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La CGT pidió por salario mínimo y rechazó reforma

27-12-2018
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Lejos del diciembre conflictivo que podía esperarse y sin la medida de fuerza que había amagado a convocar, la CGT volvió ayer a mostrarse crítico con el Gobierno. Por un lado, solicitó la “urgente convocatoria” para rediscutir el salario mínimo, vital y móvil que, pretende, tenga un aumento acorde “para cubrir el costo de la canasta básica”. Por el otro, rechazó la posibilidad de que se instale en el debate entre las partes la reforma laboral que pretende el Gobierno y que fue parte de varios encuentros técnicos el año pasado.

“Es una vergüenza que el salario mínimo haya quedado en 25% a junio 2019, cuando la inflación de este año es mucho mayor. Es urgente reabrir esa instancia y discutir el piso del salario”, señaló Héctor Daer, uno de los dos secretarios generales de la central obrera, para acompañar la presentación formal que hizo la entidad ante el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica. “Perder tiempo con reformas a pedido del FMI que sólo empeoran la situación de los trabajadores, es ir directo al fracaso”, señaló el dirigente de la Sanidad ante la posibilidad de que el año próximo se discuta una reforma de las relaciones laborales.

El Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil se reunió por última vez en agosto y fijó una suba del piso de 25% en cuatro etapas: la última se cobrará en junio de 2019. Daer también aseguró que la CGT rechazará cualquier “techo” que el Gobierno quiera fijar para las negociaciones por paritarias en 2019.

“El Gobierno no puede pretender un techo a las paritarias si alimenta la inflación todos los meses con las subas de tarifas”, indicó. Actualmente el salario mínimo es de $10.700. Según datos del Indec, un grupo familiar compuesto por dos adultos y dos menores necesita de $24.241 para no ser considerado pobre, y el reclamo apuntaría elevar el salario a una cifra similar o superior a ese monto. La carta de la CGT también lleva la firma de Carlos Acuña, dirigente de los trabajadores de estaciones de servicio y el otro secretario general. Con la partida de Juan Carlos Schmid no sólo la conducción de la central perdió la forma de triunvirato, también quedó bajo un cono de sombra, sin declaraciones resonantes ni intervenciones públicas de relevancia.

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