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Cómo invertir en empresas que recompran acciones

Los ahorristas interesados en invertir en empresas que acostumbren a recomprar sus papeles para revalorizarlos deben considerar aspectos claves que les permitirán diferenciar las oportunidades de las trampas financieras. Las clave para tener en cuenta.

11-07-2016
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 por Dolores Ugarte

La recompra de acciones es una tendencia que ha ido en aumento durante los últimos años. Cada vez son más las compañías de diferentes sectores que compran activos propios en circulación en el mercado y, por ende, los montos de estas adquisiciones han crecido considerablemente.

Los ahorristas pueden aprovechar este escenario siempre y cuando tengan en cuenta algunos criterios importantes, que les permitirán identificar las mejores opciones de empresas con programas de recompra de acciones.

La vía alterna

Cuando una compañía tiene intenciones de distribuir efectivo a los accionistas, puede hacerlo por dos caminos diferentes: dividendos y recompras de acciones. Los dividendos son pagos en efectivo y, por lo tanto, tienen un impacto bastante directo y previsible sobre la rentabilidad del accionista.

Las recompras de acciones, en cambio, funcionan de manera diferente. Esta dinámica tiene lugar justamente cuando una empresa adquiere sus propios papeles, bien sea a través de ofertas directas o mediante la participación de la compañía como un comprador más en el mercado accionario de manera recurrente.

Cuando una compañía recompra sus papeles, lo que está haciendo es incrementar el valor que recibe cada accionista por cada uno de éstos. Si el negocio tiene un valor constante pero hay menos cantidad de acciones en circulación, el valor de cada acción se incrementa.

Para ilustrar esto, supongamos que una compañía gana US$ 100 millones al año, si existen 100 millones de acciones en circulación, a cada inversor le corresponde un dólar por año. En cambio, si la cantidad de acciones cae a la mitad gracias a las recompras, esto significa que cada inversor deberá recibir el doble de dinero al año, lo cual claramente implica que el valor de sus acciones se ha duplicado también.

A diferencia de los dividendos, que generalmente tienden a incrementarse o al menos mantenerse todos los años, las recompras de acciones pueden ser más oportunistas, y el monto de las mismas puede modificarse en función de las necesidades del momento. Esto implica que se trata de una opción más flexible, siendo este el motivo principal por el que su implementación se ha vuelto tan popular recientemente.

Firmas de la talla de Apple, JPMorgan Chase, General Motors y Bank of America mantienen activos programas de recompra de papeles. Pero ¿cómo saber en qué casos conviene posicionarse en empresas asiduas a esta práctica?

Las claves Los ahorristas interesados en invertir en empresas que acostumbren a recomprar sus papeles para revalorizarlos deben considerar aspectos clave que les permitirán diferenciar las oportunidades de las trampas financieras.

De esa manera, se debe tener en cuenta principalmente la valuación de las acciones. Cuando una compañía implementa un programa de recompra, está tomando también una decisión en cuanto a la gestión de su capital. Los activos propios también son una inversión, por lo tanto, es clave prestar atención a la valuación de estos para determinar si se está pagando un precio adecuado por ellos.

Con frecuencia, las empresas tienden a recomprar grandes cantidades de acciones en períodos de bonanza, cuando su negocio genera volúmenes de ingresos de gran magnitud, con lo que hay dinero disponible para retribuir a los inversores.

Si bien esta estrategia tiene sentido desde el punto de vista de los recursos monetarios a la mano, puede terminar por llevar a pagar demasiado caro el precio de las acciones. Habitualmente, los períodos favorables para la marcha del negocio son también períodos de precios elevados para los papeles, ya que la buena performance financiera de la compañía repercute positivamente sobre la valoración del activo en la Bolsa.

Teniendo esto en cuenta, conviene evitar las compañías que tienden a recomprar acciones a precios demasiado altos. Una estrategia más inteligente por parte de la firma es acumular capital en los buenos tiempos para tratar de recomprar acciones cuando éstas coticen a la baja.

También conviene prestar atención al mecanismo de financiamiento de las recompras de acciones. Si éstas se llevan a cabo con deuda, en lugar de fondos provenientes del negocio, es señal de alerta.

Esta operatoria puede ser inteligente y oportunista, sin embargo, el inversor debe tener en claro que la estrategia tiene un límite. Una compañía no puede emitir deuda indefinidamente sin que esto deteriore su solvencia financiera a lo largo del tiempo. En ese sentido, es importante tener presente que en ese caso la recompra depende de fondos externos, y por lo tanto no puede esperarse que sea sostenida a largo plazo.

Si la situación es completamente contraria, es decir, la firma tiene la capacidad de generar los fondos suficientes para reinvertir en el negocio y además distribuir capital a los accionistas en forma regular, esta recompra de acciones puede sostenerse por años e incluso décadas, con un efecto mucho más positivo sobre la rentabilidad del inversor y es ahí cuando conviene establecer posiciones.

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