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¿Es un buen momento para la recompra de los cupones PIB?

Los bonos atados al PIB solo se cobran cuando el mismo crece por arriba del 3,3%. Teniendo en cuenta la situación internacional y local actual, las perspectivas de crecimiento son bajas no solo para el año en curso, sino también para varios años más. Entonces, ¿conviene?

29-06-2016
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por Pablo Mira (*)

El Gobierno planea recomprar, de manera voluntaria, los cupones de bonos ajustados por PIB que habían sido emitidos en ocasión de la reestructuración de la deuda, tanto en 2005 como en 2010. Según las autoridades, la propuesta significaría para el Tesoro un ahorro de hasta US$ 9.400 millones. El cálculo surge de comparar la deuda contingente de los cupones, que sumaría unos US$ 14.000 millones, menos el valor que se ofrece para rescatar esos cupones, alrededor de US$ 5.600 millones.

Pero esta cuenta es muy potencial. Los bonos atados al PIB solo se cobran cuando el mismo crece por arriba del 3,3% en un año. Por lo tanto, esa deuda de US$ 14.000 millones podría no pagarse durante décadas si Argentina no consigue crecer por encima de esa cifra. El ahorro potencial depende de cuál sea nuestra predicción acerca del crecimiento futuro de la economía argentina.

Hacia adelante

Teniendo en cuenta la situación internacional y local actual, las perspectivas de crecimiento son bajas no solo para el año en curso, sino también para varios años más. Los precios internacionales de los bienes que exporta Argentina no experimentarían una recuperación sostenida en el futuro, y el único precio internacional que podría recuperarse, si se transforma el mapa político de Oriente Medio, es el petróleo, lo que claramente nos perjudicaría. Nuestros socios comerciales tampoco exhiben pronósticos demasiado optimistas: Brasil experimenta una crisis duradera, Europa continúa en problemas, y China sigue desacelerando.

Los bonos atados al PIB se benefician de la volatilidad. Si la economía se desploma un año en un 5% y al otro año crece en el mismo porcentaje, estamos igual que si no hubiésemos crecido en ambos años, pero los poseedores de cupones PIB cobrarían sólo en el primer caso.

Sin embargo, hoy no hay mucho espacio para que la economía argentina muestre demasiada variabilidad en su crecimiento. Como Argentina no está endeudada, y la volatilidad tiene mucho que ver con la deuda, será difícil observar parates fuertes seguidos por rápidas recuperaciones que disparen el pago de los bonos. Es cierto que si la economía comienza a endeudarse el riesgo de volatilidad es mayor, pero eso aún no ha sucedido.

Además, si el canje es exitoso y mucho desean vender, la operación seguramente requerirá endeudamiento. Pero las tasas de interés que paga Argentina todavía son altas, de modo que no es obvia la ganancia de realizar esta recompra con tanto apuro

. La ventaja decisiva para el Estado de contar con deuda contingente al crecimiento es que otorga al Gobierno la oportunidad de pagar solo cuando le va bien, y no hacerlo cuando le va mal. Esto ayuda mucho a la estabilización macroeconómica. Pero a quien tiene en su poder el bono esta ventaja le resulta irrelevante, y en parte por eso el precio de mercado de los cupones luce “barato”. Se podría intentar recuperar los bonos atados al PBI, pero las razones expuestas sugieren que, de hacerlo, debería ofrecerse la cifra más baja posible. Es muy posible que el crecimiento futuro gatille muy pocos pagos, y en cualquier caso si la economía crece mucho, el impacto macro será bajo. El Estado goza gracias a tener esos bonos de un beneficio que no puede regalar.

(*) Economista

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