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“Existe una enorme injusticia que hay que reparar”

Entrevista a Jaime Linares, Senador nacional por el GEN.

14-07-2016
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La gobernadora María Eugenia Vidal impulsa, desde comienzos de su mandato, el “descongelamiento” del Fondo de Reparación Histórica del Conurbano, como forma de sumar recursos para la provincia. Y tuvo eco en buena parte del arco político bonaerense. ¿Cuál es su posición al respecto?

Mi posición es la misma que tuve cuando fui diputado provincial. Hay una necesaria reparación que tiene que concretarse, de aquel 10% del Impuesto a las Ganancias que, allá por 1992, había pasado a la provincia de Buenos Aires, para compesar los puntos de coparticipación que venía perdiendo. Cuando se congeló ese fondo en 650 millones de pesos, la provincia quedó con un fondo fijo en el uno a uno, que nunca se actualizó. La actualización permanente de aquel 10% quedó para el resto de las provincias. Queda claro entonces que es una enorme injusticia que hay que reparar, de la mejor manera posible y sin que impacte en el resto del país. Pero hay que entender que la provincia de Buenos Aires no es sustentable en las actuales condiciones.

¿Qué es lo que proponen, específicamente?

Existen tres proyectos. Uno lo presentó el oficialismo a través de Federico Pinedo; está el del Frente para la Victoria, de Juan Manuel Abal Medina; y otro, el del GEN. Son propuestas que acordamos con el Ejecutivo provincial y con el mismo objetivo en cuanto al número: que se recupere ese 10% del Impuesto a las Ganancias, que hoy estaría alrededor de los 50 mil millones de pesos. Nuestra propuesta es que esos fondos destinados desde Ganancia se repartan por necesidades básicas insatisfechas, que es un indicador que refleja mucho mejor la situación social que se tiene que administrar. En el caso de la provincia de Buenos Aires, ese índice es de 36,5%, según el Indec. Es el dato más objetivo para corregir esto.

¿Cómo cree que lo recibirán los legisladores de las otras provincias, también con necesidades a cuestas y atentos cuando se habla de distribución de recursos?

Ya algunos han manifestado que no acompañarán la iniciativa. Es razonable que se mire esto con detenimiento. También es cierto que todos comprenden que hay una injusticia a reparar. Hay que buscar un punto de negociación posible de manera que las otras provincias no pierdan o pierdan mínimamente, sobre la base de que han tenido una enorme ganancia en los últimos años. Legal, pero que conlleva una fuerte injusticia, gestada en aquel momento por una interna al interior del peronismo.

¿Se considera optimista respecto del avance de estos proyectos?

En estos momentos existe un escenario distinto en el Senado y en el Congreso, en general: los que tienen los votos, no tiene el poder; y los que tienen el poder no tienen los votos. Entonces se generan mejores situaciones para negociar este tipo de injusticias a reparar. Por eso digo que soy más optimista que el año pasado, cuando el peronismo la podría haber sacado. O respecto de los últimos doce años, cuando los Kirchner amagaron varias veces con modificar la Ley de Coparticipación y no lo hicieron. Es un escenario para negociar. Espero que lleguemos a un acuerdo entre todos para tener una justa distribución de recursos.

Sigue siendo más fácil, de alguna manera, “descongelar” el Fondo del Conurbano que tener una nueva Ley de Coparticipación que refleje mejor el nuevo estado de cosas. ¿Es así?

Ha habido muchas modificaciones a la ley de Coparticipación con el transcurso de los años. A una nueva ley la veo más difícil, o va a llevar más tiempo. Entre otras cosas, porque, como es una ley-convenio, necesita de la aprobación del cien por ciento de las provincias. En algún momento habría que revisar está cuestión constitucional, porque con la sola negativa de uno no hay ley-convenio posible. Se ha perdido mucho tiempo y me parece bien que la gobernadora lo plantee. Tanto Abal Medina, como María Laura Leguizamón o yo, no pertenecemos al oficialismo, pero estamos convencidos que corresponden a la provincia, más allá de a quien le toque gobernar. Creo, también, que hoy se puede debatir de otra forma, como no se hizo en los últimos veinte años.

