La importancia de priorizar la primera infancia

31-01-2017
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Mejores trabajadores, mejores comunidades y mejores vidas para todos. La inversión en primera infancia (entre el nacimiento y los cinco años) cierra por todos lados y no casualmente el tema gana peso en las agendas de los gobiernos, y también de las empresas y la sociedad civil.

Los datos

“Las investigaciones demuestran que la brecha de aprendizaje entre los niños más favorecidos y los menos favorecidos puede manifestarse tan pronto como a los 9 meses de edad”, dice P. Scott Ozanus, COO de KPMG para EE.UU. y las Américas en una columna publicada en el portal del Banco Mundial (BM). Un estudio, por ejemplo, concluyó que, a los 3 años, los niños de familias de ingreso bajos poseen la mitad del vocabulario de los niños de familias más favorecidas. Además, los niños desfavorecidos comienzan la escuela primaria 18 meses después que sus compañeros de clase más favorecidos. Sin duda, es una etapa crítica del desarrollo vital y es clave que existan los recursos para equiparar el terreno.

“Queremos que los niños tengan acceso a programas que puedan encaminarlos hacia el éxito académico, profesional y en su vida personal. Queremos que tengan las características que más valoran las empresas, como la capacidad de saber comunicarse o colaborar eficazmente. Queremos que tengan vidas satisfactorias y contribuyan a las economías de las naciones de todo el mundo”, dice Ozanus.

Altos rendimientos

Y los datos indican que los programas para la primera infancia pueden tener un impacto profundo. Un informe de 56 estudios realizados en 23 países describió los efectos en la salud, la educación, la capacidad cognitiva y el desarrollo emocional. Una investigación llevada a cabo por el premio Nobel James Heckman concluyó que, 20 años después, los salarios de los participantes de un programa para la primera infancia en Jamaica eran 25% más altos. Heckman plantea que el retorno de la inversión en la primera infancia es incluso más elevado que el del mercado bursátil entre la Segunda Guerra Mundial y 2008. Es más, el cuidado infantil de calidad permite a los padres trabajar y ser más productivos en la actualidad. El acceso a servicios de guardería de calidad aumenta la estabilidad de los trabajadores al limitar las ausencias, la rotación de empleados y otras cuestiones que reducen la productividad. Y hay una necesidad urgente de acceso, ya que muchos países quieren aumentar su tasa de empleo femenino. “Invertir en la primera infancia puede transformar no solo las vidas de los niños, sino también de sus comunidades y, en última instancia, de sus países, haciéndolos más sanos y más competitivos en la economía mundial”, dice Ozanus.

Un artículo publicado en The Lancet, la reconocida revista médica inglesa, reveló que un impactante 43% de los niños menores de 5 años que viven en países de ingreso bajo y mediano corre el riesgo de un desarrollo subóptimo debido a la pobreza y el retraso en el crecimiento.

“Para resolver un problema de esa magnitud, los sectores privado y público deben estar dispuestos a realizar inversiones a largo plazo en el desarrollo de la primera infancia”, pide Ozanus. “Abordar el problema del desarrollo económico a través de inversiones en la infancia que han probado ser eficaces no solo es lo correcto, sino también es una decisión inteligente”, concluye.

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