarizó entre el proyecto del FpV y el veto presidencial.

Por lo tanto, todo indica que la negociación ley por ley en el Congreso Nacional continuará. También, y pese a algunas dudas dentro del oficialismo, Mauricio Macri también parece estar cómodo con esa situación dado que no le interesan los acuerdos políticos permanentes que puedan comprometerlo. La relación con sus socios radicales lo demuestra. Prefiere un esquema más abierto y basado en acuerdos específicos con los gobernadores para que actúen sobre los legisladores de sus provincias cuando necesita su apoyo para una iniciativa que considera relevante

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