¿Qué evaluación hace de la gestión de la gobernadora Vidal?

Tiene una fuerza de voluntad y fortaleza para llevar adelante el Gobierno. Veo, sí, que muchos de sus funcionarios no conocían la provincia. Buena parte de su gabinete está vinculada a la ciudad de Buenos Aires. Que conozcan en profundidad los temas lleva un tiempo. Además, tiene por delante una gestión muy dura con el tema de la policía o de la educación. El desgobierno de la provincia, que se profundizó durante los ocho años de Daniel Scioli, es muy grave. La provincia, en el último tiempo, tuvo menos del 3% de inversión en infraestructura, cuando normalmente tenía el 10. La infraestructura que se fue deteriorando o la nueva que falta habrá que recuperarla en algún momento. Y todavía veo bastante inmovilidad al respecto, en algunos casos por falta de recursos, en otros, por falta de proyecto claro. A lo que hay que sumarle el déficit financiero enorme, muy difícil de afrontar. La provincia es la locomotora del crecimiento del país, es donde vive más gente, y donde también conviven los mayores problemas.

En general, los opositores parecen ser más benévolos en la crítica con el gobierno de Vidal que con el gobierno de Macri.

Tienen una matriz similar, conducido por gente que tiene perfil distinto. Vidal es una mujer joven que tiene buena experiencia de gestión en el Estado. También me queda la sensación de que se “encontró” con el gobierno más que otra cosa: se presentó con el objetivo de hacer una buena elección y terminó ganando. Y resulta difícil gobernar una provincia que parece desquiciada en muchos temas.

¿Y respecto del Gobierno Nacional?

Con el gobierno de Macri tengo diferencias muy fuertes en muchos temas. Por ejemplo, el de la energía. No muestran mucha sensibilidad. En general, me da la sensación de que es gobierno porteño, gobernado desde la mirada de un colegio en particular, de donde provienen muchos de sus funcionarios. Entonces, no comprenden algunas situaciones sociales que necesitan una visión más sensible. Y con una mirada del Estado que es distinta a la que uno pretende. No creo que la ley del derrame vaya acomodando las cosas. No solamente hay que darle un marco para que se desarrolle la economía, sino que también hay que establecer reglas de juego claras. Sobre todo, cuando hay monopolio en el mercado alimentario, carterización de la obra pública? No es un país fácil. Y no veo, en este aspecto, más que buena voluntad que no alcanza para que haya una justa distribución de la riqueza que el país genera y un desarrollo sustentable en todo sentido.

¿Cuál es su punto de vista, como miembro del GEN, respecto del acercamiento entre Margarita Stolbizer y Sergio Massa?

En el escenario actual está el oficialismo por un lado, con sus aliados, el peronismo dividido en dos o tres partes, y hay un espacio que no ha optado ni para un lado ni para el otro. Es un sector del medio, en donde emergen claramente dos figuras, como Massa y Stolbizer, que marcan una referencia para esos sectores. En el GEN coincidemos en algunos temas con Massa y, en otros, en absoluto, como en el tema minoridad o el proyecto de ley de derribo. Pero somos conscientes que hay que generar una alternativa que tenga la posibilidad de corregir los errores del Gobierno. Además, considero que hay temas importantes en los que se puede trabajar juntos, con objetivos claros, que puede servir para construir una alternancia posible. O como forma de ofrecer a la gente nuevos dirigentes.

¿Ve posible, entonces, un acuerdo electoral?

Si existe alguna posibilidad de acuerdo lo vamos a discutir recién cuando comience el proceso electoral, el año próximo. Un acuerdo a partir de tres o cuatro puntos para contribuir a que el Gobierno corrija sus errores me parece posible. Pero sin perder identidad y compromiso camino a 2019, que exige más un acuerdo programático, cosa que no tuvo Cambiemos, con socios que no han participado de la discusión sobre qué hacer con las tarifas o que no compartían la eliminación del impuesto a las mineras. El PRO tenía estas cosas en su programa, pero no el radicalismo ni la Coalición Cívica. Fue un acuerdo electoral sin programa.

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