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“En una primera etapa podrían entrar US$ 10.000 M”

Entrevista a Guillermo Ferraro, Director de Infraestructura y Gobierno de KPMG Argentina.

09-06-2016
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Nuestro país está pasando un momento único en cuanto a oportunidades de inversión. No tanto por la actualidad sino más bien por el potencial de desarrollo. Para Guillermo Ferraro, director de Infraestructura y Gobierno de KPMG, esto se sustenta en tres factores concurrentes, condiciones macroeconómicas favorables, un déficit importante en infraestructura y la competencia global por participar o asociarse a proyectos de infraestructura. Sobre éste y otros temas dialogó con El Economista.

¿Qué oportunidades en infraestructura ofrece hoy nuestro país?

Desde el momento en que inició un proceso de normalización de las condiciones macroeconómicas, vuelve a ser un target de inversión, y esto se suma a hay demasiadas cosas para hacer en infraestructura, la inversión fue relativamente baja en la última década y hay mucha demanda en materia de energía y logística vial o portuaria.

Bajo estas condiciones, tanto la normalización de la macro, donde todavía falta, pero el camino es el correcto, como los gaps entre la demanda de infraestructura y la necesidad del país, generan un marco propicio para la inversión.

Además, en el mundo hay muchos fondos institucionales y bancos de inversión buscando proyectos. Esta competencia, que va a durar muchos años, hace que estos jugadores institucionales estén por un lado, asumiendo más riesgos, y por otro reduciéndose los rendimientos. Hay jugadores que están dispuestos a competir por proyectos y asumir riesgos, son jugadores más sofisticados, que tienen tecnologías como para ser más eficientes en los proyectos.

¿Cuál es el sector que primero puede atraer inversiones?

Energía es un sector que está subofertado, la energía en cualquier país es lo que mueve la economía o lo que obstaculiza el crecimiento. Hay varios proyectos, uno lo estamos liderando nosotros, somos el asesor financiero del banco ruso que está terminando de cerrar el proyecto de Chihuido, un financiamiento de US$ 2.000 millones para una represa hidroeléctrica en Neuquén.

Además, está toda la batería de energías, tanto las térmicas como las renovables ?el Gobierno licitó recientemente? que van a traer inversiones importantes. Por cada MW renovable se mueve entre US$ 1 y 2 millones de inversión, con lo cual, si pensamos que en una primera etapa son 1.000 MW solo en renovables, serían US$ 1.000 millones de inversión. Por otra parte, está el transporte, con los ferrocarriles y la red vial. Acá en Buenos Aires hay una obra importante y la idea del Gobierno es que esté en marcha en el último trimestre del año, que es la llamada Paseo del Bajo o Autopista ribereña, que son US$ 650 millones, más todas las externalidades que esto va a tener en eficiencia logística.

Gran parte de la producción argentina sale por los puertos de Rosario o Buenos Aires ¿También hay que invertir en infraestructura portuaria?

La inversión en puertos es donde más se da esta suerte de participación público-privada. Hay varios proyectos portuarios promovidos y consolidados por el sector privado, sobre todo en la zona cerealera. Los puertos requieren inversión, lo mismo que la hidrovía, que no tiene puertos intermedios en los cuales hacer reparaciones o mantenimiento. Esos trabajos se los está llevando Paraguay. Honestamente, el plan portuario no lo he escuchado.

Sí se habló y nosotros estamos trabajando en el sector aeroporturario. El Gobierno tiene un plan de inversión de $ 12.000 millones que implica duplicar la inversión en el sector, de llevar a $ 3.000 millones al año las obras en aeropuertos. También la renovación a nuevo de la pista del aeropuerto de Mendoza, que se va a hacer entre septiembre y diciembre. Esto será una inversión de unos $600 millones. También se van a iniciar las obras de ampliación del Aeroparque Metropolitano.

La clave es saber cómo se financian estas obras. 

Vemos instrumentos de dos tipos. En primer lugar, generar un marco regulatorio para la participación privada.

Hay un proyecto de ley que se va presentar en el Congreso.

Claro, que va a tomar estado parlamentario en estos días, cuando va a intentar regular la participación privada en este tipo de proyectos. Estas llamadas asociaciones público- privadas o PPP están desde los años '80 girando por el mundo, hasta China tuvo el año pasado 2000 PPP y acá nos hemos quedado bastante retrasados en darle un marco regulatorio o certezas para participar de manera asociada.

¿Cuál es la operatoria habitual en estos casos, qué parte le toca al privado?

Eso es proyecto a proyecto, lo que pone claridad en estos contratos PPP es saber dónde están los riesgos, porque los proyectos de infraestructura son de mediano y largo alcance y generalmente tienen riesgos que van decreciendo a medida que se van ejecutando. Los PPP permiten definir claramente quién asumen riesgo, en qué etapa. Y al mismo tiempo genera que el privado aporte capital propio para explotar el proyecto, en caso que tenga su propia generación de ingresos o bien para obtener un retorno a la inversión.

Por ejemplo, KPMG Brasil organizó varios consorcios que construyeron tres estadios para el Mundial de 2014. Hay distintas formas que asumen los PPP, donde básicamente tienen reglas de juego claras sobre cómo se asocia el sector privado al sector público.

¿Qué nivel de inversiones en infraestructura podría haber en una primera etapa?

El objetivo del Gobierno es llegar al 5% del PIB en infraestructura, estamos hablando de US$ 25.000 millones, creo que hoy estamos en 3%. Es decir, que estamos hablando de un plus sobre lo que sería la inversión inercial de unos US$ 10.000 millones.

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