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La provincia, la eterna Waterloo

13-02-2017
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por Augusto Reina (*) y Máximo Reina (**)

La batalla de Waterloo es reconocida como una serie de conflictos armados desarrollados en 1815 entre las fuerzas de Napoleón y los ejércitos prusiano, inglés y de los Países Bajos. El episodio tomó gran relevancia histórica porque fue la batalla que finalmente puso fin a la carrera politicomilitar del francés. Con la mira en la restauración su vasto imperio, encontró el fin de su carrera y pasó el resto de sus días en el exilio.

En 2017, la elección legislativa en la provincia de Buenos Aires puede convertirse en el inicio del fin de varios espacios políticos. El round que se juega parece decisivo a la hora de definir la supervivencia de tres espacios políticos: Cambiemos, el FpV y el Frente Renovador. ¿La alianza Cambiemos mantendrá el mismo vigor en caso de perder las elecciones? ¿El FPV podrá sobrevivir y seguir condicionando el espacio peronista o acaso se unificara todo ese arco? ¿El Frente Renovador tiene espacio en el futuro en caso de no ganar o, incluso, salir segundo en las elecciones? Las preguntas sólo serán respondidas por el tiempo pero, para entender posibles desenlaces, repasemos la situación actual.

El nivel de aprobación del Gobierno está entre 42 y 55 puntos según el estudio de opinión pública que se tome en consideración. Ha tenido una caída a lo largo del año, aunque todavía se mantiene arriba de la proporción de votos que obtuvo en primera vuelta (escasos 33 puntos).

La expectativa sobre el futuro de país se mantiene como uno de los pilares centrales de la aprobación del Gobierno. Hoy encontramos a la población dividida en casi dos mitades: la mitad con expectativas optimistas y moderadas y la otra mitad de pesimista a crítica.

Esta variable es particularmente importante porque la aprobación del Gobierno tiene una fuerte correlación con las expectativas del electorado. Esto es, si la persona encuestada tiene una expectativa favorable sobre el futuro, hay altas probabilidades (casi 8 a 1) de que esa persona apruebe la marcha del Gobierno. El futuro y la esperanza son los pilares que sostienen la aprobación nacional.

En cuanto a imagen de dirigentes, los referentes del kirchnerismo resguardan una imagen positiva que ronda el 35%, aunque su imagen negativa ha crecido considerablemente. Sergio Massa ha perdido puntos de imagen positiva en el año, sobre todo el último trimestre, pero aún se mantiene arriba del 40%. Lo mismo sucede con Mauricio Macri. El caso aparte es María Eugenia Vidal, la dirigente con mejor imagen del país, con márgenes del 55% de imagen positiva hasta techos de 70% (insistimos, según el estudio que se prefiera consultar).

El Gobierno marca el tiempo y los espacios políticos juegan el partido. ¿Qué es lo que cada uno de ellos tiene como ventaja? ¿De que carecen a la hora de encarar la campaña del año siguiente?

Cambiemos

El frente oficialista tiene a su favor muchos elementos de peso electoral.

Tiene una base sólida de votantes (alrededor del 28%) con un techo propio proyectado en alrededor del 40% (que incluso podría subir dependiendo de la oferta electoral opositora).

Hasta ahora ha demostrado tener orden y disciplina política, aún con los errores cometidos. Por lo tanto, no se vislumbran internas ni problemas a la hora de definir candidatos.

Tiene candidatos con buen nivel de conocimiento y experiencia para encarar la campaña de PBA.

Y, por último, es el partido de Gobierno a nivel nacional y provincial. Eso le da pantalla y presupuesto a disposición para encarar las elecciones.

¿Sus potenciales problemas?

El Gobierno viene cayendo en todas las mediciones de los últimos 14 meses. La aprobación de la gestión ha tenido cierta resiliencia al devenir económico pero una crisis persistente lo pone en duda. Si esta caida se mantiene estable, será complicado afrontar las elecciones en medio de una ola de creciente descontento y pérdida de la base electoral que lo hizo victorioso.

FpV y PJ

El espacio tiene algunos elementos a favor pero continúa siendo un paquete de preguntas sin responder. Habrá que esperar a ver si el FpV y el peronismo orbitan una misma galaxia o cada uno toma su propio curso.

El FpV tiene en su haber el conocimiento y el apoyo que aún conserva Cristina Kirchner. Esto la ubica en una buena posición con un piso sólido que va entre el 20% y el 26% de los votos según diferentes analistas. Para algunos suena a poco pero 1) es propio de CFK, 2) es resistente y 3) le da capacidad de chantaje en una negociación frente al arco peronista.

CFK tiene una alta capacidad de transferir apoyo y voto de su nucleo duro. Si ella no se presentase, su apoyo podría derivarse en gran parte a otro candidato del frente.

El espacio tiene un significado importante para una parte del electorado. Tiene historia, narrativa, héroes, mártires, conquistas y derrotas para resignificar. Tiene intendentes, es decir, presupuesto de base.

Tiene un sello partidario reconocido, potenciales candidatos y un nicho bien claro de votantes cautivos donde pescar (los descontentos y desaprobadores del Gobierno).

