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Brasil, ante una recuperación lenta y con claroscuros

La caída de la actividad parecería haber tocado su piso, pero los efectos en Argentina no se harían sentir todavía.

28-07-2016
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El Comité de Política Monetaria del Banco Central de Brasil decidió esta semana mantener sin cambios la tasa de interés y pronosticó una inflación de 7,21% para 2016 y de 5,29% para 2017, lejos del 10% que viene registrando en los últimos meses. Para la tasa Selic, la expectativa del mercado es que se ubique en 13,25 para fin de año y que baje a 11 en diciembre de 2017. En materia de nivel de actividad, el informe Focus, que releva las expectativas de los agentes del mercado, apunta a un crecimiento de 1,10% en 2017 pero estima una contracción de 3,3% en 2016. En cuanto al tipo de cambio, lo ubica en 3,34 para fines de este año y en 3,50 a fines del próximo. Y el FMI, por su parte, pronostica que el país crecerá 0,5% en 2017 y que la caída de este año será inferior a la prevista inicialmente, de 3,3%, lejos del 4% que registró el año pasado. Una encuesta de Datafolha publicada en el diario Folha de São Paulo, el Indice de Confianza Datafolha subió 11 puntos en los últimos cinco meses ubicándose en su nivel más alto desde fines de 2014.

La mayoría de los indicadores que se conocieron en las últimas semanas apuntan a una mejoa en la tendencia de la actividad económica brasileña. “Uno ve que la confianza empresarial ha tenido un rebote muy fuerte a partir de la asunción de Michel Temer, que ha habido una caída de la inflación, que se acerca a estar por debajo de 10% a pesar de la estabilidad de la tasa de interés; durante los últimos tres meses el indicador industrial dejó de caer; la cuenta corriente empieza a mejorar por el efecto de las exportaciones y el resultado financiero, por el efecto de la apreciación del real, mejora, aunque no tanto el primario”, describe Mariano Lamothe, gerente de Análisis Económico de Abeceb, en diálogo con El Economista.

Sin embargo, la inflación y el empleo siguen generando preocupación y persiste una opinión negativa con respecto a la tendencia que registrarán estos dos indicadores, aunque en mucho menor medida que en febrero. De hecho, ayer se conocieron las últimas estadísticas de empleo formal del país vecino. Los datos del Ministerio de Trabajo brasileño mostraron un resultado negativo por quinto mes consecutivo y arrojaron una reducción de los puestos de trabajo, desde 40,92 millones en junio de 2015 hasta 39,16 millones en el mismo mes de este año.

A esa cifra contribuyó la caída de empleos registrados durante los primeros seis meses del año, que alcanzaron a 531.765 puestos laborales, de acuerdo con los datos que brindó hoy el Ministerio de Trabajo, la mayor caída en un primer semestre desde 2002 en el país.

Por eso, Lamothe es cauto. “Hay un cambio de expectativas. Se ven algunas señales de optimismo, pero de ahí a cómo sea el sendero de recuperación, es otra cosa. Creo que se encontró un piso, se puede pensar que hay un horizonte de reversión de la tendencia, pero falta mucho”, advierte.

Consecuencias en Argentina

En ese sentido, según el economista de Abeceb, el impacto de la recuperación paulatina de la economía brasileña sobre la argentina no se sentirá sino hasta “avanzado el año que viene”.

Sucede que mientras los datos comerciales muestran un repunte (gracias a un crecimiento de las exportaciones y una caída de las importaciones), el mercado interno brasileño todavía sigue estacado. “Aún es difícil dilucidar si el mercado tomará fuerza, que es lo que nosotros necesitamos para que puedan crecer algunos sectores,?sostiene Lamothe-. Hay un exceso de capacidad local, con precios locales muy bajos y hoy Brasil está con más intenciones de ver dónde colocar sus productos que importar. Salvo pickup o algunos sectores, no va a haber una reacción de la demanda”.

“La caída de actividad es la principal preocupación de los empresarios del sector a partir del impacto que viene generando la fuerte retracción de la demanda brasileña, la cual tiene una importancia tal que los esfuerzos en desarrollar otros destinos de exportación o el sostenimiento de ventas de 0 km del mercado interno no llega a compensar”, Juan Cantarella, gerente general de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes.

En cualquier caso, lo que se podría esperar es un menor impacto negativo al actual. “Lo que reduce es el riesgo de que se profundice la situación actual”, asegura en ese sentido, Lamothe. “Pero todavía estamos lejos de un impacto en el país”, advierte y dice que para ello, habrá que esperar hasta “avanzado 2017”, cuando se termine de clarificar la situación política tras la definición del juicio político a Dilma Rousseff.

De todos modos, en aquellos sectores que más sienten la caída de Brasil (específicamente el automotriz), es esperable que pueda haber algún paulatino efecto, si ?como prevén las proyecciones- 2017 es un año de crecimiento para el país vecino.

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