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La libra esterlina se hunde y el peso argentino cae todavía más

Ayer fue un mal día para los mercados, con una venta generalizada de activos de riesgo y compra de papeles más sólidos. El petróleo bajó pero los granos se sostuvieron. En Argentina el dólar volvió a subir otros 30 centavos con los bancos oficiales y el BCRA perdiendo divisas.

28-06-2016
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por Luis Varela

La apertura de la primera semana después del Brexit volvió a ser mala para los mercados, aunque con un rojo menos profundo que el registrado el viernes último.

Con muy pocas excepciones, las Bolsas de todas partes siguieron su derrotero bajista. Hubo descensos del 2 al 7% en las Bolsas europeas, Wall Street achicó 2% y las Bolsas latinoamericanas anotaron bajas de entre el 1 y el 1,5%.

Esta persistente salida de los inversores de los activos de riesgo encontró su contracara en la compra de bonos en casi todas partes, sobre todo de países emisores con cuentas públicas más sólidas. De ese modo subió el precio contado de los papeles estatales y en consecuencia la tasa larga (a 10 años) bajó del 3 al 2,8% anual.

Detrás de este cambio de posición en acciones y bonos, lo que más sobresalió fue un gran trasvasamiento de monedas, con muchos inversores huyendo de los países que están en problemas y buscando refugio en otras monedas supuestamente sólidas, sin comprar en este caso ni oro ni plata, como había sucedido jueves y viernes.

Por eso, lo más llamativo del lunes fue un nuevo desplome de la libra esterlina, que volvió a caer contra todas las monedas del mundo. El desbarranque de la moneda británica es vertical: en 2008 por cada dólar daban 2,20 libras, en 2014 la paridad ya era de 1,70 libras por dólar, el viernes el valor fue de 1,37 y ayer la paridad se ubicaba en apenas 1,32 libras por cada billete norteamericano, su menor valor en 31 años, desde 1985.

Si bien el lunes fue menos dramático que el viernes, entre los heridos de la apertura de esta semana estuvieron fundamentalmente bancos y compañías aéreas, que acusaron bajas de hasta el 20%. Y hay varios analistas que advierten: “si alguna de las empresas afectadas por el corte comercial que significará el Brexit incumple con el pago de sus compromisos, podemos entrar en una crisis sistémica”.

De hecho, detrás del cimbronazo que está dejando el Brexit, ayer volvió a observarse un nuevo descenso para el precio del petróleo: el barril achicó otro dólar, hasta US$ 46,70, ya muy lejos de los casi US$ 52 que se pagaban cuando el martes pasado muy pocos suponían que la campiña británica le diría adiós a la Unión Europea diseñada por los alemanes.

Detrás de la baja del crudo, los metales básicos estuvieron fluctuantes, con una llamativa suba para el cobre, lo cual da alguna tranquilidad. Y lo que significó una buena noticia para la Argentina fue una nueva señal de resistencia para los granos en la Bolsa de Chicago, con subas para la soja y el maíz.

Sin embargo, y aquí probablemente viene lo peor del lunes, el Brexit está generando un masivo fly to quality. Y este movimiento achica de modo contundente la fluidez del crédito para las economías más debilitadas, como la argentina.

Con renovados aumentos de tarifas (prepagas, subte, celulares, servicio doméstico, o TV y otros) el Gobierno sigue recargando el costo de la crisis en los privados, sin dar ninguna muestra de recorte de gasto público, tarea para la cual Macri fue votado por más de la mitad de la población.

Ayer, mientras las calificadoras Standard & Poor's y Fitch le bajaban la nota de la deuda al Reino Unido, el Gobierno argentino salió a anunciar que esta semana emite dos nuevas Letras del Tesoro por casi 700 millones de dólares.

Y en un mercado global con la ventanilla financiera entornándose, los inversores argentinos vieron la vaca inglesa y se pusieron a llorar: profundizaron su traspaso de pesos a dólares y, en consecuencia, el peso argentino cayó contra todas las monedas del mundo incluso más que el desplome anotado por la libra británica.

En Buenos Aires, el dólar subió otros 30 centavos: el oficial cerró a $ 15,43, el blue llegó a 15,32, con una brecha negativa del 1%. En la base de este movimiento, el dólar mayorista saltó hasta $ 15,32 y el contado con liqui llegó a 15,40. En las últimas seis ruedas el dólar mayorista subió 11,5%, de $ 13,74 a $ 15,32, la tercera parte de lo que pagan las Lebac en todo un año.

Con alta inflación y clima muy recesivo, las discusiones internas del equipo económico se siguen incrementando. El dólar se despierta de su siesta otoñal y ahora el que no duerme es Sturzenegger. Esta suba del dólar está dejando ecos en varios sectores: en la Bolsa de Rosario, por ejemplo, los granos bajaron muy fuerte, medidos en dólares, en los últimos días.

Y lo más complicado del caso es que la suba del dólar que se vio ayer se concreto con venta de dólares de parte de bancos oficiales y pérdida de reservas del Banco Central para frenar la aceleración del billete. Antes Cristina perdía reservas para frenar al dólar artificialmente, ahora Mauricio empieza perder reservas y, además de eso, toma deuda a gran velocidad.

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