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El mercado cambiario entra en una nueva fase

Para Argentina el dato externo fundamental es el valor del real.

18-07-2016
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por Luis Varela

Después de una primera quincena de julio en la que los mercados cambiarios mundiales vivieron la asimilación del Brexit, los negocios con monedas iniciarán a partir de hoy la onda dos de las secuelas que provocará la separación de Gran Bretaña de la Unión Europea.

La primera fase del movimiento fue un contundente derrumbe de la libra esterlina, una baja del euro y una marcada apreciación del yen, todos en relación con el dólar. En los últimos días, sin embargo, los Bancos Centrales de cada zona estuvieron trabajando de manera dispar, y las variaciones entregaron un nuevo resultado. El Banco de Inglaterra no modificó sus tasas de interés, y la libra esterlina recuperó la mitad de lo que había perdido. El Banco Central Europeo sigue comprando bonos largos, y asistiendo con préstamos especiales a los bancos que están sufriendo retiros de depósitos, y el euro no se movió mucho contra el dólar. Y el Banco de Japón inició una ronda de estímulo con liberación de dinero, por lo que el yen hizo la “U” y desandó buena parte del camino recorrido: entre junio y principios de julio el dólar había caído de 110 a 100 yenes, y ahora vale 104,65.

El primer round fue ganado por los bancos centrales, pero ahora los economistas están concentrados en ver qué dirección toma la economía europea: muchos temen que el crecimiento será aún más desacelerado (influido también por eventos como el de Niza y el de Turquía), por lo que la luz amarilla para el euro y el franco suizo puede estar encendida.

En EE.UU. mientras tanto, las cosas se encaminan a la parte final de la campaña electoral, y en ese tipo de momentos la Fed siempre es partidaria de ayudar un poco a la solidez del dólar.

Más allá de todo eso, el principal factor internacional cambiario para Argentina tiene que ver con el precio del real. La salida del PT del poder, con el alejamiento de Dilma, y la toma de decisión de duras medidas de ajuste determinaron que un cúmulo de capitales volviera a Brasil, por lo que el real se apreció notablemente: en enero de este año el dólar valía 4,15 reales y en las últimas horas cotizaba a 3,28. Buena parte de los analistas estima que este proceso de apreciación está terminando. Y hay poca coincidencia respecto de lo que viene: unos dicen que volverá a la zona de 4 reales y otros advierten que bajará todavía más, hasta 3 reales posiblemente.

El principal factor que permite inferir la fortaleza del real es la mudanza en el sesgo de la política económica plasmado en un contundente plan de estabilización del ratio deuda/PIB a largo plazo; metas fiscales más agresivas; una reforma previsional y privatizaciones. El paquete refuerza la expectativa de un sendero de equilibrio fiscal en el largo plazo, mejores perspectivas de crecimiento y de solvencia.

En función de esto los expertos incluso proyectan un tipo de cambio más apreciado en los próximos meses, de la mano del mayor ingreso de capitales externos, pero considerando que el resto de los factores mantendrá la tónica favorable. Es así como los principales economistas, que apuestan a las fuerzas de la apreciación cambiaria, revisaron sus pronósticos pasando de un tipo de cambio a fin de año de más de 3,65 reales a uno por debajo de 3,20.

Con esta posibilidad, el precio del real es uno de los que debe estar en el foco de atención de los inversores argentinos: si el real va a la zona de 3, Argentina tendrá oxígeno para seguir saliendo del desastre K, si el real va a la zona de 4, habrá que ajustarse los cinturones.

En cuanto al mercado cambiario argentino propiamente dicho la música es diferente. Y en las últimas horas, el presidente Macri se sinceró: “va a llevar años recuperarnos”.

¿Por qué este sinceramiento? Lentamente tanto el Gobierno como la población van entendiendo que las medidas que hay que tomar para salir del hoyo en el que nos encontramos no serán sencillas. No alcanzará con tasas altas. Habrá que podar el gasto público, para dejar de emitir y dejar de tomar deuda. La imposibilidad de recortar el gasto, está generando una segunda ronda de inflación. Con las tasas del 38% el incendio dejado por Vanoli se aplacó, y de tasas de inflación mensuales del 4% pasamos a índices del 3%. Pero ahora que llegan las tarifas y las paritarias, llega la segunda ronda de inflación.

Esto hace que la población descrea nuevamente del peso argentino. Por eso, en las últimas horas, buena parte de los aguinaldos fue sacado de las cuentas y volvió a comprar dólares, por lo que el billete volvió a sus precios más firmes de las últimas semanas. Ahora, frente a este movimiento, el Gobierno está con los brazos caídos, sin iniciativa. Sigue pretendiendo subir las tarifas, trasladando costos a los privados, pero sin bajar el gasto en la estructura estatal.

Macri y su equipo tienen todo jugado a bajar subsidios y al blanqueo. Y planea reactivar con más obra pública, por lo que el rojo fiscal sigue imposible de ser cubierto, solo con deuda. Si el blanqueo tiene éxito, puede haber algún espacio. Pero si los números no dan lo esperado, las cosas se pueden volver a complicar.

Con este cuadro, la mayoría de los analistas sigue viendo al dólar de fin de año abajo de $17 pesos.

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