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“No hay medidas de fomento para las pymes” industriales"

Entrevista a Mariano Kestelboim, Coordinador Dpto. de Desarrollo Industrial de la Sociedad Internacional para el Desarrollo.

29-06-2016
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Desde hace años, el economista y docente Mariano Kestelboim se ha especializado en temas industriales, trabajando en la cadena productiva textil y de otros sectores eminentemente pymes e intensivos en mano de obra. En diálogo con El Economista reconoce que hubo algunas medidas de apoyo para las pymes pero ninguna política específica para el sector industrial. Ante un escenario productivo complejo, advierte que “la caída de la producción textil ya alcanza el 30% en el primer semestre”.

Las medidas de apoyo a las pymes ¿son suficientes para impulsar la actividad industrial?

No ha habido medidas específicas de fomento a las pymes industriales por parte del Gobierno Nacional. Sí hubo algunas medidas de carácter general que repercuten en la industria y también en los servicios, en la construcción y demás sectores de la economía argentina. La única medida que se podría considerar específica a favor de la industria es el nuevo sistema de administración del comercio internacional, las licencias automáticas y no automáticas, conocido como SIMI. Pero más allá de eso no se han tomado medidas específicas. Incluso con la quita de retenciones, de hecho el impacto en la industria fue mucho menor que en el agro, porque las alícuotas eran más bajas.

Tal vez en el paquete pyme haya algunas medidas como el diferimiento del IVA.

A lo que voy es que en términos específicos, en estos primeros seis meses no hubo políticas dirigidas a fomentar la actividad productiva y las políticas generales que se tomaron deterioraron la actividad productiva de las pymes como por ejemplo, la devaluación. Las pymes industriales orientan la mayor parte de sus ventas al mercado interno y con la caída del consumo, se afectó el nivel de ventas y de producción. El incremento de los costos financieros, es un agravante, y también las tarifas de servicios públicos.

¿Qué medidas específicas deberían instrumentarse?

Una medida central de muchísima actualidad, es el incremento de tarifas energéticas diferenciadas, con menor impacto para las industrias, en particular para las pymes. Además, sistemas de financiamiento mucho más amplios y con más recursos para las pymes industriales. Hoy los esquemas de subsidio de tasas que gestiona el BICE son escasos. Habría que ampliarlos y para las pymes sería muy importante un sistema de garantías más accesible para poder tomar créditos. Hoy este sistema de subsidios de tasas va a través del banco comercial que atiende a la pyme, que en términos de garantías tiene unas exigencias que las pymes, por lo general, no alcanzan. Habría que armar un esquema que permita sustentar esos créditos para la inversión.

¿Qué sectores ganaron y perdieron en los meses que lleva esta política económica?

Claramente, en estos meses y los que vienen va a haber una gran heterogeneidad en el entramado productivo. Me parece que las actividades industriales con vínculo directo con el campo van a estar en una situación positiva, las actividades vinculadas a la construcción también estarán en una muy buena situación por la obra pública, como la metalmecánica vinculada a ese segmento, siderurgia, grifería, todos los insumos industriales que requiere la construcción. El resto de las actividades productivas que están más vinculadas al mercado interno y que compiten internacionalmente, como es el caso de las confección, calzado, marroquinería, juguetes, y demás sectores pymes atomizados, tendrían una situación muy difícil los próximos meses.

¿A qué responde esa perspectiva?

Hay aún un desequilibrio muy grande de precios relativos, los costos internos de la industria, medidos en dólares, no les permiten tener rentabilidad positiva en la mayoría de los casos y además, la situación internacional es muy negativa. Según un trabajo que hicimos hace poco, los costos salariales medidos en dólares en Argentina, en comparación a Brasil, México y otros países se incrementaron notablemente. Entre 2007 y 2011 un operario en Argentina costaba un 30% más que en Brasil. Pero a partir de 2012/13, con la recesión en Brasil y la apreciación cambiaria en Argentina, la brecha se fue extendiendo y llegó a ser de dos veces y media.

¿Estos inconventientes pueden generar mayores problemas de empleo este año?

Sin lugar a dudas, las empresas hasta ahora trataron de postergar lo más posible sus decisiones de despidos. Para no tener que despedir hicieron lo que hacen siempre, sacar horas extra, reducir turnos, suspender personal, achicar la acumulación de stocks, pero llega un momento en que las empresas ya no soportan más. También contribuyó a que las empresas decidieron postergar los despidos, la promesa del Gobierno Nacional de que la economía se iba a reactivar en el segundo semestre. Pero hay muchas que ya no lo resisten más y algunas están desactivando incluso algunas líneas de producción, complementando su oferta con productos importados.

¿Podemos esperar, entonces, una segunda mitad del año que en lugar de reactivación muestre problemas en el mercado de trabajo en la indusria?

Hay dos factores fundamentales que hacen que el empleo caiga, ése es el primero, de postergación de despidos que tarde o temprano llegan, porque las condiciones no cambian. El otro factor es que la caída del poder adquisitvo de la población está haciendo que en los hogares, cada vez más integrantes tengan que salir a buscar trabajo. Así hay una mayor Población Económicamente Activa (PEA) y sobre la que se contabiliza una tasa de desempleo más alta.

¿Cómo está hoy la actividad textil?

En general acompaña las medidas del Gobierno pero por otro lado, sabemos que hay problemas. Hay una caída generalizada de la producción. De acuerdo a la Fundación Pro-Tejer la caída ya alcanza al 30% en modo interanual en el primer semestre, tanto en insumos textiles como confecciones. En la Fundación Protejer consideran que un factor desequilibrante de los primeros meses del año fue la aprobación generalizada de las DJAI que hizo el Gobierno cuando asumió. Había muchos pedidos y se aprobó todo junto, lo que generó un boom de importaciones en la primera parte del año. Pero en el sector hay confianza todavía respecto a que el nuevo sistema de regulación de las importaciones, creen que va a funcionar y no va a haber un ingreso abrupto de importaciones. De todas formas, cada vez están con más preocupación.

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