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Macri, ya sumergido en campaña, apuesta a que florezcan los brotes verdes

03-03-2017
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por Leandro Gabin

Mauricio Macri envió una contundente señal cuando ratificó el rumbo de la economía, uno de los puntos flojos de su administración. Con un discurso más politizado que de costumbre, algo lógico ante las elecciones de octubre, el mandatario confía en que los brotes verdes no se secarán. Y, es más, florecerán a tal punto que gran parte de la sociedad notará que la realidad económica cambió. La apuesta no es tan comprometida como ir al casino y esperar que el croupier otorgue la carta deseada, pero tampoco algo tan asegurado como para que no esté exento de serios riesgos.

Visiones en pugna

En el mundo de los economistas, sin embargo, se cree que muchas posibilidades de que Macri pueda cumplir su promesa de que el nivel de actividad rebotará (después se verá con cuánta fuerza) a lo largo de 2017. “Aparecen señales de mejora de la economía”, dijo el Presidente al inaugurar el año legislativo. ¿Es cierto? Según la consultora Econviews, de Miguel Kiguel, los brotes verdes que aparecieron a fin de 2016 se están reproduciendo y ya comenzaron a florecer. Enumera: a la seguidilla de tres alzas mensuales consecutivas que registró la actividad económica se le sumó la buena performance de la inversión, que creció más de 10% interanual en diciembre, de la mano del equipo durable y la construcción por la mayor obra pública.

Por el lado de la oferta, detecta Econviews, la industria también comenzó a recuperarse lentamente, en especial la rama automotriz, que mostró alzas tanto en su producción, ventas y exportaciones, por segundo mes consecutivo en enero. “Por su parte, la construcción viene repuntando de la mano del gasto público, mientras que las subas en despachos de cemento en el mercado interno y nuevos permisos de construcción para obras privadas también aportaron optimismo al sector”, enfatiza Kiguel.

Por el lado del agro también hay buenas noticias: en enero, el arribo de camiones a los puertos para la comercialización de granos fue 50% mayor que un año atrás, el mayor de los últimos años y casi tres veces que la de en enero de 2012.

“En este contexto, esperamos que la actividad económica continúe en ascenso durante los próximos meses, y que la recuperación se afiance en 2017”, confía Kiguel. Su consultora prevé un crecimiento de 3,2% para todo el año, impulsado por la recuperación de los salarios reales, la moderación de la inflación, tasas de interés nominal más bajas, el aumento de la obra pública y el despegue de la economía brasileña.

La gente y la calle

Pero los brotes verdes que le generan expectativa positiva a Macri chocan con la percepción que tiene gran parte de la sociedad de esa mejora relativa. Por ejemplo, la confianza del consumidor volvió a contraerse en febrero (-8,52%), luego de haberse mantenido casi invariante en enero (-0,02%). Según el indicador de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), este resultado estuvo impulsado por la baja de ambos subíndices, el que mide las condiciones presentes (-14,7%) y el que mide las expectativas futuras (-5,2%). En términos interanuales, el indicador exhibió su treceava contracción consecutiva al caer 10,8%. Esta caída estuvo explicada fundamentalmente por la contracción del subíndice que mide las expectativas futuras (-11,8%), principalmente por el deterioro de las expectativas macro a un año (-17,19%).

“Primero se lograron avances notorios en el proceso de desinflación, y luego comenzaron a repuntar la actividad económica y el nivel de empleo. Vale decir, que tras un comienzo de la gestión macrista con un escenario muy riguroso (devaluación, tarifazo, salto inflacionario, recesión), la economía tendía a presentar en la transición de 2016 a 2017 una cara bastante más amable y prometía comenzar a reforzar el capital político del gobierno. Sin embargo, paradójicamente, en el inicio de 2017, parece haberse registrado un deterioro ostensible del ánimo social”, coincide la consultora Federico Muñoz & Asociados.

Y arriesga que es muy probable que la retracción haya estado asociada a cierta incomodidad generada por el programa Precios Transparentes y, sobre todo, a las repercusiones del polémico acuerdo por el Correo (el ajuste de las jubilaciones fue posterior a la realización de esta encuesta). “El Gobierno deberá extremar la prudencia y la atención para no volver a incurrir en situaciones enojosas que impacten en el humor social”, aconseja la consultora. Y agrega que “sería una verdadera picardía” que, con la economía comenzando a aportar en términos políticos, Cambiemos pierda terreno por errores evitables en la gestión.

Los otros números

Una encuesta de Observatorio Electoral Consultores realizada días atrás a nivel nacional (1.060 casos, relevamiento telefónico entre los días 25 y 26 de febrero de 2017) mostró cuestiones interesantes. Se les preguntó a los entrevistados quién era el principal responsable por el desempeño de la economía nacional, tras un 2016 de cifras negativas. El 51,5% respondió que el responsable es el gobierno actual, contra 39,4% que apuntó hacia la “herencia recibida” (el gobierno anterior). Sólo 3,8% señaló que el problema es el contexto internacional (un factor poco explicado por el Gobierno de Macri, pese al derrumbe de Brasil y la caída del PIB regional en 2016) y 5,3% dijo no saber.

“Que una mayoría de encuestados sostenga que las responsabilidades principales recaen en el gobierno actual indica que la 'herencia recibida' ya muestra sus límites”, sostiene Julio Burdman. Sin embargo, dice, al cruzar estos resultados con el voto en el balotaje presidencial de los consultados, se puede ver que hay réditos vigentes: el 75% de quienes dicen haber votado por Macri en noviembre de 2015 piensa de esta forma, contra solo 16% que cree que los problemas económicos son, principalmente, responsabilidad del Presidente actual. Contrariamente, entre los votantes de Scioli y quienes votaron en blanco o no votaron en el ballotage, la enorme mayoría (cerca del 90%) apunta a la gestión Macri como principal responsable.

Para Burdman, estos datos y el discurso presidencial del 1º de marzo confirman dos cosas. La primera, es que al volver a cargar las tintas sobre las responsabilidades del kirchnerismo, Macri sigue hablándole a su propia base electoral. “Que es la que cree, mayoritariamente, en eso”, afirma. La segunda, es que Macri piensa reeditar el enfrentamiento con la oposición kirchnerista como estrategia de campaña. “Las referencias al kirchnerismo fueron reiteradas, pero ya no se trataba solamente de 'la herencia'. Macri habló de aquellos que 'ponen palos en la rueda' y 'quieren volver atrás'. Se prepara para proponer a la sociedad un segundo round electoral contra una Cristina Kirchner candidata. Y las encuestas parecen acompañar esa estrategia: pese al tiempo transcurrido, el núcleo duro de votantes de Cambiemos sigue pidiendo eso”, remarca Burdman.

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