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Educación estatal, responsabilidad de las provincias

08-03-2017
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por Jorge Colina (IDESA)

La prueba PISA es una evaluación internacional donde se mide la calidad del sistema educativo en base a las habilidades y destrezas de razonamiento que logran los jóvenes a los 15 años de edad. Participan todos los países desarrollados y un gran número de países de ingresos medios donde está Argentina. Se hace cada 3 años. En 2012, esta evaluación arrojó que el 54% de los jóvenes de 15 años de Argentina no mostraban capacidades de lectura apropiadas.

Cuando se observa por tipo de gestión de la escuela, aparece que los jóvenes que van a escuelas privadas alcanzaban un puntaje de 428 en lectura, mientras que los de las escuelas estatales tienen un puntaje de 368. En PISA, 60 puntos de diferencia representan aproximadamente 1,5 años de ciclo lectivo. Es decir, los jóvenes de las escuelas privadas tendrían una ventaja de más de 1 año de ciclo lectivo respecto a los jóvenes de las escuelas estatales. Cuando se miran los datos del Ministerio de Educación sobre evolución de la matrícula de los niveles inicial, primario y secundario entre los años 2007 y 2015, surge que la cantidad de alumnos pasó de 9,47 millones a 10,23 millones. O sea, que la matrícula se incrementó en 755 mil alumnos. De éstos, 266.000 fue incremento en escuelas estatales, mientras que los restantes 489.000 fue incremento en escuelas privadas. Es claro que la gente está respondiendo al deterioro de las escuelas estatales fugándose a las escuelas privadas. Obviamente, en la medida que pueda pagarla. Así, se forma la brecha educativa entre jóvenes de hogares de mayores ingresos que aprenden más que los jóvenes de menores ingresos.

Una posible respuesta podría ser radila escasez de recursos. Un indicador que puede ayudar a echar luz sobre los recursos que se vuelcan a las escuelas estatales es la cantidad de alumnos por cargo docente en el nivel primario. En primaria hay 3,3 millones de niños y 220.000 cargos docentes al frente de alumnos para enseñar a esos niños. Esto implica que hay 15 niños por cargo docente. En los países desarrollados (que son a los que mejor les va en las pruebas PISA) hay 21 niños por cargo docente. Definitivamente que recursos no faltan. Falta gestión.

Aquí viene un punto neurálgico. La gestión de la educación básica (inicial, primaria y secundaria) no es competencia del Estado nacional. Es competencia de las provincias. Así lo establece la Constitución. En 2007, comenzó la paritaria docente nacional, o sea, el Estado Nacional se puso a negociar salarios que tienen que pagar las provincias. Esto lo único que logró es potenciar la conflictividad. Al fijar a nivel centralizado pisos en las remuneraciones se aumentaban las demandas sindicales en las provincias haciendo más difícil compatibilizarlas con las disponibilidades financieras de cada jurisdicción. El resultado fue el exacerbamiento de los conflictos, las huelgas y la consiguiente fuga de las familias, que podían pagar una cuota, a las escuelas privadas. Ahora se promueve más conflicto docente porque el Estado Nacional, pertinentemente, dejó de lado la paritaria nacional. La decisión es correcta.

Ahora es el turno de las provincias que deben abocarse a establecer una política salarial que induzca la recuperación de la educación estatal en base a docentes bien pagos, en la medida que den clases regularmente y que sean controlados en la calidad de la enseñanza que imparten.

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