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¿Cómo invierte la Anses?

La renta fija compone el 66% de la cartera del FGS, seguido por 14% en acciones y 11% en proyectos de infraestructura. Pensando en el largo plazo, las acciones deberían tener mayor participación y no deberían descartarse las inversiones más allá del país.

30-08-2016
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por Matías Daghero (*)

Luego de muchos años sin saber cómo invierte sus fondos la Anses, la semana pasada se dio a conocer un amplio desglose de las inversiones que la misma efectúa y, ante ello, cabe hacerse la pregunta de si invierte de una manera adecuada.

Lo primero que debemos considerar es cuáles son los objetivos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS). Según declara en su misión, el FGS debe: “Preservar el valor del patrimonio del FGS buscando la rentabilidad de sus recursos para hacer frente a los compromisos asumidos en la Ley 27.260 de Reparación Histórica, invirtiendo en proyectos e instrumentos que promuevan el desarrollo de la economía argentina y del mercado de capitales local de largo plazo”.

De la lectura de su misión, se desprende el horizonte de análisis que el mismo tiene: el largo plazo. Y aquí es donde conviene comenzar a desmenuzar los activos en cartera para ver si los mismos se condicen con este horizonte.

Los números

En primer término, si miramos la distribución de las inversiones por moneda encontramos que la misma está compuesta por 62,1% de inversiones en pesos y 37,5% en dólares. En un país en que su moneda se ha devaluado tantas veces, una participación tan baja de las inversiones en dólares podría ser considerada como una amenaza a la preservación del valor del fondo. Si bien este año se ha caracterizado por un buen desempeño de las inversiones en pesos, estos porcentajes parecen ir más allá de una asignación táctica de corto plazo. Sin embargo, vale la pena destacar que las inversiones en dólares del FGS han incrementado su participación desde 2008, cuando apenas representaban 14,3%.

A su vez, si efectuamos una clasificación por tipos de activos, claramente la mayor participación está en la renta fija (títulos públicos, Obligaciones Negociables y plazos fijos) representando cerca de 66% de la cartera, seguido por 14% en acciones y 11% en proyectos de infraestructura, entre otros. Y mirando las principales tenencias dentro de los títulos públicos vemos que se destacan el bono Cuasipar 2045 (CUAP, bono en pesos con ajuste por CER que actualmente rinde 4% más inflación), el bono Discount 2033 (DICA, bono en dólares que rinde 6,5%) y las Letras del Tesoro (en pesos y dólares, de corto plazo).

Tratándose de inversiones de largo plazo, uno podría preguntarse si tan elevada participación de renta fija no podría estaría dañando la posibilidad de obtener un rendimiento mayor. Si uno mira los manuales de finanzas, claramente las acciones son el instrumento que debería tener la mayor participación en una cartera con un horizonte de inversión que incluso trasciende generaciones. Sin embargo, Argentina claramente es un caso que está más allá de los manuales de finanzas no sólo por sus reiteradas crisis sino también por la escasa profundidad de su mercado.

El caso noruego Si buscamos una comparación con la forma en que invierten otros países, el caso más emblemático a nivel mundial de un fondo soberano es el caso de Noruega. Este fondo (vale la pena aclarar que su principal fuente de ingreso difiere del caso de la Anses ya que se trata de ingresos provenientes del petróleo y el gas) entre sus objetivos también persigue la sustentabilidad y preservación del capital para las futuras generaciones noruegas hace una distribución completamente distinta de sus inversiones. En primer lugar, las acciones tienen la máxima participación en su cartera con un porcentaje mayor al 60%, seguido de la renta fija con 38%. Por otra parte, la misma está diversificada a nivel internacional mientras que el FGS tiene casi el 100% de sus activos invertidos en nuestro país. Esta diversificación le permite al fondo noruego que, frente a una crisis que pueda afectar a su país (como la caída en el precio de petróleo del 2015 y que lo mantiene en niveles bajos hasta hoy en día), no termine impactando también en el fondo y le otorgue la posibilidad de tomar medidas anticíclicas. De más está decir que en Argentina hablar de invertir en el exterior es algo políticamente incorrecto, ¿cómo se podría poner nuestro dinero afuera? Más aún, si éste es el de los jubilados.

Sin embargo, entender que la posibilidad de diversificar a nivel global las inversiones del FGS puede actuar como un escudo frente a nuestras reiteradas crisis. Se puede encontrar un equilibrio entre incentivar el desarrollo de la economía argentina actual (a través de inversión en acciones, fondos de infraestructura y Obligaciones Negociables más que en títulos públicos) y la preservación del capital (con inversiones globalmente diversificadas).

(*) Asesor Financiero en Córdoba Valores S.A. @medaghero.

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