El Economista - 70 años
Versión digital

mie 27 Oct

BUE 24°C

Versión digital

mie 27 Oct

BUE 24°C

Inversores asustados: el oro sube y la libra sigue cayendo

Se siguen sintiendo los efectos del Brexit.

07-07-2016
Compartir

por Luis Varela

Como si se tratara de un castillo de naipes que empieza a perder alguna que otra hoja, las secuelas del Brexit siguen haciendo girar la cabeza de los inversores de todas partes, y las tomas de decisión para buscar una posición más segura se van incrementando lentamente, minuto a minuto.

Ayer el foco del oleaje siguió estando en los fondos de inversión, sobre todo del sector inmobiliario británico. Con algunos retrasos en la entrega de fondos para inversores asustados que quieren vender e irse a otra parte, el Banco de Inglaterra tuvo que salir a asistir a tres entidades, y eso fue aumentando el resquemor en inversores y ahorristas.

Detrás de eso, la compra de oro sigue poniéndose de moda. De ese modo, la onza troy anotó un nuevo incremento: llegó a US$ 1.375 dólares a media rueda (luego cerró algo mas abajo), pero se encuentra en zona de testeo del mayor precio de los últimos tres años para el metal amarillo.

Detrás de esta búsqueda de seguridad, el movimiento es típico: salir de lugares riesgosos y alojarse en lo que supuestamente es más sólido. De allí que ayer el dólar subiera nuevamente en Brasil y en China, y que el yen se esté convirtiendo en la moneda de reserva de los mercados de Oriente.

La decisión de los inversores es pasarse a bonos estatales de los países más sólidos. De ahí que los bonos de Estados Unidos sean tomados como gran refugio y su tasa a 10 años (con suba de precios contado y baja de rendimientos a vencimiento) se encuentra en picada: estaba en el 2,2% anual a fines de 2015 y ayer, por el alto precio actual de estos títulos, la tasa larga norteamericana bajó hasta 1,37% anual, el menor nivel en años.

En realidad, los inversores se refugian en los bonos de los países principales, de ahí que los títulos de algunos papeles estatales estén incluso por encima del valor de término: en la tasa a 10 años Suiza, Japón y Alemania tienen tasa negativa, del 0,69%, 0,27% y 0,18% anual respectivamente.

Por supuesto, los compradores habituales de bonos no entienden cuál es el negocio de comprar para pagar. Y la cuestión es que la tenencia de este tipo de papeles ofrece ventajas impositivas. Con ese colofón con pocos antecedentes, las inversiones de riesgo están como pato rengo. De ahí que ayer las Bolsas casi de todas partes volvieron a acusar números en rojo. Hubo bajas del 1% en los mercados bursátiles asiáticos y del 2% en los mercados europeos, pero Wall Street ?con una economía funcionando de manera más normal, al menos por ahora? pudo terminar con leve subas. Por supuesto, el mercado argentino es una historia completamente aparte. El ritmo de toda la música sigue siendo marcado por los granos de Chicago y Rosario, que están para abajo desde hace varios días, y por un comercio con Brasil que sigue flojo, sobre todo ahora que el dólar está nuevamente para arriba en el mercado brasileño: no es nada explosivo, pero el billete verde acaba de subir de 3,20 a 3,33 reales en los últimos días, y eso está poniendo otra vez nerviosos a los empresarios que viven de lo que venden en el Mercosur.

Con abundancias de stock y cosechas que vienen con arcas llenas en muchos países, los granos parecen haber encontrado el fin del auge vivido en el primer semestre. En Chicago, la soja ya no tiene el precio de 434 dólares por tonelada marcado hace unos días, sino que ayer cerró a apenas 406 dólares. Y con el maíz la cosa está bastante peor: de los 172 dólares alcanzados a fines de junio ahora tenemos un valor de 132 dólares.

Frente a este bajón en los precios, muchos productores agropecuarios empiezan a creer que la soja estará pronto otra vez abajo de 400 dólares y se apuran por liquidar todo lo que pueden. En consecuencia, el dólar estuvo nuevamente para abajo, con un descenso de 14 centavos en todas sus categorías: el mayorista cerró a $ 14,72, el contado con liqui bajó a 14,95, el blue descendió hasta 14,91 y el oficial se negociaba a 15,05.

Con granos más flojos y un Gobierno de Macri que mantiene el gasto y el déficit fiscal, los bonos argentinos siguen encontrando resistencia a la suba. Por ahora no hay caídas porque los bonos están siendo usados para realizar la operación de blanqueo, pero ya se registra una suba del riesgo país, con el riesgo argentino colocándose otra vez por arriba del riesgo brasileño.

Mientras tanto la oferta y las demanda son muy dispares en la Bolsa de Buenos Aires, cuyo índice Merval anotó ayer un nuevo descenso, alejándose un poco más del récord histórico del lunes pasado, con algunos valores medidos en dólares ubicados en exuberancia irracional por algunos analistas del mercado.

Con eso, ayer se vio una gran distorsión en los precios de las empresas. En Buenos Aires hubo subas potentes para Quickfood, Morixe, Petrolera de Conosur y Grimoldi. Y bajas consistentes en Francés, Polledo, TGN, Cresud y Santander. Eso sí, los ADRS que cotizan en Nueva York estuvieron casi todas en rojo, con bajas del 1 al 2% para Tenaris, Ternium, Francés, Cresud y Edenor.

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés