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El cambio climático en la era de Trump

11-11-2016
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por Florencia Barreiro

La nueva cumbre del clima COP 22 de Marruecos amaneció el miércoles preocupada con la noticia del triunfo de Donald Trump en Estados Unidos. El electo Presidente del segundo país que más gases de efecto invernadero produce amenazó en parte de su campaña con desestimar el Acuerdo de París, ratificado por Barack Obama en septiembre del año pasado. Trump advirtió, además, que no cree en el cambio climático e incluso llegó a decir que es un cuento chino para hacer menos competitiva a la industria del país del norte.

“Después de un primer momento de shock, la posición y la actitud en las negociaciones es otra: el Acuerdo de París va a ir más allá de Trump”, cuenta la periodista especializada Tais Gadea Lara desde Marruecos. Un poco en ese sentido y con una postura políticamente correcta, el presidente de la COP, Salaheddine Mezouar, felicitó al nuevo mandatario y habló de diálogo, pero también de la responsabilidad compartida de continuar con los progresos conseguidos hasta ahora.

Gadea Lara relata que si bien el espíritu de la conferencia ?que se extiende hasta el 18 de noviembre? se desmoronó no bien se conoció la noticia, poco después se recuperó el aliento. “Quizás haya mas trabas y las negociaciones sean más complejas, pero hay cierta certeza de que este es un acuerdo internacional, con muchos otros actores, y que no va retroceder”.

El principal interrogante es si finalmente el nuevo Presidente puede salirse o no del acuerdo, un antecedente que puede hacer tambalear los logros conseguidos y contagiar con su actitud a otros países. Según explican los especialistas, Trump no podría hacerlo antes de los próximos tres años ?más uno de aviso? porque así lo determina el acuerdo. Algunos señalan que el camino más fácil sería salir de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992 y así, en solo un año, dejar sin efecto su suscripción a la COP 21.

El Presidente electo podría tomar la decisión más directa de no cumplir con lo pactado. Actualmente se están terminando de diseñar los organismos de control y los países tienen que presentar documentos que den cuenta del compromiso asumido para reducir la emisión. Sin embargo, no hay sanciones formales o legales si estos objetivos no se cumplen.

Más allá de las sutilezas o especulaciones, la comunidad internacional tiene en claro que la asunción de Trump representa en principio una ruptura en la política ambiental de Estados Unidos. La primera mirada está puesta en qué hará con la Agencia de Protección Ambiental, un organismo clave en la regulación de la contaminación de los gases de efecto invernadero.

No hay que olvidar, además, que el Presidente electo había sumado a su campaña a Kevin Cramer, uno de los congresistas de Dakota del Norte más polémicos respecto a cuestiones ambientales. Cramer no solo niega el calentamiento global sino que rechaza las energías alternativas y defiende la desregularización de la industria petrolera. Claro que Dakota del Norte, es el segundo estado productor de petróleo y gas ?detrás de Texas? gracias a la expansión del fracking y los recursos no convencionales.

Tal como señala Tais Gadea Lara, hay que esperar a ver qué parte de todo lo que se dijo puede llegar a cumplirse. “La polémica sobre sus dichos sobre el cambio climático formaron principalmente parte del show de las redes sociales”, recuerda. “En los tres debates con Hillary Clinton no tocó ni profundizó sobre cuestiones ambientales ni sobre cuestiones relacionadas con el cambio climático”.

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