“El país necesita un programa nacional de seguros agrícolas”

Entrevista a Carlos Comas, Jefe de Riesgos Agropecuarios y Forestales de La Segunda.

09-05-2016
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Abril. Plena cosecha de la campaña de soja 2015/2016. Pese a algunas lluvias registradas en marzo, los productores cosechaban con buenas expectativas gracias a las políticas para el sector que introdujo el Gobierno de Mauricio Macri, como la baja de retenciones y la quita de los Registros de Operaciones de Exportación (ROEs). Sin embargo, el agua terminó por invadir el trabajo de todo un ciclo, y las pérdidas alcanzaron a varios miles de millones de dólares. Hoy, ante a un mercado en el que el clima es protagonista, el productor debe tomar recaudos que antes siquiera consideraba. En una entrevista con El Economista, el ingeniero agrónomo y jefe UEN de Riesgos Agropecuarios y Forestales de La Segunda, Carlos Comas, explica por qué no se tomaron coberturas y pone el foco en el papel del Estado frente a los desastres naturales.

Las inundaciones del mes pasado dejaron consecuencias muy graves: se perdieron 1,56 millones de hectáreas de soja en todo el país y las entidades advierten que podría haber más recortes. ¿El productor se percató del riesgo y tomó coberturas?

No. En esta campaña no registramos ventas. Sucede que veinte días de lluvias en abril es algo inédito, jamás en la historia se dio una situación así, entonces el productor no contrató el seguro porque no estaba en sus planes que sucediera semejante catástrofe. Además, se trata de una cobertura muy cara, que incluye riesgos como el de la falta de piso, que impide el ingreso de las máquinas al campo para cosechar, tal como ocurrió en estas últimas semanas. En La Segunda comercializamos todo lo relacionado con el granizo- que es el principal riesgo-, heladas y viento, y este tipo de seguros no se promocionan. Sabemos, de todos modos, los problemas que el productor deberá enfrentar de aquí en adelante, como el atraso en los pagos y la imposibilidad de cosechar la mercadería para entregarla en canje.

¿Siempre fue baja la contratación en esta época?

En algunas campañas pasadas, los productores sí han tomado el servicio, pero fueron pocos casos, de manera muy incipiente y cubriendo una pequeña cantidad de hectáreas. Han sido coberturas poco olvidadas, porque nunca se daba la situación. Sin embargo, en la actualidad observamos que los cambios climáticos van poniendo cada vez mayores riesgos y nuevas situaciones. Desde la compañía siempre tuvimos un plan diseñado a disposición del productor, lo que no tuvo es adquisiciones. Además, todas las coberturas de seguro de este ciclo terminan a fines de mayo, y el 45% de la cosecha de soja ya está levantado, o sea que el riesgo está llegando a su fin y es el turno de la nueva campaña.

¿Cómo analiza el rol de los seguros agrícolas en Argentina?

Creo que hay mucho trabajo de las empresas, pero existen aspectos en los que no se puede avanzar porque no hay apoyo del Estado. En los países desarrollados cuando hay riesgos de catástrofes, como sequía o inundaciones, son subsidiados por el Estado, y la Argentina no cuenta todavía con un programa nacional de seguros agrícolas, lo que conduce a que el productor no tenga connotación del riesgo que afectó a los cultivos. En Estados Unidos, por ejemplo, hay multicoberturas que se ejecutan con la ayuda del Gobierno. Por eso, en el lanzamiento de la nueva campaña, La Segunda va a hacer hincapié en el cambio climático, para que el productor tome conciencia de que lo que antes parecía que era esporádico hoy en día es cada vez más frecuente: tormentas severas, excesos hídricos, granizo, daños de vientos, planchado de suelos y heladas, que este año podrían crecer significativamente con respecto al año pasado. El seguro que ofrecemos es dinámico, sin embargo se necesita del Ejecutivo, que sigue ausente. Si hablamos de una sequía, como ocurre en Chaco en estos momentos, es un riesgo muy catastrófico, por lo que se deben generar planes de contingencia que contemplen la dispersión del riego. Es una contratación no solamente para productores que estén en la frontera agrícola, sino también para quienes trabajan en zonas con muchas lluvias. Se precisan fondos para cuando te excede el seguro, ya que se trata de un plan muy grande en el que tiene que estar involucrada la participación pública. Los grandes problemas de riesgos en la agricultura a nivel mundial se tratan entre el Estado, los privados y los productores, ya que se buscan soluciones conjuntas entre los tres actores, algo que en nuestro país no sucede aún.

El Gobierno se muestra abierto a escuchar las cuestiones relacionadas con el sector agropecuario, ¿notan una diferencia respecto de la gestión anterior?

Sí, sin ninguna duda. Con este Gobierno creo que hay muy buenas expectativas, pero recién estamos en un comienzo. El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile y su equipo han demostrado un gran interés en el campo. A modo de ejemplo, en el último mes y medio estuve tres veces en el Ministerio, en distintas reuniones, algo que considero una buena señal. De todas maneras, el sector se está poniendo otra vez en funcionamiento. Yo veo que hay voluntad por parte del Estado, pero es un proceso que lleva tiempo.

¿Cuáles son las expectativas de cara a la campaña fina?

El trigo parece ser la nueva estrella en materia de negocios gracias a la apertura del mercado de exportación y la eliminación total de retenciones... Las perspectivas son muy buenas. Hay una proyección de buen crecimiento para el trigo y la cebada, por el aumento de superficie sembrada. Con respecto al cereal, se habla de unos 5 millones de hectáreas en diciembre, mientras que el año pasado llegamos a 3,4 millones de hectáreas entre trigo y cebada. La diferencia es abismal.

¿Ya hay consultas para tomar coberturas?

La campaña de contratación de seguros empieza más hacia julio, cuando comienzan a asegurar el trigo. Igualmente, lo más apresurado que registramos es en junio. En julio ya se inicia la demanda y lo más fuerte llega entre septiembre, octubre, noviembre y diciembre, porque los productores ya tienen el cultivo logrado. Somos muy optimistas con respecto a la campaña que se viene. Después, en la gruesa, si bien se podría mantener la contratación del seguro creemos que quizás se volcará un poco más al maíz, que va a reemplazar en un millón de hectáreas a la soja.

¿Qué ofrecerá La Segunda para la cosecha 2016/2017?

Lo que vamos a ofrecer es una cobertura exclusiva de resiembra, con una amplia gama de coberturas para los cultivos de cosecha gruesa. Esto quiere decir que si bien tenemos todos los tipos de productos que hay en la Argentina para atender al mercado, también contamos con segmentos exclusivos de resiembra que son distintivos de La Segunda, nuestra particularidad. Asimismo, desarrollamos planes para la contratación de trigo y soja para el mismo lote productivo, y para el maíz seguramente lanzaremos alguna promoción, aunque todavía falta. La empresa es líder en el sector ya que, junto con Mercantil y Zurich, maneja el 70% del mercado.un

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