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Las importaciones a puerta preocupan a las pymes

Las facilidades en las importaciones puerta a puerta serán duras para la industria y el comercio, dijo CAME.

25-07-2016
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por Mariano Cúparo Ortiz

Las voces en la industria se siguen haciendo escuchar a partir de la preocupación que genera, en un marco de recesión y de importante caída del consumo interno, el ingreso de importaciones de bienes de consumo que restan lugar a la producción local. A este sector se suman los comerciantes, a partir de la noticia de que mejorarán las condiciones para comprar productos importados puerta a puerta. Así lo expresó un comunicado de la CAME que detalla el perjuicio que la nueva norma implicaría para estos sectores.

En las últimas semanas, la UIA había sido crítica. José Urtubey expresó que “se está importando en exceso y hay una apertura indiscriminada”, en una realidad “que atenta contra el modelo industrial”. En esos días se había sumado el ex presidente de la central industrial, José de Mendiguren, cuando desde sus redes sociales publicó una foto de alimentos enlatados de origen importado en las góndolas de los supermercados, con la leyenda: “Vengo de hacer compras: estas latas prefiero verlas en los cuadros de Andy Warhol, no en las góndolas de supermercados argentinos”.

Ahora, la novedad es que AFIP, el Ministerio de la Producción y la Dirección General de Aduana, ultimarían detalles para permitir nuevamente compras on line de hasta US$ 1.000 y con la posibilidad de realizar hasta cinco pedidos anuales. Es decir, se habilitarían US$ 5.000 por consumidor, lo que generaría un impacto sobre la economía local, detalla el comunicado.

Al respecto, la CAME explicó: “Ropa, juguetes, marroquinería, artefactos de iluminación, y vajilla de cocina son algunos de los rubros más afectados, donde el consumidor local puede comprar 'made in China', por Internet, el mismo producto que se realiza localmente, con diferencias de precios de entre 62% y 67%”.

Esta noticia llega, tal como explica la CAME, en una coyuntura de caída del consumo interno y costos en alza de la producción local. Al ofrecer precios más baratos, las importaciones llevarían a un efecto de lo que se podría llamar una sustitución inversa, por la cual la industria, en lugar de reemplazar los productos de afuera para ahorrar divisas y generar empleo, es reemplazada por productos de afuera más baratos.

El fenómeno fue advertido por un informe de F&E Consult que señalaba que la “política monetaria y cambiaria convalidaron un atraso cambiario” mientras que por otro lado se fue dando “una política comercial de mayor apertura externa, aunque con ciertas restricciones”, todo lo cual provocó incrementos de las importaciones de bienes de consumo del 44,6% interanual que desembocan en un cambio cualitativo sobre el consumo por dos razones: el gasto interno termina volcándose proporcionalmente sobre los productos importados, porque se abaratan, y a la vez la oferta productiva local se ve desalentada por esa misma razón. “Con esta medida se perjudica también al comercio, que verá mermar sus ventas que ya de por sí 10% menos que el año pasado”, dice CAME.

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