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Brasil inicia un ciclo de baja en sus tasas de interés

01-11-2016
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por Martín Vauthier y Federico Furiase (*)

El Banco Central de Brasil recortó en 25 puntos básicos la tasa de interés de referencia (Selic) para dejarla en 14%, luego de 15 meses de permanecer en 14,25%, en lo que fue el primer movimiento a la baja desde octubre de 2012.

Si bien la inflación todavía se ubica muy por arriba (8,48% en septiembre) de la meta central de la entidad (4,5% anual), las expectativas de inflación para 2017 (en la zona de 5% anual, según el relevamiento de expectativas) vienen convergiendo desde arriba hacia la meta central de la autoridad monetaria, en un contexto en el cual la apreciación de la moneda frente al ingreso de los capitales ayudó y no poco.

Por otro lado, la dinámica de “desinflación” en el rubro alimentos y bebidas (1,32% mensual en julio; 0,30% mensual en agosto y -0,29% mensual en septiembre) también amplió el margen de maniobra del Banco Central de Brasil para iniciar un ciclo de baja de tasas, dado el impacto que tiene la evolución de estos precios sobre las expectativas de inflación.

Por último, el compromiso de austeridad fiscal del Gobierno, que intenta ponerle vía una enmienda constitucional un “techo” al crecimiento del gasto público para los próximos veinte años, también despejó el camino para que el Banco Central de Brasil iniciara un ciclo de baja de tasas, una vez que las expectativas de inflación se acercaron a la meta.

En este contexto, el Banco Central de Brasil consideró apropiado iniciar una flexibilización monetaria moderada y gradual consistente con la convergencia de las expectativas de inflación hacia la meta.

A pesar del recorte en la tasa de interés de referencia, el real se siguió apreciando contra el dólar como contrapartida del sostenimiento de la corriente de capitales que sostiene el precio de los activos, dado que todavía el mercado considera atractivo el posicionamiento en la tasa de interés que devenga la moneda brasileña, sobre todo en un contexto de alta liquidez global y donde el compromiso político de ajustar el déficit fiscal ayuda.

En algún punto, el escenario de una economía brasileña continuando con un ciclo gradual de baja de tasas mientras el real se mantiene apreciado contra el dólar luce bastante atractivo para la economía argentina, donde Brasil concentra aproximadamente el 15% del destino de nuestras exportaciones.

Por un lado, la baja de la tasa de interés de la política monetaria en Brasil podría ayudar a estabilizar el ciclo económico de esa economía, favoreciendo uno de los motores de las exportaciones de nuestro país. Después de todo, si el Banco Central de Brasil continúa con margen para seguir bajando las tasas, esto podría morigerar la carga de intereses de la deuda pública (en la zona de 7% del PIB) y facilitar el alcance gradual del equilibrio fiscal (hoy con un déficit fiscal primario en la zona de 2,8% del PIB) requerido para poner el ratio de la deuda pública a PIB (en torno a 80% del PIB la deuda pública bruta) en un sendero sostenible en el tiempo. Por ahora, el índice de actividad económica del Banco Central de Brasil volvió a registrar una caída en el margen en agosto (-0,9% mensual en la serie desestacionalizada) consistente con una caída interanual que se viene desacelerando desde -5,2% en julio a -2,7% en septiembre.

Por otro lado, un real apreciado contra el dólar amortigua en parte el escenario de atraso cambiario en nuestra economía frente al ingreso de los dólares financieros por las colocaciones de deuda y la señal de una tasa de interés real muy positiva del BCRA para afianzar la convergencia de las expectativas de inflación (20% anual para diciembre de 2017, según el REM de septiembre) hacia la meta de 2017 (consistente con una cota superior de 17% anual para diciembre de 2017). En este sentido, si bien el tipo de cambio real bilateral con el dólar en nuestra economía se ubica tan sólo 14% por arriba del nivel de noviembre de 2015, el tipo de cambio real bilateral contra el real brasileño se ubica en torno a 43% por arriba de la misma base de comparación.

Por ahora, el FMI proyecta un PIB brasileño creciendo 0,5% en 2017, luego de caer 3,8% en 2015 y de barajar una estimación de caída de 3,3% para este año, aunque el relevamiento de expectativas del Banco Central de Brasil apunta a una proyección de crecimiento de 1,2% para 2017. Estas proyecciones de la economía brasileña empiezan a mejorar el panorama internacional de la economía local para 2017, en un contexto donde la Fed no tiene margen para forzar el ciclo de suba de la tasa de interés de la política monetaria frente a bajo crecimiento y los altos niveles de deuda, junto con un escenario local de recuperación del salario contra la inflación, con reactivación del gasto en obra pública y el ingreso de dólares por el blanqueo.

(*) Economistas de Estudio Bein y profesores en la maestría de finanzas en la UTDT.

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