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Con Pence, Trump trata de mostrarse previsible

El gran problema de los republicanos es que se fueron alejando de las minorías y este año esa tendencia se puede agudizar.

18-07-2016
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Finalmente, Donald Trump eligió como compañero de fórmula al gobernador de Indiana Mike Pence. Se trata de una figura que es casi la antítesis de Trump (de hecho no lo apoyó en las primarias) que de esta manera vuelve a la tradición política de armar fórmulas con figuras que se complementen antes que buscar homogeneidad. Claro que en este caso hubiese sido difícil encontrar alguien parecido a Trump porque es un candidato totalmente atípico para la historia política reciente del país. Trump no buscó un candidato a vice que lo acercase a los segmentos del electorado entre los que tiene poco apoyo como las mujeres y las minorías, sino que en esta instancia privilegió cerrar filas con el Partido Republicano. Atrás quedaron figuras mucho más controvertidas como Newt Gingrich y Chris Christie que hasta último momento tuvieron posibilidades de integrar la fórmula.

Fortalezas y debilidades

La elección Pence tiene pros y contras para las posibilidades electorales de Trump.

Tiene a favor que es una persona muy conservadora en los temas sociales y comparte todo el credo republicano de reducción de impuestos y menor injerencia estatal en la economía. Dadas sus credenciales, los principales dirigentes del Partido Republicano recibieron favorablemente su designación. Con este movimiento, Trump intenta reconciliarse con muchos sectores que ponen en duda su identificación con los principios republicanos tradicionales.

También Pence aporta experiencia de gobierno que es algo de lo cual Trump carece. Antes de ser gobernador de Indiana, fue congresista durante doce años. Eso quiere decir que participo de varias campañas electorales lo cual también constituye un activo. Por otra parte, su inclusión en la fórmula asegura el triunfo republicano en Indiana.

Pence no sólo es diferente en términos políticos sino también personales. Es religioso y tradicionalista y está muy alejado del estilo excéntrico de Trump.

Pero la designación de Pence también tiene sus aspectos negativos contras para las pretensiones electorales de Trump. Sus posiciones muy conservadoras en los temas sociales, que satisfacen al establishment partidario, lo alejan de los votantes más moderados.

A su vez, no es un candidato atractivo para los segmentos del electorado con el cual Trump tiene dificultades y sólo refuerza su liderazgo entre los hombres blancos. De esta manera, los republicanos vuelven a alejarse de amplios sectores como ya lo hicieron en 2012. En esas elecciones Mitt Romney logró el 44% de los votos de las mujeres, el 37% de los menores de treinta años, el 27% de los latinos, el 26% de los asiáticos y el 6% de los afroamericanos. Si esos porcentajes no se modifican, es virtualmente imposible ganar una elección nacional porque obliga a lograr más del 70% de los votos de la población blanca. Tampoco asegura una base territorial importante dado que Indiana tiene poco peso y es un estado que de todas maneras suele ser favorable para los republicanos.

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