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El Gobierno mira de reojo cumbre social opositora

La CGT, las dos CTA, el moyanismo, movimientos sociales y la UIA entregarán el jueves un crítico documento a la Iglesia sobre la situación social del país

12 diciembre de 2018

Con algunos de estos actores, el Gobierno tuvo una buena relación hasta hace no tanto. Con otros la relación siempre fue fría, distante. Y si tenía que tratar con ellos, lo hacía por separado, en un diálogo parcial, mediado. El jueves, la CGT, las dos CTA, el moyanista Frente Sindical para un Modelo Nacional, varios movimientos sociales y la Unión Industrial Argentina (con algunas fricciones internas) estarán junto con la Iglesia Católica como principal interlocutor. Participarán de un mesa de diálogo con la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), y le entregarán a monseñor Oscar Ojea, su presidente, un documento conjunto con críticas a las políticas de la gestión de Cambiemos, a más de tres años del inicio de su mandato y a menos de uno de su finalización.

“En el marco de la reunión se comenzará a elaborar el temario de la próxima asamblea plenaria a realizarse en el mes de marzo del próximo año”, informó en un comunicado la entidad episcopal, de manera formal. Según trascendió extraoficialmente, la institución daría de esta manera otra muestra de preocupación por la situación económica y social del país. Y así sumaría un desencuentro más con el Gobierno. La reunión se hará en la sede del Episcopado, donde delibera la 181º reunión de Obispos de la Comisión Permanente del CEA. Y tendría un guiño del papa Francisco, a través de los obispos más cercanos y la participación de Enrique Palmeyro, director mundial del proyecto Scholas Occurrentes.

Según trascendió, el borrador del documento cuestionaría el “un incremento de las demandas de los sectores más vulnerados, especialmente vinculadas a la satisfacción de necesidades básicas, como la alimentación, la vivienda, la salud, el acceso a la educación y al trabajo”. “El ajuste y la transferencia de ingresos de los sectores más pobres hacia los más ricos son mecanismos que subordinan la vida humana a la lógica de la renta ilimitada, y constituyen la manifestación de un ideologismo económico que quiere ser presentado como un hecho de la naturaleza, pero que en realidad, no sólo no es puesto en práctica por los países centrales, sino que instaura la naturalidad de la pobreza y de sus víctimas”, señala otro fragmento del texto, todavía en las gateras, consensuado por las organizaciones firmantes y a la espera de su redacción final.

El documento, además de estas críticas, enumera un pliego de pedidos “a toda la clase política para defender la producción nacional y el trabajo argentino”. Entre los reclamos, figura la “defensa de la industria nacional”, la sanción de una ley de Emergencia Alimentaria, la reducción del Impuesto al Valor Agregado en alimentos que componen la pirámide nutricional, la declaración de una ley de Emergencia en Adicciones y revertir los “tarifazos” en los servicios públicos.

El dato en este ocasión es la confluencia de la principal central industrial del país con sectores sindicales y movimientos sociales. La UIA endurece su crítica por el deterioro del aparato productivo, aunque no todos mostraron simpatías con el documento, y la CGT intenta reacomodarse, con sus disputas internas, luego de haber “levantado” el paro que tenía previsto para noviembre.

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