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Hillary y Trump empiezan a buscar un compañero

En EE.UU. los vice tienen influencia.

14-06-2016
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Terminadas las primarias en Estados Unidos viene ahora una etapa dominada por las convenciones. Tanto Hillary Clinton como Donald Trump deberán definir antes de ellas a sus compañeros de fórmula. No ha sido un tema menor en la política estadounidense y la elección del vicepresidente siempre fue producto de un intenso análisis. Una primera tarea es definir el perfil que se buscará.

Los candidatos no han dado muchas señales al respecto pero los analistas políticos comienzan a barajar nombres. Parece obvio que Clinton se inclinará por un hombre y que Trump buscará a alguien respetado por el establishment republicano y que conozca el juego político en Washington al cual es ajeno. Pero Clinton y Trump podrían llegar a coincidir en la región del país a la cual irían a buscar al vice: en los estados que conforman el cinturón industrial. Se supone que allí estará el centro de la disputa electoral este año porque el discurso proteccionista de Trump puede resultar atractivo. Hay, además, estados clave porque, a diferencia de otros, han ido variando sus preferencias electorales. Un caso destacado es el de Ohio cuyos dos senadores ?uno demócrata y otro republicano? son posibles candidatos a vice. Los analistas electorales estiman que el vice puede aportar en su distrito tres puntos porcentuales a la fórmula.

En cuanto al perfil ideológico, se supone que Trump buscará ?lo que no le resultará difícil? a alguien más moderado que él y, tal vez, de alguna minoría. En el caso de Hillary, la decisión será más compleja porque deberá optar entre alguien que le acerque votos de republicanos moderados que no quieren apoyar a Trump o por quien resulte atractivo para convocar a los progresistas que se inclinaron por Bernie Sanders en las primarias. Son públicos diferentes con poco contacto entre sí.

Los antecedentes

A lo largo de la historia hubo distinto tipo de modelos a la hora de armar fórmulas. Uno de ellos fue el de la complementariedad en la cual el vice aportaba algo ?un estado, un segmento social o perfil ideológico? que potenciaba la oferta electoral al ampliar la base de sustentación. Un caso paradigmático fue el del populista sureño Lyndon Johnson acompañando al liberal del este John Kennedy. Fue una apuesta que aseguró el triunfo en Texas y definió la carrera presidencial. También Ronald Reagan apostó a George Bush como vice porque tenía un perfil más moderado. Pero también hubo casos en los cuales se optó por una la fórmula homogénea para fortalecer determinado perfil. El caso más notable fue el de Bill Clinton y Al Gore. Ambos sureños, moderados y de la misma generación.

Otra alternativa fue la de elegir como candidato a vice a alguien, que aunque no sumara votos, pudiera desempeñar tareas en el gobierno. El máximo exponente de ese perfil fue el vice George W. Bush, Dick Cheney cuyas responsabilidades en la administración excedieron largamente a las de un vicepresidente. En esta oportunidad, y por tratarse de candidatos relativamente débiles como Hillary y poco convencionales como Trump, es posible que ambos busquen compañeros de fórmula que les aporte un plus electoral. Además, por sus características, sería muy difícil encontrar candidatos a vice con los que pudiesen conformar una fórmula homogénea. Tampoco parecen inclinarse por alguien pensando en que puedan delegarle tareas en la futura gestión de gobierno.

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