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Warren Buffett se sumó a los críticos de Donald Trump

Los últimos días han sido muy favorables para Hillary Clinton pero muchos analistas sostienn que la elección es reñida.

03-08-2016
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Luego del fallido pronóstico de que Donald Trump nunca obtendría la candidatura republicana, los analistas políticos tratan de ser muy prudentes en esta etapa de la campaña. Pero se hace difícil encontrar argumentos para sostener la posibilidad de un triunfo de Trump. La demografía le juega en contra porque es cada vez mayor el peso electoral de las minorías que masivamente apoyan a Hillary Clinton. La coalición electoral integrada por jóvenes, afroamericanos y latinos que llevó a Barack Obama a la Casa Blanca es hoy más numerosa. Trump sólo se estaría imponiendo en el segmento de los hombres blancos de bajo y mediano nivel educativo. Los antecedentes electorales favorecen a los demócratas que obtuvieron más votos que los republicanos en cinco de las últimas seis elecciones presidenciales. Además, ganaron ininterrupidamente desde 1992 las elecciones en 20 distritos que aportan 242 de los 270 electores que son necesarios para consagrar al Presidente. Los republicanos no llegan ni a la mitad de esa cifra con los estados que ganaron siempre desde 1992.

Por otra parte está el peso de la campaña. La Convención Republicana tuvo múltiples inconvenientes, mostró un partido dividido y hubo ausencias notables.

Por el contrario, la Convención Demócrata fue un éxito político en la que nadie se apartó de su libreto. Barack y Michelle Obama, Bill Clinton, Bernie Sanders y Joe Biden transmitieron el mensaje que se esperaba de cada uno de ellos. Por el escenario de Filadelfia desfilaron gobernadores, legisladores y distintos representantes de la sociedad civil. Por lo tanto no sorprendió, que ante la evidente disparidad entre las convenciones, en las primeras encuestas posteriores, Hillary le saca una ventaja considerable a Trump.

Los argumentos

Con todos estos datos, ¿en que se basan los análisis que sostienen que se está frente a una elección competitiva y que no puede descartarse un triunfo de Trump?

Un primer argumento es que Hillary es una candidata a la que buena parte de la ciudadanía considera poco confiable. Otro argumento es que los demócratas no están tan unidos como se sostiene porque quienes apoyaron a Sanders en las primarias muestran poco entusiasmo por votar a Hillary en diciembre ya que la consideran la típica representante de un estilo político tradicional que cuestionan. También los republicanos insisten en que la situación del país es complicada en muchos frentes y las encuestas muestran que la mayoría de los votantes considera que la economía no está en buen camino. Por último los estrategas de la campaña republicana sostienen que hay un reclamo de cambio y que este es un mal año para los políticos tradicionales. Y Trump sería la mejor respuesta a esa demanda.

Son argumentos con cierta consistencia que explican por qué aún Hillary no logró despegarse por completo en los sondeos sobre intención de voto. De todas maneras, son insuficientes para contrarrestar los argumentos que existen en favor de la candidata demócrata. Pero Hillary no dejó de darle respuesta a los temas en los cuales exhibe mayor debilidad.

Por eso durante la Convención, todos los oradores destacaron las virtudes de la candidata con un énfasis mayor al habitual. La mostraron como una persona lista para gobernar desde el primer día. Ella, a su vez, en su discurso de aceptación, dejó en claro que tiene propuestas, que tiene una agenda para llevar adelante y de esa manera buscó una propuesta para el futuro y no limitarse a ser la continuidad del actual ciclo. Hillary no se privó de incorporar a su discurso frases que sonasen agradables para los oídos de los votantes de Sanders y que la mostrasen a ella con algún grado de distancia del establishment político tradicional.

Pero en lo que es el establishment económico, sigue sumando adeptos. Varios empresarios republicanos anunciaron que harían aportes a la campaña de Trump porque no están de acuerdo con sus cuestionamientos a los acuerdos comerciales. A su vez, Warren Buffet, un inversor venerado por los mercados financieros, salió ayer cuestionar duramente la trayectoria empresarial de Trump y lo desafió a que presente su declaración de impuestos. Definitivamente no son días favorables para el candidato republicano aun cuando los analistas políticos, que ya se equivocaron una vez, no lo digan en voz alta.

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