¿Qué problemas tiene?

Así como Cristina, o el candidato que ella apoye, tiene una buena base, también tiene un techo potencialmente bajo. Sobre todo en el escenario de que haya otro candidato peronista que le dispute parte de los votos.

Tiene dos batallas que pelear: la elección legislativa y el liderazgo futuro del peronismo. Entonces no solo estarán disputando la elección con el Gobierno, también la estará disputando con el otro candidato que se reivindique peronista (si esto sucediera). Son muchos frentes al mismo tiempo.

Así como marcábamos que era positivo que el partido tenga una historia, también tiene su costado negativo. Vale recordar lo sucedido en 2016 con las causas judiciales y la cantidad de minutos de video evocando casos de corrupción y sobornos. Del mismo modo, esas causas no se han frenado sino que durante este año podrían tener nuevas ramificaciones que pondrá al candidato o candidata continuamente a la defensiva.

Frente Renovador

Massa mantienen una alta imagen en la provincia de Buenos Aires, aún con una caida pronunciada durante el último trimestre. Su voto duro es acotado (alrededor del 10%) pero ha demostrado tener capacidad de crecimiento, sobre todo a la hora de ser candidato.

Existe un nicho de votantes que dificilmente pueda ser representado por el Gobierno actual o por el anterior. Esa es la ancha avenida del centro que Massa solía mencionar. Ya no es ni tan ancha ni tan céntrica pero es un espacio vigente y desregulado. Esa laguna no alcanza para ganar una contienda pero tiene la potencialidad de ser la que define la elección para el resto.

Tiene una situación de alianza de gobierno con la actual administración. Eso le confiere no solo importancia política, tambien le garantiza una base de sustentación, al menos desde lo presupuestario y desde lo territorial.

¿Sus problemas?

El partido no es reconocible, su historia es mínima y no tiene grandes logros que vender.

La subsistencia del Frente Renovador está atada a un buen resultado y eso quizás signifique que Massa sea sí o sí candidato. El frente no tiene muchas alternativas competitivas en su haber. Un buen resultado, además de ganar, sería salir segundo desplazando al kirchnerismo- peronismo.

Massa disputa votos con el oficialismo y buena parte de su imagen positiva la resguarda en electores cercanos a Cambiemos. ¿Qué implica eso según los cruces de encuestas? Que en escenarios polarizados el electorado de Massa tiende a irse hacia Cambiemos en una gran proporción.

Margarita y el GEN

Margarita Stolbizer es un caso aparte. Tiene partido propio. Tiene un buen balance de imagen. Es una candidata atractiva a los ojos de distintos segmentos. Y tiene una base de votos chica, del 5% al 8%, con muchísimo optimismo, pero no deja de ser una base. Comparte con Massa un dilema a resolver: su imagen es multimercado pero sus votos son de nicho.

Además, tendría grandes complicaciones si se convierte en una candidata contra el Gobierno. ¿El motivo? La gran mayoría de los que tienen una buena imagen de ella y podrían llegar a votarla, terminan inclinandose por el candidato del oficialismo. Hoy es una candidata de elección subóptima, solo es la primera opción para unos pocos.

También tiene una complicación extra a la hora de explorar sus alianzas. Si se va con Massa abre su panorama, pero corre el riesgo de perder parte de su voto propio. Eso dejaría huérfano el espacio progresista, que no votarían al Gobierno pero tampoco se inclinarían al peronismo.

¿Cómo llegan los espacios a Waterloo?

El FpV?PJ se arrima envuelto en dudas. Los intendentes necesitan un candidato que mida y piensan en CFK. A la vez saben que CFK les dificulta la unidad del peronismo y conocen su bajo techo. Entonces Cristina les asegura lugares, pero es muy posible una derrota. ¿Vale la pena ganar espacios pero no lograr renovar el peronismo? Es la pregunta que se hacen. ¿Y Florencio Randazzo? Es el sueño de varios dirigentes y una posible prenda de unidad para el PJ. Pero si al ex ministro le va mal en la elección tanto el peronismo como el kirchnerismo le cargará la derrota. Entonces, ¿cuál es la motivación del ex ministro?

Ante esta situación Massa se sienta y espera. Quizás es lo mejor que puede hacer por ahora. Si se mete en el FpV-PJ, lo más seguro es que pierda con Cristina y con ello se termine de licuar todo lo que ha construido. Si mantiene el Frente Renovador, no necesita ganar para seguir siendo el dueño de 15 o 20 o 25 puntos (lo que sea que logre sacar). Eso le da posibilidades de seguir negociando con el Gobierno y con el peronismo de acá a futuro.

El Gobierno llega con una posición dominante si el escenario se mantiene estable. Sin embargo, esto es dificil de imaginar en Argentina. La economía deberá despegar, mínimamente, para validar las expectativas de sus propios electores. Eso le daría un envión electoral adicional difícil de revertir. Si esto les fallara, cuentan con otro plus, las potenciales divisiones de la oposición refrendan las chances electorales del oficialismo.

(*) Politólogo y director de Doserre

(**) Sociólogo y director de Doserre

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