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El heterogéneo club de los gobernadores díscolos

Verna, Das Neves y Rodríguez Saá, de distintas maneras, toman distancia del Gobierno y no retacean declaraciones críticas

19 abril de 2017

Con los diecinueve gobernadores que no pertenecen a Cambiemos, el Gobierno estableció vínculos de distinto tipo. Aunque pretendió que los mandatarios provinciales fuesen uno de sus interlocutores privilegiados, a modo de socios en la tarea de gobernar, no siempre lo logró. La proximidad que hoy tiene con el cordobés Juan Schiaretti o con el salteño Juan Manuel Urtubey, ambos justicialistas, de alguna manera, representa el tipo ideal de relación posible con gestiones opositoras. Con elogios mutuos y complementariedad en las funciones, casi sin tensiones. Mientras que, en una paleta amplia de matices, con el resto predominaron hasta aquí más los entendimientos que los desaires. Incluso con gobernadores que tenían, en su origen, una impronta más kirchnerista. Y hasta con la gobernadora santacruceña Alicia Kirchner, quizá debido a la necesidad de asistencia financiera para su provincia.

Hay excepciones, por cierto. Que no provienen de ningún núcleo duro kirchnerista, precisamente. De distinta manera y sin confluir en un espacio común, el pampeano Carlos Verna, el chubutense Das Neves y puntano Alberto Rodríguez Saá llevan han encabezado la lista de dirigentes más críticos con el gobierno de Mauricio Macri. La ausencia de los tres en el encuentro con gobernadores que encabezó el Presidente para firmar el acta de Compromiso Federal para la Modernización del Estado fue un indicador más en ese sentido. Que se suma a otras declaraciones críticas de estas últimas horas, ligadas a la falta de ayuda por las inundaciones en Comodoro Rivadavia, en el caso de Das Neves; a las obras de Portezuelo del Viento, en el de Verna; a la política económica, en el de Rodríguez Saá.

De los tres, con Das Neves ha sido la relación más zigzagueante. De algunos acuerdos coyunturales y grandes desencuentros. Por caso, en diciembre pasado el chubutense acusó al Gobierno de favorecer a la provincia con el DNU que eliminaba los reembolsos a las exportaciones por puertos patagónicos y, ofuscado, también cuestionó en duros términos al ministro de Energía, Juan José Aranguren, por la política para el sector petrolero y los precios de los servicios para la Patagonia. Mientras que, días pasados, Das Neves se había manifestado con dureza contra Macri por falta de ayuda necesaria para paliar las inundaciones en su provincia. “Somos solidarios con todo el pais, pero no aceptamos que olviden a los miles de chubutenses esperando respuesta”, señaló por redes sociales. Mientras que el promocionado Proyecto Patagonia, en el interín, logró amigarlos.

Con Verna y Rodríguez Saá la relación ha sido más dura. Desde el principio. La construcción de la presa de Portezuelo del Viento, obra que enfrenta a La Pampa y Mendoza, estuvo en el centro de ese desencuentro con el primero. Verna prometió llegar hasta la Corte Suprema si se inicia la obra. El cuestionamiento a la política económica de Cambiemos, el eje del choque con el puntano. De hecho, ayer le envió a los ministros Nicolás Dujovne y Rogelio Frigerio para que cumplan con un fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre una vieja deuda que el Estado Nacional mantiene con la provincia.

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