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Llegó el final de la plata regalada y todo se desinfla

15-03-2017
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por Luis Varela

Debido a la crisis de las hipotecas desarrollada en 2007, la Fed y muchos Bancos Centrales mundiales decidieron llevar las tasas de interés del mundo hasta 0%, empapelando el planeta de billetes para evitar que el capitalismo sufriera un cataclismo similar al que se sufrió en 1929, que luego derivó en la Segunda Guerra Mundial.

Por eso, desde 2008 a esta parte la Fed realizó dos subas de tasas: la elevó de 0,25% a 0,5% anual a fines de 2015, la llevó de 0,5% a 0,75% hace tres meses y hoy elevaría el costo de los préstamos a un día (overnight) de 0,75% a 1% anual, en el tercer escalón alcista en nada menos que nueve años.

El aumento de hoy deberá ser confirmado por la titular de la Fed, Janet Yellen. Hasta el cierre de esta edición el 99% de los operadores descontaba que la suba del costo del dinero era segura: pero lo que desvelaba al mundo de las finanzas y la especulación es la letra chica del anuncio, ya que hoy se sabría si durante el resto de 2017 habría dos, tres o incluso cuatro incrementos más de tasa.

Los escalones en el aumento del costo del dinero de acá a diciembre son decisivos, ya que los precios de las materias primas y del grueso de las compañías que se negocian en las Bolsas del mundo han logrado precios en dólares excesivos, en muchos casos considerados de burbuja, y el final de la plata gratis podría determinar un generalizado sinceramiento de cotizaciones.

De hecho, desde que la Fed confirmó el “no va más a la plata gratis” los commodities están en picada. Ayer, un poco por la tasa de la Fed y otro poco por la superabunancia de stocks, el petróleo acumuló su séptica baja consecutiva: de cotizar a US$ 54 por barril ayer tuvo problemas para sostener un precio de US$ 48.

Y detrás de la baja del petróleo, el resto de los commodities también se colocó en un tobogán. Hubo una nueva baja para las onzas de oro y plata. Se registraron bajas generales para los metales básicos (el plomo perdió 3,2%, estaño 2%, cinc 1,7%, aluminio 1,6%, cobre 0,8% y níquel 0,5%) y la soja cedió 0,5% en Chicago, testeando su valor más bajo de este año (aunque se registró un suba minima del 0,2% para el trigo y el maíz).

Esta inestabilidad en el costo del dinero y en las commodities se está viendo con grandes movimientos de capitales, que buscan refugiarse en el súperdólar, porque se adivinan tiempos complejos por venir.

De ese modo, el dólar volvió a subir ayer por sexta semana consecutiva. Después de haber caído 4% contra una canasta de monedas entre mediados de diciembre y principios de febrero, ahora el billete verde remontó 2,4% y su dirección puede llegar a intensificarse si Yellen insinúa hoy que la suba de tasas deberá ser amplia.

El movimiento de monedas hacia el dólar contraría todavía más a una Argentina muy presionada por los gremios. Con los maestros de paro, y la CGT confirmando su paro entre el 4 y el 6 de abril, las dos CTA acaban de anunciar que harán un paro el 30 de marzo, con un piquete ya permanente en plena 9 de julio y Belgrano, alterando el tránsito de toda la Ciudad de Buenos Aires.

El dólar sube en el mundo, pero baja en Argentina, completamente influenciado por el final del blanqueo y la toma de deuda del gobierno nacional y las provincias. Ayer el billete verde cerró sin cambios (con el oficial a $ 15,82, el blue a $ 16,07 y el mayorista a $ 15,56). El atraso cambiario está en boca de todos los economistas y divide a los ministros dentro del Gobierno.

Por otra parte, el BCRA confirmó que los ahorristas e inversores siguen comprando dólares a dos manos. En febrero los compradores minoristas se llevaron para sus casas nada menos que US$ 2.378 millones, que significaron US$ 119 millones por día, en línea con la compra récord de enero.

Por supuesto, la suba de tasas de la Fed y la fortaleza del dólar siguen afectando los precios de los bonos y de las acciones de todas partes. Ayer hubo una caída muy importante para los bonos griegos. Y los bonos más largos de Argentina, el AA46, tuvo un derrape de proporciones: cayó más del 3%, por lo que -medido en pesos- el papel testigo de largo plazo acumula una caída del 10% desde septiembre hasta ahora.

Las bolsas del mundo también estuvieron con un solo color: en rojo. Hubo bajas generalizadas en Europa y Asia. Wall Street perdió entre 0,2% y 0,4%. San Pablo achicó 1,3%. Y la Bolsa de Buenos Aires, con un volumen operado muy reducido, apenas US$ 270 millones, tuvo una baja del 0,65%.

El clima bursátil sigue siendo muy selectivo. Ayer hubo una suba del 2% al 9% para Boldt, Camuzzi, Petrolera del Conosur y Clarín. Y bajas del 2% al 5,5% para Morixe, Petrobras Brasil, Quickfood, Juramento, Andes, Ausol, Colorín, Grimoldi y Telecom. En Nueva York, los ADR argentinos estuvieron en general con bajas del 1% al 2,4% para Telecom, Edenor, IRSA, Tenaris, Ternium, Globant y Cresud.

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