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El Banco Central cambia para frenar la baja del dólar

06-03-2017
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por Luis Varela

Con idas y venidas, el dólar retrocedió 4% contra una canasta de monedas principales entre mediados de diciembre y fines de enero, pero desde la apertura de febrero a esta parte el billete verde recuperó 1,3% de lo perdido. Y ahora estamos a cuatro semanas del Brexit y a siete de la elección en Francia, por lo que el tema puede inflamarse aún más.

En Argentina, en cambio, todas las monedas medidas en pesos están barranca abajo. Cede el dólar, el euro, el real, la libra esterlina, no se salva ni una. El dólar oficial achicó hasta $ 15,72 y esto ocurre por un cúmulo de razones que persistirán todavía por algunas semanas.

Es tan grande la entrada de dólares al país que la cantidad que hay en los bancos trepó hasta un techo de casi US$ 32.000 millones, la mayor cantidad desde 2003. Pero atención: el 77% de esa suma está colocando en cuentas a la vista y mucha de esa plata será absorbida por la AFIP con el blanqueo, y otra quedará libre para comprar y vender, según le plazca.

La gran cuestión es que muchos de estos dólares que hay en los bancos son estacionales, vienen vía blanqueo y vía vuelo golondrina. Y hacen bajar tanto el tipo de cambio que los exportadores están con la lengua afuera.

Los que miran asombrados los precios en las góndolas le echan la culpa a los servicios. Un kilo de fruta sale a $ 5 pesos y se vende a $ 50 en los supermercados. ¿Quién tiene la culpa? La presión impositiva es enorme y a eso tenemos un Gobierno que le da tarifas cada vez mas altas al gas, a la luz y a los peajes, todos costos que forman el precio final de los productos.

Pero debe observarse que mientras Argentina tuvo en febrero una inflación del 2,3% en pesos y 2,8% en dólares, los precios internacionales de los commodities están jugando otro partido debido a la batalla de los capitales internacionales. El petróleo, que estaba firme rumbo a los US$ 55 dólares por los cortes de la OPEP, bajó a US$ 53,30 por el stock acumulado en EE.UU.

Además, como parece inminente una suba de tasas en EE.UU., los metales preciosos, que no pagan tasa de interés, dejaron de subir: el oro bajó 10 dólares, hasta US$ 1.234 por onza, y la onza de plata también apuntó para abajo, cedió 30 centavos, hasta US$ 17,95. Y la tendencia alcista de los metales básicos (que venían muy firmes por las promesas de obra pública de Trump) también se amortiguo: el aluminio y el níquel todavía están firmes, pero el cobre está en retroceso. Y, la peor noticia para Argentina, los granos están débiles en Chicago: trigo, maíz y soja bajan desde hace tres semanas.

Janet Yellen, titular de la Fed, volvió a cacarear esta semana, afirmando que la suba de tasas está muy cerca, pero siempre guardándose la puerta de salida para no hacerlo.

Mientras tanto, los bonos argentinos están planos, estáticos: en las últimas dos semanas cedieron 0,2% por semana y el pronóstico se mantiene.

En realidad, el riesgo país de Argentina sigue estancado en 450 puntos, es decir rozando el piso que vinieron repitiendo durante los últimos doce meses, sin poder seguir bajando. Y la tasa a 10 años de la Argentina vuelve a colocarse entre las más altas del mundo: hoy México paga 7,26% anual y Argentina 6,96%, por arriba de otras economías muy complicadas como Grecia (6,86%), India (6,77%) y Brasil (6,53%).

Las Bolsas siguen muy firmes, en niveles altísimos, bailando en máximos, con riesgo de una gran toma de ganancias de un momento a otro.

En el balance semanal, la Bolsa de Madrid, que venía muy retrasada, fue la mejor de todas con una suba del 3,6% con Telefónica pegando un brinco y yendo a EE.UU. a pedir mucho dinero prestado. Santiago de Chile trepó 2,2%, Frankfurt 1,9%, Tokio 1%, el Dow Jones de Nueva York 0,9%, México y Buenos Aires 0,8%, el Nasdaq de Nueva York 0,4% y San Pablo fue la peor de todas, con un aumento semanal del 0,2%.

En realidad, en la Bolsa porteña pasa algo pocas veces visto: el índice Merval medido en pesos acaba de bajar 4%, 20.072 a 19.265 puntos, pero medido en dólares está en su récord absoluto. Y el volumen operado mejoró: de los $ 325 millones de pesos por rueda de las dos semanas anteriores, esta semana pasó a $ 412 millones de pesos, con un clima híper selectivo, con claros ganadores y perdedores.

Pero la gran novedad de esta semana pasada, por lo menos para el mercado argentino, tuvo que ver con el sorpresivo cambio de posición del titular del Banco Central, Federico Sturzenegger. Apenas una semana después de decir que hay que estar muy atentos porque se vienen tres meses con altos índices de inflación, el BCRA bajó dos puntos el encaje bancario y liberó $ 30.000 millones de pesos.

En medio de una inflación del 2,3% en febrero y un número también alto en marzo, Sturzenegger le da más pesos a los bancos y se los remunera, aumentando el déficit cuasifical.

Al mismo tiempo, toma dólares del Tesoro y de las provincias, y les da pesos, por lo que las reservas trepan hasta US$ 51.009 millones, la mayor cantidad en seis años.

¿Por qué bajó los encajes el BCRA? Simple: la plata de los inversores sigue navegando en Lebac, pero no se apoya en los plazos fijos. De ahí que las tasas de este tipo de colocaciones hayan subido en las últimas semanas.

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