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Venezuela en crisis: un país que toca fondo

Los índices de inflación, deuda y desempleo muestran que la crisis socioeconómica no termina y la política de Nicolás Maduro pierde el rumbo. Tanto empresarios como sectores populares se ven desfavorecidos, y la oposición suma apoyos para destituir al Presidente.

16-06-2016
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por Michelle Mendeluk

Según la Administración de Información Energética, Venezuela es el Estado con mayor petróleo en el mundo: sus 298 billones de barriles de crudo superan las reservas rusas, estadounidenses e iraníes. Pero acaso esos recursos no sean suficientes para sostener al país bolivariano de hoy, una Nación que enfrenta un promedio de 19 protestas por día y saqueos continuos; una situación en la cual los medicamentos escasean, el hambre crece y la inseguridad no conoce zonas ni horarios. A pesar de la riqueza de su suelo, Venezuela hoy debe enfrentarse a los peores momentos de su historia. El descenso del valor del crudo, la creciente inflación y el posible referendo revocatorio son factores que obstaculizan la continuidad del mandato “revolucionario” chavista, que lleva ya diecisiete años en el poder.

Juan Battaleme, director de la carrera de Relaciones Internacionales en la UADE, sostiene que todos los negocios que el Gobierno tenía previstos con Argentina y el resto del mundo se cayeron completamente, ya que, “Venezuela produce cada vez menos petróleo”, una actividad fundamental para el Estado, cuya economía monoproductiva vive a base del crudo: representa nada menos que el 95% de las exportaciones.

Los comienzos de la crisis

La caída del precio internacional del petróleo es uno de los factores fundamentales que derivaron en un país inviable. Un empresario reconocido en Venezuela, que por su seguridad prefirió no dar su nombre, considera que el chavismo sobrevivió varios años debido a que el gobierno iniciado en 1999 disponía de una “caja monumental”, producto de la exportación del crudo cuando el barril estaba entre US$ 100 y US$ 130. Ante ese contexto, el Estado armó una gran estructura de gastos para generar beneficios sociales, y asegurar nuevos votos, pero la situación cambió drásticamente. Entre 2014 y 2015 los precios del crudo bajaron 50%, y Venezuela pasó de obtener US$ 80.000 millones de dólares de ganancias por negocios petroleros en 2013, a reunir poco menos de US$ 25.000 en 2016.

Las consecuencias son claras para la población: el gobierno se quedó sin divisas y el modelo chavista actual se vuelve inmanejable.

Inflación, desempleo y actividad privada

Según informes del FMI, a diferencia de la reducción económica del 5,7% del año pasado, la economía venezolana se contraerá en 8% en 2016, con altas probabilidades de enfrentar una hiperinflación de valores que rodean el 500% este año y el 1.642% el próximo.

En cuanto al empleo, se espera una baja del 17% en 2016 y del 21% en 2017, valores que, según un análisis del Washington Post, fueron similares a los que existieron en la gran depresión de 1930.

Por su parte, el empresario entrevistado habló sobre la actividad privada en Venezuela. Según describe, en el modelo de revolución bolivariana no hay sitio para dicha actividad, teniendo en cuenta que “el Estado decidió encargarse de producir y dar servicios al pueblo”. Por lo tanto, comenta: “si la inflación es del 200% o 500% por año, la devaluación es del 1.000% o 10.000%”. Además, aclara que los empresarios no reciben ayuda del gobierno ante la crisis, ya que para el Poder Ejecutivo, son parte de una oligarquía culpable de la situación que vive el país, aunque “el propio Estado controla el 100% de la economía desde hace varios años”.

La escasez afecta a todos

Tanto la clase baja como la media y alta sufren la falta de productos. Tal como comenta el emprendedor, los que tienen más dinero pueden pagar los altos precios del mercado negro, aunque aun así es difícil conseguir insumos básicos. Según describe, “una cena en un restauran puede costar lo mismo que un salario mínimo”.

Es evidente, una gran parte de la población reclama un cambio, un referéndum como solución a la crisis.

Desafíos de la oposición en un nuevo gobierno

Si el referendo se llevara a cabo y sus resultados desfavorecieran a Maduro, la oposición deberá ganar las elecciones para llegar al poder. El nuevo gobierno tendría diversos retos. Según el empresario, uno de ellos sería unir los distintos partidos ?hoy opositores? en un solo cuerpo. Otro objetivo sería recuperar la confianza en el ámbito internacional y lograr atraer inversiones.

Al respecto, Battaleme considera que el país seguirá dependiendo de una economía monoproductora, aunque la misma deberá “reordenarse y abrirse al mundo”, proceso que llevará varios años: “será un cambio lento pero traumático, ya que el nuevo mandato deberá hacerse cargo de los daños económicos que provocó el chavismo”.

Argentina y Venezuela

El diálogo entre ambos países ya no es el mismo. A pesar del apoyo contundente que recibió la oposición en los inicios de la gestión de Mauricio Macri, hoy se interpreta que dicha postura está cambiando. Los grupos opositores en Venezuela condenan al mandato macrista como sumamente dialoguista y neutral en la Organización de Estados Americanos, debido a que, según alegan, la canciller Susana Malcorra necesita mostrar una imagen conciliatoria al postularse como secretaria general de la ONU. Por otro lado, Battaleme considera que “el Gobierno se propone desarrollar políticas mediadoras entre el chavismo y la oposición con un bajo perfil, ya que a Argentina no le interesa ser una fuerza de ruptura”.

Venezuela deberá cuidar sus relaciones diplomáticas. Hasta ahora, la Unión Europea criticó a ese país por la violación de los Derechos Humanos y el secretario general de la OEA, Luis Almagro, pretende aplicar la carta democrática para suspender al país de dicho organismo. Acaso el reciente diálogo entre el secretario de estado norteamericano John Kerry y la canciller venezolana Delcy Rodriguez pueda generar un renovado acercamiento del gobierno bolivariano con la comunidad internacional. Dicha cooperación interestatal sería una de las pocas alternativas que tiene Venezuela para no tocar fondo.

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