El Economista - 70 años
Versión digital

jue 30 Jun

BUE 10°C
Versión digital

jue 30 Jun

BUE 10°C

El sector lucha contra amenazas internas y externas

14-06-2016
Compartir

por Martín Slipczuk

El sector textil es uno de los más sensibles de la economía argentina y, aún sin estar en una gran crisis como la de otros sectores, los empresarios no están nada tranquilos. La industria aprovechó los últimos años de consumo récord para desarrollarse, aunque sigue en una frágil situación en cuanto a competencia frente a los productos importados, especialmente desde Oriente. Por esto mismo, si bien están sufriendo la fuerte caída de la actividad local, las empresas siguen con preocupación la política de comercio exterior de Cambiemos, a quienes le piden medidas concretas para proteger los trabajos del sector, que significan casi el 15% del empleo industrial del país. “Las perspectivas para 2016 parecen apuntar a una mejora hacia fin de año o comienzos de 2017. Los primeros meses se vieron influenciados por los aumentos de las tarifas, el aumento de los costos de insumos importados y un incremento de costos salariales, acompañado por una caída de la demanda y un aumento de las importaciones”, sintetizó Eduardo Detoma, Gerente de la Federación de Industrias Textiles Argentina (FITA).

Distintos datos marcan la delicada situación del sector. Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) afirman que la caída interanual de la producción de las Pymes textiles superó el 8%, mientras que las bajas de las ventas minoristas pasaron el 9%. Sin embargo, lo más preocupante de estos números es que en los últimos meses la tendencia negativa fue acelerándose.

Asimismo, desde FITA agregaron que en el primer cuatrimestre del 2016 hubo “aumentos considerables en las cantidades importadas de los distintos rubros de la cadena textil”. En promedio, calculan que el incremento de los productos manufacturados (hilados, tejidos y bienes finales) importados alcanza el 12%. Por esto mismo, sindicatos textiles denunciaron que en los últimos meses ya hubo más de 1.000 despidos en el sector.

Desde fuentes del Gobierno, justifican este aumento a la aprobación a fines de diciembre del stock de DJAI (Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación) acumuladas en los últimos dos meses del kirchnerismo. Por esta razón, según explican, en la segunda mitad del año debería haber una desaceleración de las compras al exterior que permita una reactivación de la producción nacional.

Desde la Federación afirmaron que la situación de la industria no solo es complicada por la caída de la actividad nacional, sino que destacaron “la creciente presión importadora” proveniente de los países asiáticos y de Brasil, quienes “cuentan con altos stocks que no pueden colocar en su mercado interno” por lo que terminan volcándose a nuestro país “con precios predatorios y en algunos casos en condiciones de dumping”.

Según explicaron a El Economista desde FITA, los principales problemas estructurales del sector se relacionan con la competencia desleal externa, debido a que las prendas nacionales compiten con productos, principalmente orientales, elaborados en base a la explotación de mano de obra barata, disminución de costos a través de uso de insumos contaminantes y perjudiciales a la salud, así como también subsidios encubiertos.

En ese sentido, los empresarios piden al Estado incentivos a la inversión, mediante tasas de interés accesibles y líneas de créditos específicas para el sector. Además, reclaman la aplicación “urgente” de normas que controlen el ingreso de textiles con sustancias contaminantes y nocivas para la salud.

Lee también

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés